ORACIÓN
de la Comunidad
“Acoger y servir al hermano”
MONICIÓN DE ENTRADA:
Triunfar profesionalmente, triunfar económicamente, triunfar social o deportivamente: ésta es la gran meta para muchos. Cuando triunfar se constituye en el sentido de la vida, entonces se pasa entre la gente dando codazos para abrirse camino y poder subir al podio.
El afán de triunfar en la vida a toda costa es lo que desata la rivalidad, mueve el pie para poner zancadillas a los demás y servirse “de” ellos en lugar de servir “a” ellos. ¡Qué feliz es quien pone todo su empeño, no en ser servido, sino en servir!
1.- Cristo te necesita para amar, para amar,
Cristo te necesita para amar. (bis)
No te importen las razas
ni el color de la piel,
ama a todos como hermanos
y haz el bien. (bis)
Canto: CRISTO TE NECESITA
2.- Al que sufre y al triste dale amor, dale amor.
Al humilde y al pobre dale amor. (bis)
No te importen las razas
ni el color de la piel,
ama a todos como hermanos
y haz el bien. (bis)
3.- Al que vive a tu lado dale amor, dale amor,
al que viene de lejos dale amor. (bis)
No te importen las razas
ni el color de la piel,
ama a todos como hermanos
y haz el bien. (bis)
4.- Al que habla otra lengua dale amor, dale amor,
al que piensa distinto dale amor. bis)
No te importen las razas
ni el color de la piel,
ama a todos como hermanos
y haz el bien. (bis)
Oración: TÚ ME INVITAS A SERVIR AL HERMANO
Mientras cada persona piensa en sí misma,
Tú nos invitas a pensar en el otro primero,
a servirle, a entregarnos,
proponiéndonos que el otro sea antes que yo,
y sus necesidades antes que las mías.
Tú, Señor, revolucionas el mundo,
cambias nuestra forma de ser
y nos convences de que así, sirviendo,
es como uno consigue ser feliz…
Pero cuando uno vive así,
sirviendo a tu manera,
uno encuentra sosiego en el alma,
y la vida se convierte en una apasionante
historia de amor y de servicio.
Aquí me tienes, Señor,
hoy te ofrezco mi cuerpo,
mi persona entera,
mi agenda, mis ilusiones,
mi libertad y mis sueños.
Hazme el último, el de todos, el tuyo…
25º Domingo del Tiempo Ordinario
19 de septiembre de 2021
Ciclo B
EVANGELIO: (San Marcos 9, 30-37 )
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará. Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: ¿De que discutíais por el camino? Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quien era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.
Y, tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
Palabra del Señor
El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.
Hay hombres y mujeres que no viven para su éxito y egoísmo personal. Gentes que no actúan sólo para arrancarle a la vida todas las satisfacciones posibles para sí mismo, sino que se preocupan de la felicidad de los otros.
Ciertamente hay una grandeza en la vida de estas personas que no aciertan a ser felices sin la felicidad de los demás. Su vida es un misterio de entrega y desinterés. Saben vivir más allá de sus propios intereses.
Sin hacer cálculos. Sin medir mucho los riesgos. Hombres y mujeres que saben poner su vida a disposición de otros. No se imponen ni existen para sí mismos. Actúan movidos por su bondad. Una ternura grande envuelve su trabajo, su quehacer diario, sus relaciones, su convivencia.
Meditación en imágenes:
OYE AMIGO MÍO
Oración:
¡QUIERO SER IMPORTANTE, SEÑOR !
¡Quiero ser importante, Señor!
Olvidándome de mí mismo para que, otros,
puedan crecer y vivir dignamente.
Entregándome con generosidad y alegría,
sintiéndome agraciado por ser el último.
Ofreciéndome, aún a riesgo de ser ridiculizado,
en la defensa de las causas que se dan por perdidas.
¡Quiero ser importante, Señor!
Pero como Tú lo fuiste:
amando sin desmayo, sin tregua ni límite,
aportando a este mundo
un poco de fe y de esperanza.
¡Quiero ser importante, Señor!
Pero no con la medida del mundo.
Que aprenda, oh Jesús,
a invertir tiempo, sudor y esfuerzo
en lo que aparentemente no produce fruto.
¡Quiero ser importante, Señor!
A tu estilo y con tu mano.
Poniendo valor donde abunde la debilidad,
colocando tu Palabra donde reine la confusión.
Anunciando tu venida,
donde otros proclamen el vacío o el absurdo.
¡Así, Señor, de importante,
así de importante quiero ser! Amén.
Yo tengo un gozo en el alma; grande
gozo en el alma, grande
gozo en el alma y en mi ser.
¡Aleluya, gloria a Dios!
Es como un río de agua viva,
río de agua viva,
río de agua viva en mi ser.
1.- Ama a tu hermano y alaba a tu Señor,
ama a tu hermano y alaba a tu Señor.
Da gloria a Dios, gloria a Dios, gloria a Él.
Ama a tu hermano y alaba a tu Señor.
Canto: ALABA A TU SEÑOR
ORACION
DE LOS FIELES
R/. Te lo pedimos, Padre.
1.- Para que la Iglesia sea una comunidad viva y llena de esperanza, que ayude a las personas a vivir con dignidad. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
2.- Para que vivamos con humildad y descubramos la grandeza del servicio y de la entrega a las personas. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
3.- Para que apoyemos el trabajo y los esfuerzos sinceros de cuantos buscan el bien y la paz. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
4.- Por los enfermos de larga duración, para que encuentren en su dolencia, la compañía y la mano sanadora de Jesús. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
5.- Por las vocaciones sacerdotales: para que surjan jóvenes dispuestos a seguir a Cristo y a servir a sus hermanos anunciando la Palabra de Dios. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
6.- Por los que estamos aquí reunidos, para que vivamos nuestra identificación con Jesús en la acogida y servicio a los más pequeños. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
7.- …………... Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.