LA LLUVIA TARDÍA Y EL FUERTE CLAMOR
Joel 2:23
“Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio”
“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días”
LA LLUVIA TEMPRANA
Los efectos de la lluvia temprana en la iglesia primitiva fueron profundos y transformadores. Con la venida del Espíritu Santo, los apóstoles recibieron poder y autoridad para predicar el evangelio. Recibieron el don de hablar en varios idiomas, lo que les permitió comunicar el mensaje de Jesús a personas de diferentes nacionalidades que estaban en Jerusalén (Hechos 2:5–13).
La lluvia temprana marcó el inicio de la misión global y preparó a la iglesia para llevar el evangelio a todo el mundo, como Jesús había ordenado.
LA LLUVIA TARDÍA
Es la última y más poderosa efusión del Espíritu Santo antes de la segunda venida de Cristo.
“La lluvia tardía que madura la cosecha de la tierra representa la gracia espiritual que prepara a la iglesia para la venida del Hijo del hombre”
“En el Oriente, la lluvia temprana cae al tiempo de la siembra. Es necesaria para que la semilla pueda germinar. Por efecto de la fertilizante lluvia, los tiernos brotes se desarrollan. La última precipitación, que ocurre al fin de la temporada, madura el grano y lo prepara para la cosecha. El Señor utilizó este proceso natural con el fin de representar la obra del Espíritu Santo. Como el rocío y la lluvia primero producen la germinación de la semilla y después la maduración del grano para la cosecha, del mismo modo el Espíritu Santo tiene la misión de producir, de una etapa a otra, el crecimiento espiritual. La maduración del grano representa la culminación de la obra de la gracia de Dios en el creyente”
La lluvia tardía es vista como una bendición final que fortalece, purifica y capacita a los fieles para los eventos finales de la historia bíblica.
EL FUERTE CLAMOR
“El fuerte clamor” es un término usado por Elena de White para referirse a una profecía bíblica citada en dos capítulos del libro de Apocalipsis: 14:1–12 y 18:1–4. Esta profecía habla de un momento histórico, poco antes de la venida de Jesús, cuando el pueblo de Dios se levantará para denunciar los pecados de Babilonia y anunciar su caída, presentar el último mensaje de gracia a toda la humanidad y proclamar el regreso de Jesús.
“Cuando el poder divino se combine con el esfuerzo humano, la obra se propagará como fuego en el rastrojo. Dios empleará instrumentos cuyo origen no podrá discernir el hombre: ángeles harán una obra que los hombres podrían haber tenido la bendición de realizar si no hubieran sido descuidados en responder a las demandas de Dios”
“El ángel que se une en la proclamación del mensaje del tercer ángel debe iluminar toda la Tierra con su gloria. Esto predice una obra de alcance mundial y de extraordinario poder. Siervos de Dios, con el rostro iluminado y resplandeciente de santa consagración, se moverán de un lugar a otro para proclamar el mensaje del cielo. Por miles de voces en toda la Tierra será dada la advertencia”
“La obra del juicio investigador y el acto de borrar los pecados deben realizarse antes del segundo advenimiento del Señor. En vista de que los muertos han de ser juzgados según las cosas escritas en los libros, es imposible que los pecados de los hombres sean borrados antes del fin del juicio en que sus vidas han de ser examinadas. Pero el apóstol Pedro dice terminantemente que los pecados de los creyentes serán borrados “cuando vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor, y enviará a Jesucristo”. Hechos 3:19, 20. Cuando el juicio investigador haya concluido, Cristo vendrá con su recompensa para dar a cada cual según sus obras”