Durante muchos años el dolor, en sus distintas manifestaciones, ha llamado mi atención. Tal vez porque lo he experimentado de cerca, ya sea desde el apego, cierta fascinación o la comprensión de que es inevitable. Precisamente esa inevitabilidad me impulsa a observarlo y comprender cómo se manifiesta en la experiencia humana.
Con el tiempo he entendido que el dolor adopta múltiples formas: físico, existencial, ligado al duelo, y también ese sufrimiento cotidiano que surge de nuestros pensamientos, emociones, hábitos y condicionamientos. Más allá del sufrimiento existencial, quiero centrarme aquí en el sufrimiento cotidiano, aquel con el que convivimos cada día. Pienso que gran parte de nuestra evolución se refleja en la capacidad de relacionarnos con él de manera más consciente, evitando generar sufrimiento innecesario y transformando el dolor inevitable en una oportunidad de crecimiento y maduración interior.
Entonces surge una pregunta fundamental: ¿qué actitudes podemos cultivar para relacionarnos de forma más amable con el sufrimiento?
La desidentificación: recordar quiénes somos
Desde la Filosofía Perenne, nacer implica que nuestra esencia —esa dimensión sagrada presente en cada individuo— entra en contacto con la materia para desplegar la experiencia humana.
En ese proceso, la identidad esencial se reviste de personalidad. Incluso antes de nacer recibimos condicionamientos que moldean nuestra forma de estar en el mundo: el entorno emocional, los vínculos, la historia familiar y las experiencias tempranas dejan una profunda huella en nosotros.
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Los maquillajes psicológicos
Herramienta. Red de Indra No. 17 - Por María Camila Agudelo
Poco a poco nos identificamos con nuestras capas externas y olvidamos quiénes somos en profundidad. Lo que debía ser un vehículo para la experiencia humana termina convirtiéndose en identidad. Así, la esencia queda cubierta por hábitos, defensas y personajes construidos para adaptarnos.
En la psicología budista esto se relaciona con los kleshas, aflicciones mentales que generan sufrimiento. Al identificarnos con el ego y nuestra historia, confundimos el instrumento con nuestra verdadera naturaleza. Es como si un actor olvidara que interpreta un personaje y creyera ser ese personaje.
El dolor como posibilidad de retorno
Cuando vivimos identificados con esas estructuras, actuamos de forma automática y reactiva, alejándonos de lo esencial. Sin embargo, el dolor también puede revelar aquello que necesita ser visto. En ese sentido, puede convertirse en un camino de retorno hacia uno mismo. No porque sea deseable, sino porque, atravesado conscientemente, amplía la conciencia y despierta aspectos profundos de nuestro ser.
Exploración vivencial: los personajes que habitas
Quiero invitarte a realizar un pequeño ejercicio de revisión biográfica. Una de las metáforas tradicionales que simboliza lo anterior: tu esencia sería aquello más desnudo y auténtico en ti, eso que existe más allá de cualquier rol, herida o personaje. Sin embargo, para poder habitar el mundo y desplegar la experiencia humana, esa esencia necesita vestirse psicológicamente.
Esos “ropajes” son los distintos agregados mentales nacidos de los personajes, condicionamientos y formas de identidad que vas construyendo a lo largo de la vida. Muchos de ellos nacen como maneras de adaptarte, protegerte, pertenecer o sentirte amado/a. Y cuando encarnas uno de esos personajes, muchas veces terminas creyendo que eres ese personaje (sobreidentificandote).
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Herramienta. Red de Indra No. 17 - Por María Camila Agudelo
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En la Gestalt se suele invitar a nombrar esos personajes internos según su rasgo predominante:
Cada uno de esos personajes representa una forma particular de relacionarte contigo mismo/a y con el mundo.
Te invito a observar tu línea de vida y preguntarte:
Tal vez el camino del autoconocimiento no consiste en eliminar esos personajes, sino en reconocerlos con mayor conciencia para percatarse ante qué situaciones o personas emergen. Comprender que son formas de adaptación, pero no la totalidad de quien eres, no hace falta la sobre identificación.
Quizás este ejercicio pueda ayudarte a descubrir qué ropajes o maquillajes psicológicos sigues utilizando para relacionarte con el mundo… y cuáles de ellos hoy ya no necesitas sostener.
Herramienta. Red de Indra No. 17 - Por María Camila Agudelo