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“Al servicio de Dios y de los hermanos”
Cantemos al Amor de los amores,�cantemos al Señor.�¡Dios está aquí! Venid, adoradores;�adoremos a Cristo Redentor.��¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,�bendecid al Señor.�¡Honor y gloria a ti, Rey de la Gloria;�amor por siempre a ti, Dios del Amor!
Canto: CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
MONICIÓN DE ENTRADA:
Piensa en que empleas tus cualidades personales:
¿Sólo en ganar dinero?
¿En ser más feliz?
¿En crecer como persona? ¿En ayudar a otros?
¿En mantenerte interiormente vivo?
¿En prestarle ayuda a Dios para mejorar este mundo?
¿En ir tirando?...
Ten en cuenta que tus buenas actitudes, tus conocimientos, tus destrezas y, en cierto modo, hasta tu fe: si no las empleas, se te oxidarán. Dios te soñó para ser locomotora; no sigas portándote como furgón de cola.
Por tanto, si no quieres que te salgan telarañas en el corazón, no pierdas el tiempo y haz que los talentos que Dios te ha dado produzcan intereses.
Oración: GRACIAS POR CADA DÍA
Gracias, Señor, por cada día.
Gracias por todos aquéllos que me aman
y que se preocupan por mí.
Gracias por la maravilla de mi ser,
por tus dones de mi mente, cuerpo y corazón.
Gracias por todas las cosas buenas que me dan felicidad
y por las adversidades que me hacen más fuerte.
Ayúdame a sacar lo mejor de cada hora del día.
Líbrame del miedo, del egoísmo y de la avaricia.
Ayúdame a gozar del amor que recibo,
y a compartir mi amor con corazón alegre y generoso.
Que nadie sufra por mi causa ningún día.
Que nadie pase hambre por mi avaricia.
Que nadie se encuentre solo por mi desentendimiento.
Que mi corazón esté siempre abierto
a quienes me necesitan.
Que cada día crezca en fuerza, jovialidad y amor.
Que busque la verdad, noble y pura.
Que comience y acabe cada día en tu presencia,
y que camine a lo largo de mi vida seguro,
puesto que nunca estoy solo.
Gracias por tu amor, por tu presencia, por tu protección.
Gracias por protegerme como a la pupila de tus ojos.
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
EVANGELIO: ( San Mateo 25, 14‑30 )
Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”.
Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”.
Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor”
“Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.”
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo:
Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez.
El Señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo?
Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes”.»
Palabra del Señor
Reflexión.-
EL MIEDO Y LOS TALENTOS
Meditación en imágenes:
MONICIÓN A LA JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES:
Cada día nos comprometemos a acoger a los pobres, pero no es suficiente. Es una tentación insidiosa la de quedarse en las estadísticas y en los números:
Los pobres son personas, tienen rostros, historias, corazones y almas. Son hermanos y hermanas con sus cualidades y defectos, como todos, y es importante entrar en una relación personal con cada uno de ellos.
El interés por los pobres no se agota en limosnas apresuradas; exige restablecer las justas relaciones interpersonales que han sido afectadas por la pobreza.
De ese modo “no apartar el rostro del pobre” conduce a obtener los beneficios de la misericordia, de la caridad que da sentido y valor a toda la vida cristiana. En esta casa que es el mundo, todos tienen derecho a ser iluminados por la caridad, nadie puede ser privado de ella.
(Del mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de los Pobres)
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.