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De la decepción a la esperanza

LECCIÓN 1

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En 1844, miles de cristianos esperaban ansiosamente el regreso de Jesús, seguros de que la profecía de Daniel 8:14 indicaba ese año. La expectativa fue dulce como la miel… hasta que se transformó en un chasco amargo. Pero Dios transformó la decepción en esperanza, dando inicio a un movimiento profético que continúa hasta hoy: la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Rompamos el hielo

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“Y él me dijo: ‘Es necesario que otra vez profetices a muchos pueblos y naciones,

lenguas y reyes’!” (Apoc. 10:11).

Estudiemos juntos

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Conversemos

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  1. ¿Qué podemos aprender acerca de la perseverancia de los pioneros adventistas después del Gran Chasco?
  2. ¿De qué manera el estudio fiel de la Biblia puede transformar las crisis en nuevas oportunidades de misión?
  3. ¿Qué nos impide hoy que nos dediquemos a la misión con la misma pasión de los pioneros?

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Reflexionemos

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Después del Gran Chasco, Dios llamó a un pueblo para que continúe anunciando su mensaje. “Profetizar otra vez” significa regresar a la misión, pero ahora con una comprensión más clara y en un ámbito mundial. Jesús no regresó en 1844, pero inició un juicio previo al advenimiento en el Santuario celestial, preparando a su pueblo para la redención final.

El Gran Chasco no fue el fin sino el comienzo de un movimiento mundial con base profética. Así como con los discípulos que se recuperaron después del chasco de la Cruz, los pioneros se levantarán para cumplir la misión. Hoy nosotros somos los herederos de esa historia.

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Pongamos en práctica lo aprendido

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Reserva un momento con tu familia o en el Grupo pequeño para estudiar Apocalipsis 10. Reflexiona sobre cómo pueden “profetizar otra vez” en tu comunidad. Elige una acción misionera concreta para esta semana: distribuir libros, visitar a alguien o compartir tu fe mediante una conversación significativa.