“Misterio de Amor”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
INTRODUCCIÓN:
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con nosotros. Este es el Dios en el que creemos los cristianos. Así lo decimos y así lo proclamamos cuando comenzamos nuestras eucaristías.
La gracia, el amor y la comunión nos la da el Padre a través de su hijo Jesucristo, enviándonos su Santo Espíritu. El Padre y el Hijo están unidos en una comunión indisoluble a través del Espíritu, que es Amor. El Padre es amor, el Hijo es amor y el Espíritu Santo es amor; todo Dios es Amor.
A ti Señor, uno y trino, levantamos nuestros corazones, tú que habitas y llenas a borbotones de esperanza el universo. Haz que descubramos tu presencia amorosa, río de gracia y misericordia, en cada criatura y acontecimiento que circunda nuestra vida.
Oración:
Danos la alegría de pronunciar tu nombre, esperanza y gozo infinito. Y, como Magdalena, cantar al mundo que tú ¡vives!, que la muerte y el dolor no tienen la última palabra, que «has resucitado» y nos has llamado a «generar esperanza» y vida nueva, en medio de tantas incertidumbres y dolores.
Ayúdanos a no poner límites a tus horas de gracia, a recortar tu torrente de amor desmedido e incondicional que nos transforma en instrumentos humildes y sencillos que colaboran en la construcción de un mundo más justo y fraterno. Amén.
Nada nos separará.
Nada nos separará.
Nada nos separará
del amor de Dios. (3 veces)
Canto:
NADA NOS SEPARARÁ
Día de la Santísima Trinidad
Domingo 15 de junio de 2025
Ciclo C
EVANGELIO: (San Juan 16, 12‑15)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora: cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena.
Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará»
Palabra del Señor
Reflexión.-
Meditación en imágenes:
PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO
Jornada Pro Orantibus
“ORAR CON FE, VIVIR CON ESPERANZA”
El lema de la Jornada de este año: Orar con fe, vivir con esperanza es «un certero resumen de la vida contemplativa en este año jubilar». La solemnidad de la Santísima Trinidad nos convoca para volver a pasar por el corazón a los hombres y mujeres que se han consagrado en la Iglesia a vivir a imagen del misterio trinitario.
En una existencia que se sostiene orando con fe, a imagen de Jesús, que se retira para encontrarse con el Padre, no caben la apatía, la rutina, ni la desesperanza, sino que su fruto es justamente una vida que se afronta con esperanza, con entera confianza en el Señor y en su querer para nosotros, porque sabemos que solo Él tiene el poder y la voluntad de esperanzarnos y siempre cumple sus promesas.
En esta unión especialísima de oración y vida, fe y esperanza, el fallecido papa Francisco proponía a Abrahán, nuestro padre en la fe, también como «padre en la esperanza». «Abrahán y Sara, en su realidad de ancianidad y esterilidad, son figuras simbólicas que bien pueden alentar una vida contemplativa que ora con fe y vive con esperanza en estos tiempos.
Estamos ante ti, Espíritu Santo,
reunidos en tu nombre.
Tú que eres nuestro verdadero consejero:
ven a nosotros, apóyanos,
entra en nuestros corazones.
Enséñanos el camino,
muéstranos cómo alcanzar la meta.
Impide que perdamos el rumbo
como personas débiles y pecadoras.
Oración:
No permitas que la ignorancia
nos lleve por falsos caminos.
Concédenos el don del discernimiento,
para que no dejemos que nuestras acciones
se guíen por prejuicios y falsas consideraciones.
Condúcenos a la unidad en ti,
para que no nos desviemos del camino
de la verdad y la justicia,
sino que en nuestro peregrinaje terrenal
nos esforcemos por alcanzar la vida eterna.
Esto te lo pedimos a ti,
que obras en todo tiempo y lugar,
en comunión con el Padre y el Hijo
por los siglos de los siglos.
Amén.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Tantum ergo Sacraméntum, venerémur cernui:
et antíquum documéntum novo cedat ritui;�praestet fides suppleméntum sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque, laus et iubilátio;�salus, honor, virtus quoque, sit et benedíctio;�procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amén.
Canto:
TANTUM ERGO
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.