Voy de camino…
Gerardo Carlos G. Oberman
Voy de camino, con final incierto �pero con absoluta convicción del rumbo elegido, �esta senda marcada por la gracia �que alumbra la justicia del mundo que buscamos.
Voy de camino, rodeado de gritos y de saludos�pero en la dolorosa soledad de los incomprendidos,�intuyendo ya los hosannas transformados en insultos�y todas las palmas convertidas en espinas.
Voy de camino, sin mirar atrás �porque las glorias no están en el pasado�sino en lo que aún debe ser construido y alcanzado�desde la empatía, la solidaridad, el perdón y el amor.
Voy de camino, pero no voy hacia los templos �donde el evangelio se ha convertido en mercancía,�donde las falsas prosperidades y el cotillón religioso�traicionan las verdades de un mensaje transformador de vidas.
Voy de camino, arrullado por la música del pueblo humilde,�al ritmo de los pies cansados que no abandonan la marcha,�la empecinada, esperanzada y revolucionaria travesía�de las gentes ignoradas por las historias oficiales.
Voy de camino, hacia los jerusalenes del egoísmo y de la ambición, �en el intento último de quien nunca abandona la lucha,�en la alocada rebeldía de quien espera el milagro póstumo�de los odios vencidos por la ternura y la calidez de un abrazo.
Voy de camino, no queda ya demasiado por recorrer, �los amigos y las amigas parecen no comprender aun lo que viene�y me pregunto si permanecerán cercanos mañana y al día siguiente,�cuando la noche caiga y el vacío de Dios me pese en el alma.
Voy de camino, todavía decido hacia dónde ir; �pronto otras fuerzas marcarán destinos de hiel y de cruz,�pronto algunos se lavarán las manos y otros escupirán mi rostro�luego del beso delator y de las tres negaciones junto al fuego.
Voy de camino, no hay arrepentimiento ni acusaciones, �tal vez mi huella inspire nuevas generaciones de caminantes�una vez que todos los rencores y todas las violencias�deban rendirse ante la irrupción inmortal de la luz.
Voy de camino…