¿Por qué no están las mujeres en los libros de texto?
¿UNA SÓLA VISIÓN?
DATOS
Análisis de la ausencia de las mujeres en los manuales de la ESO: una genealogía de conocimiento ocultada
Ana López-Navajas Universidad de Valencia. Departamento de Teoría de los Lenguajes y Ciencias de la Comunicación. Valencia, España.
Los primeros datos que se han obtenido del fichero electrónico arrojan unas cifras muy bajas de presencia de mujeres y un avance apenas López-Navajas,A. ANÁLISIS DE LA AUSENCIA DE LAS MUJERES EN LOS MANUALES DE LA ESO: UNA GENEALOGÍA DE CONOCIMIENTO OCULTADA Revista de Educación, 363. Enero-Abril 2014, pp. 282-308 Fecha de entrada: 12-06-2011 Fecha de aceptación: 28-02-2012 292 perceptible respecto a los estudios de Blanco (2000) de hace una década: si atendemos al número total de ‘personajes’ que aparecen en el material didáctico de la ESO, las mujeres suponen un porcentaje del 12,8%; pero si atendemos al segundo indicador, el de ‘apariciones’, que muestra las veces que aparecen citados –su repercusión en el texto– el porcentaje disminuye por debajo del 7% de media. Estos datos indican, con claridad, el carácter excepcional con el que aparecen las mujeres y la escasa repercusión que tienen en los libros de texto. Por añadidura, este patrón se repite siempre, en todas las asignaturas. Esta escasa presencia de mujeres y su aún menor repercusión nos indican su falta de relevancia en los textos
Otro de los patrones que se reproduce es la disminución de la presencia de las mujeres a medida que los niveles de la ESO aumentan. Es decir, a medida q
Si atendemos a los contenidos y el enfoque, podemos decir que hay tres tipos de asignaturas, o aún mejor, tres tipos de bloques de contenido –que son las agrupaciones temáticas de cada asignatura que establece la normativa–: los que tienen un enfoque histórico, como Historia, Literatura Española y Autonómica y, en menor medida, Educación Plástica, Música y Latín; los que tienen un enfoque más conceptual y los que lo tienen más instrumental. Estos grupos no son excluyentes: la mayor parte de las asignaturas poseen todos los enfoques aunque en diferente proporción, pero no encontramos diferencias remarcables entre sus cifras de presencia de mujeres. Así nos encontramos con que la presencia de las mujeres no es relevante de ninguna de las tres maneras, ni como partícipes del relato histórico implícito y explícito, ni asociadas a los conceptos que tienen que ver con el desarrollo científico o artístico, ni como referencia cultural secundaria a partir del material de ejemplificación utilizado en las asignaturas
CONCLUSIONES
La presencia de las mujeres no es relevante ni como partícipes del relato histórico, ni asociadas a los conceptos que tienen que ver con el desarrollo científico o artístico, ni como referencias culturales secundarias a partir del material de ejemplificación
¿QUÉ VISIÓN SE ESTÁ DANDO DE ELLAS?
La aportación de las mujeres a la sociedad se considera anecdótica y no importante para la explicación que se desarrolla”, explica la investigadora.
sin Hipatia de Alejandría, sin María la Judía, sin Rosa de Luxemburgo, sin Leonor López de Córdoba, sin Mary Shelly, sin Emilia Pardo Bazán, sin Virginia Wolf, entre una larguísima lista de mujeres indiscutibles hoy en día para cualquier manual con un mínimo de rigor histórico e intelectual”.
¿EN REALIDAD HICIERON ALGO?
https://www.redalyc.org/jatsRepo/281/28150017004/html/index.html
https://mobiroderic.uv.es/bitstream/handle/10550/31668/27.pdf?sequence=1&isAllowed=y
https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/10376/Hamodi%20Gal%c3%a1n%2c%20C.%20%282014%29.%20Transmiten%20los%20libros%20de%20texto%20el%20valor%20de%20la%20igualdad%20desde%20la%20perspectiva%20de%20g%c3%a9nero.pdf?sequence=1&isAllowed=y
ANTIGUEDAD
EDAD MEDIA
ENDE SIGLO X
SABNIA VON STEINBEACH – S. XIII
ENDE – S.X
Hildegarda de Bingen
HILDEGARDA DE BINGEN
– S.XII
Ende, pintora y ayudante de Dios; Emeterio, hermano y sacerdote
SOFONISBA ANGUISSOLA
S.XVI
RENACIMIENTO
LAVINIA FONTANA
S.XVI
CLARA PEETERS
S.XVII
RENACIMIENTO
BARROCO
ARTEMISIA GENTILLESCHI
S.XVII
Judith Leyster
JUDITH LEYSTER
S.XVII
Angelica Kauffman (1741–1807)
Élisabeth Vigée Le Brun
Adélaïde Labille-Guiard
SIGLO XVIII
ANGELICA KAUFMANN
S.XVII
Élisabeth Vigée Le Brun
MARY MOSER.XVII
SIGLO XIX
ÉLISABETH LE BRUN
S.XVII
SIGLO XIX
ROSA BONHEUR
S.XIX
Con sus cuadros de animales fue una de las artistas más cotizadas del XIX, mientras vivía con naturalidad sus relaciones homosexuales.
BERTHE MORISOT
S.XIX
MARY CASSATT
S.XIX
EVA GONZALES
S.XIX
MARIE BRACQUEMOND
S-XIX
SIGLO XX
HILMA AF KLINT
S.XX
MARÍA BLANCHARD
S.XX
SIGLO XIX
LEONORA CARRINGTON Y LEONOR FINI
S.XX
MARUJA MALLO
S.XX
¿POR QUÉ SON EXCLUIDAS?
Hablamos de historia de las mujeres y no de historia de la mujer, pues no tiene una existencia histórica concreta. A través del tiempo, las mujeres han vivido de maneras plurales en las más diversas circunstancias. Son sujetos de una historia propia, compleja, diversa y contradictoria, que solo podrá comprenderse mediante un análisis que, sin pasar por alto la experiencia específica de las mujeres, las vincule con los procesos históricos globales. Un conocimiento histórico centrado en las mujeres exige planteamientos metodológicos en constante renovación, pero sin rupturas tajantes con las variadas tradiciones de la disciplina histórica. Se trata más bien de un proceso innovador.
¿Por qué se sigue marginando la historia de las mujeres a pesar de que hace tiempo conquistó su visibilidad y su legitimidad?
Cómo explicar tal exclusión de las mujeres de la historiografía? No se trata de una “conspiración malvada de ciertos historiadores masculinos” (Nash, 1984: p. 17), ni de una intención voluntaria y consciente de aislar a las mujeres del conocimiento histórico; más bien se debe a que la ciencia histórica se ha ocupado principalmente de la vida pública, en la que las mujeres no son la mayoría, y a la creencia de que el modelo ideal de ser humano es el hombre.1 Los criterios de construcción de los hechos históricos centrados en la vida pública se refieren a una humanidad genéricamente neutra, pero en realidad aluden a la parte masculina de la misma.
Para conceptualizar y escribir una historia de las mujeres se utilizaron los métodos y enfoques de las ciencias sociales como la biografía, la microhistoria, la historia cultural, la antropología, la economía, la política, la historia de las mentalidades (de la familia, de las ideas), la tradición oral, los métodos de la historia social como la demografía histórica, entre otros. La historia de las mujeres acepta las distintas lecciones que le ofrecen sus múltiples relaciones con otros campos del conocimiento; su originalidad no estriba en sus métodos únicos, sino en las preguntas que plantea y en las relaciones de conjunto que establece.
La historia de las mujeres, al igual que todas las demás historiografías, debe cumplir con los rigores que impone la disciplina de Clío:2 respeto a la contextualización, buen manejo de aparato crítico, análisis pertinente de las fuentes, rechazo del anacronismo, etc. Sin embargo, la especificidad de la historia de las mujeres y lo que la hace diferente de las historias de lo cotidiano, las mentalidades, la familia y la demografía está en que ninguna de ellas se pregunta sobre el significado concreto de las mujeres, es decir, de las permanencias y los cambios históricos. No les interesa, de manera prioritaria, establecer diferencias entre los géneros. No entienden a las mujeres como sujetos históricos. Predomina en las historias de la familia, en la demográfica y aún en la vida privada, la tendencia de ver a las mujeres solo en el ámbito doméstico, dejando de lado su participación en la esfera pública.
Uno de los problemas más debatidos en la historiografía de las mujeres es el relativo a la autonomía de las mismas respecto de la historia global. Pueden identificarse dos concepciones: la que plantea que es una historia separada y autónoma, y la que se centra en las mujeres y busca sus múltiples vinculaciones con el proceso social global. Ambas dan lugar a dos obras de síntesis: en el primer tipo está la obra de las norteamericanas B. Anderson y J. Zinsser (1991), mientras que en el segundo la de los franceses George Duby y Michelle Perrot (1991). Este debate sigue abierto; la postura extrema de construir una historia autónoma de las mujeres es limitada, sus mayores debilidades son: no cuestiona las estructuras de la disciplina, no contextualiza sus interpretaciones y no obliga a una reinterpretación de las explicaciones existentes con base en nuevas pruebas, sino que, por el contrario, aísla a las mujeres como grupo. Además, la importancia para la historia no estriba en la diferencia, sino en el uso social, históricamente construido, que a lo largo del tiempo se hizo de la diferencia (Gordon, 1992; Rilla, 1992). Para que la conceptualización de la historia de las mujeres no sea un añadido a la historia general, es necesario desarrollar un bagaje metodológico que apunte a reformar los paradigmas historiográficos, y no verla como una contribución más.
En este sentido, se busca lograr un análisis histórico centrado en las mujeres, pero dentro de una concepción de la historia total que considere no solo las estructuras económicas, sociales y políticas tradicionales, sino también las dimensiones de la esfera privada, la familia, la sexualidad, la reproducción, la cultura femenina, la salud, el trabajo doméstico, la socialización de los hijos, etc. Lo anterior establece una visión integral del conjunto de la experiencia histórica de las mujeres y la complejidad de las relaciones entre los sexos, las modificaciones en el estatus, el proceso de formación de conciencia de las mujeres y los cambios en su situación social (Nash, 1984)
¿qué efecto tiene en las prácticas establecidas de la historia considerar los acontecimientos y las acciones desde otras posiciones, por ejemplo, las de las mujeres?
¿Por qué se sigue marginando la historia de las mujeres a pesar de que hace tiempo conquistó su visibilidad y su legitimidad? Gerda Lerner (1979) establece que las mujeres siempre han representado la mitad o más de la población mundial, por eso se refiere a ellas como the majority, al considerar que han existido en todos los campos de la experiencia histórica, en algunos con mayor presencia que otros. Sin embargo, como grupo social, rara vez las mujeres se han convertido en precursoras de procesos revolucionarios y se encuentran alejadas de los centros de autoridad institucional y del poder formal, en particular los santuarios masculinos, el religioso, el militar y el político (Duby y Perrot, 1991), eso no quiere decir que estén excluidas de dichos procesos históricos y de ciertas formas de poderes alternos. Entonces, ¿por qué pervive la idea de que la historia de las mujeres no es relevante? Durante mucho tiempo la respuesta tenía que ver con la definición misma que se dio a la ciencia histórica, centrada en valores masculinos que tomaron solo ciertos acontecimientos, procesos y movimientos como dignos de un análisis histórico de manera exclusiva, volviendo casi “invisibles” o no relevantes a las mujeres.
¿Cuándo surge el Feminismo?
REVOLUCIÓN FRANCESA
Por otra parte, Joana Bonet Camprubí, licenciada en Filología, periodista y escritora, no sólo hace referencia a la desigualdad existente en los contenidos de los libros, sino también al
¿EN OTROS ÁMBITOS?
“De los 46 sillones que componen la Real Academia Española (RAE), únicamente 8 son ocupados por mujeres”, lo que lleva a la reducida cifra de un 17,3% de representación femenina.
Además, en lo que a Premios Cervantes se refiere, tan sólo el 10% han sido entregados a autoras femeninas. Y lo mismo ocurre con los Premios Nobeles de Literatura: de 114, solo 14 residuales han reconocido a mujeres.
Por último, la escasez de reconocimiento está también presente en la falta de inclusión de personajes femeninos relevantes, siendo muy numerosos los casos en los que las mujeres quedan tras la sombra y la firma de los hombres.
“Si no ha habido, no se pueden inventar”. Esta frase precede el argumento de muchos detractores a incluir a las mujeres que llevaron a cabo labores trascendentales en sus respectivas épocas.
“Eso es puro desconocimiento, fruto de esa visión androcéntrica que hace que creamos que, por ejemplo, los únicos grandes maestros en pintura han sido hombres. Cuando les hablas de Artemisia Gentileschi o Sofonisba Anguissola, no las conocen”.
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En los Premios Cervantes, tan sólo el 10% han sido entregados a mujeres.
De los 46 sillones que componen la Real Academia Española (RAE), únicamente 8 son ocupados por mujeres”, lo que lleva a la reducida cifra de un 17,3% de representación femenina.
Y lo mismo ocurre con los Premios Nobeles de Literatura: de 114, solo 14 residuales han reconocido a mujeres.
En 119 años de historia —sin contar el actual—, el Premio Nobel ha sido otorgado a 934 personas. De ellas, casi el 94% son hombres (876) y tan sólo el 6% (58) fueron mujeres.
La media de hombres que han ganado un premio Goya ha sido de un 72,7% .
La proporción de mujeres en el conjunto del personal investigador en España (en equivalencia a jornada completa) no ha mejorado en 10 años, manteniéndose en el 39%, según el informe bienal sobre igualdad de género en la ciencia y en las universidades españolas 'Científicas en cifras 2017'.
Desde 1979 hasta este 2020, solo cinco mujeres han obtenido el premio Pritzker el mayor galardón en arquitectura..
Las mujeres representan el 54% de los miembros de la carrera judicial, lo que se traduce en que de los 5.341 jueces y magistrados en activo (enero 2020) 2.884 son mujeres. Sin embargo, es más difícil mantener este porcentaje de mujeres si asciendes de nivel hasta llegar a los órganos centrales del Poder Judicial: el Tribuna Supremo y la Audiencia Nacional. En esa cima de la pirámide judicial el número de mujeres no llega al 30%.
La proporción de mujeres en el conjunto del personal investigador en España (en equivalencia a jornada completa) no ha mejorado, en los últimos 10 años, manteniéndose en el 39%, según el informe bienal sobre igualdad de género en la ciencia y en las universidades españolas 'Científicas en cifras 2017´
La cifra de mujeres directivas en España se sitúa en el 34% por segundo año consecutivo
Solo un 6% de países tienen a una mujer como jefe de Estado y apenas un 7% presidiendo un Gobierno . En total, de 193 países, solo 22 mujeres ocupan una de esas dos funciones, dos más que el año pasado.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
INCLUIRLAS GENEALOGIA DE MUJERES
¡¡¡GRACIAS!!!!