LECCIÓN 05
TODO PARA LA GLORIA DE DIOS
Para el 1 de agosto de 2026
LECCIÓN 05
Versículo para memorizar:
“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”.
1 Corintios 10:31
MOTIVA
¿Cómo puede el principio de vivir para la gloria de Dios guiar cada decisión cotidiana, incluso las que parecen menores o irrelevantes?
Gran Pregunta de la Semana:
1. Aprender del pasado: Israel como advertencia
Pablo recuerda los fracasos de Israel en el desierto: idolatría, inmoralidad, murmuración y tentación a Dios, y los presenta como ejemplo escrito para advertencia de los creyentes de todos los tiempos.
EXPLORA
2. Huir de la idolatría y sus consecuencias
Pablo insta a los creyentes a huir de la idolatría: participar de la mesa de los demonios es incompatible con participar de la mesa del Señor, pues no se puede beber la copa del Señor y la copa de los demonios.
EXPLORA
3. Libertad y gloria de Dios como principio guía
La libertad cristiana no es ilimitada: debe estar regulada por el amor al prójimo y por el propósito supremo de glorificar a Dios en cada acción, ya sea comer, beber o cualquier otra cosa.
EXPLORA
“Cuerpo, alma y espíritu deben ser preservados sin mancha para la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que cuida del templo del cuerpo cuida también del templo del alma.” — Mente, Carácter y Personalidad, t. 1, p. 28
R. La historia bíblica es nuestro espejo. Reconocerse en los errores de Israel no es motivo de vergüenza sino de aprendizaje y dependencia de la gracia de Dios.
R. La idolatría moderna no necesita ídolos de piedra. Puede ser dinero, reconocimiento, placer o cualquier cosa que ocupe el lugar central que solo Dios merece. Identificarla es el primer paso hacia la libertad.
APLICA
R. La pregunta no es ‘¿tengo derecho?’ sino ‘¿esto glorifica a Dios y edifica a mi prójimo?’. Cuando ese filtro guía nuestras decisiones, la libertad se convierte en servicio.
APLICA
CREA
Desafío semanal:
Marca tu respuesta honesta para esta semana:
“Si comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.” — 1 Corintios 10:31