“María, señora de la Esperanza”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
MONICIÓN DE ENTRADA:
En este domingo tenemos a María como figura principal del Adviento. Ella es modelo, imagen y protagonista de la última etapa de la salvación que echa a andar con su respuesta a la escucha de la Palabra.
María no sólo escucha y conserva la Palabra en su corazón, sino que es también portadora de la salvación que la Palabra produce en quien está abierto a recibirla, como es el caso de Isabel que, llena del Espíritu, la acoge y reacciona con una exclamación alegre y también llena de fe:
¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!
María, Virgen del Adviento
enséñanos a preparar el camino a Jesús
como tú lo preparaste.
Enséñanos a liberar nuestro corazón
de todas las ataduras que lo esclavizan,
para poder escuchar nuestra propia anunciación
Enséñanos a vaciar el corazón de nuestros gustos,
nuestras cosas y proyectos,
para dejarlo libre para los deseos de tu Hijo
y poder responderle como tú:
«Aquí está la esclava de mi Señor».
ORACIÓN:
Enséñanos a estar siempre disponibles
a la voluntad de Cristo sobre nuestras vidas,
para poder decir a Dios como tú dijiste:
«Hágase en mí según tú quieres».
Enséñanos a olvidarnos de nosotros mismos
como tú te olvidaste de todo,
para salir en ayuda de tu prima Isabel;
que nos olvidemos del ansia de ser felices
y busquemos sólo en nuestra vida
la felicidad de hacer felices a los demás.
Enséñanos a preparar el camino a Jesús
haciendo sitio en la posada de nuestro corazón
a quienes no encuentran corazones donde habitar,
a quienes no encuentran personas en quien confiar,
a quienes necesitan un hermano con quien hablar,
a quienes son despreciados por no ser como los demás,
a quienes buscan un poco de escucha y comprensión.
Enséñanos a emprender el camino hacia los demás
sin esperar siquiera que nos lo pidan,
que el nombre de nuestro amor sea el servicio
y la cara de nuestro cariño sea la ayuda,
que aprendamos que amar es entregarnos,
sin reservas y sin contraprestaciones, a los demás.
María, Virgen del Adviento,
enséñanos a preparar el camino a Jesús,
guíanos hacia el Belén de nuestra vida
donde engendremos a Jesús en nuestro corazón
y lo trasplantemos con nuestro ejemplo
al corazón de cuantos necesitan al Salvador.
La Virgen sueña caminos, está a la espera;
la Virgen sabe que el Niño está muy cerca.
De Nazaret a Belén hay una senda,
por ella van los que creen en sus promesas.
Los que soñáis y esperáis la Buena Nueva,
abrid las puertas al niño, que está muy cerca.
El Señor cerca está, Él viene con la paz.
El Señor cerca está, Él trae la verdad.
Canto: LA VIRGEN SUEÑA CAMINOS
EVANGELIO: (San Lucas 1, 39-45 )
En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá;
entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y levantando la voz, exclamo: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».
Palabra del Señor
Reflexión.-
Meditación en imágenes:
TIEMPO DE ESPERANZA
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Tantum ergo Sacraméntum, venerémur cernui:
et antíquum documéntum novo cedat ritui;�praestet fides suppleméntum sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque, laus et iubilátio;�salus, honor, virtus quoque, sit et benedíctio;�procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amén.
Canto:
TANTUM ERGO
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.