El divorcio desde un modelo
evolutivo de crisis
Es la reacción conductual, emocional, cognitiva y biológica de una persona ante un evento precipitante, que se constituye en un estado temporal de trastorno, desorganización y de necesidad de ayuda, caracterizado principalmente por la disrupción en la homeostasis psicológica de la persona y que aparece cuando una persona enfrenta un obstáculo a sus objetivos o expectativas vitales.
Definición de crisis
Karl Slaikeu (1996), crisis es un “estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente por una incapacidad para manejar situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo”.
Durante la crisis (Slaikeu, 1996) fallan las estrategias de afrontamiento de la persona, motivo por el cual la ayuda externa puede ser crucial, pues ésta se halla en un estado de vulnerabilidad y sugestionabilidad.
Rendón M.I. y Agudelo J. (2011), indican que eventualmente la persona en crisis puede encontrarse vulnerable y susceptible a múltiples influencias, lo cual, al mismo tiempo, incrementa el riesgo de efectos iatrogénicos de una intervención.
Roberts A.R. (2005) define crisis como: interrupción aguda del equilibrio psicológico en la cual los mecanismos usuales de afrontamiento fallan y existe evidencia de malestar y deterioro funcional.
Expone además que: La principal causa de una crisis es un evento intensamente estresante, traumático o peligroso, pero que también deben darse otras dos condiciones:
2) la inhabilidad para resolver la situación mediante sus mecanismos usuales de afrontamiento.
En términos generales:
Hamilton, Mc Cubbin y Fegley (1983) (como se citó en González, 2000) definen las crisis como un aumento de la disrupción, desorganización o incapacidad del sistema familiar para funcionar. La familia en crisis se caracteriza por la inhabilidad a retornar a la estabilidad.
Patterson J. (1988) plantea que la crisis familiar se caracteriza por una desorganización familiar, donde los viejos modelos y las capacidades no son adecuados por largo tiempo y se requiere un cambio.
Crisis de la familia
“El CICLO VITAL DE LA FAMILIA pasa por momentos de adaptación, ya sea por cambios a nivel intrafamiliar: matrimonio, nacimiento, adolescencia, muerte de uno de sus miembros, etc., o en el entorno: cambio de domicilio, trabajo, emigración, pérdida de empleo, etc. (Hangsley, en Barudy, 1983) (como se citó en Núñez de Arco y Carvajal, 2004).
Los momentos de adaptación y readaptación por los que atraviesa la estructura familiar, se constituyen en generadores de crisis, pero también de cambios profundos.
Núñez de Arco y Carvajal (2004), señalan que las crisis familiares se caracterizan por:
Pittman Frank, 1990 (como se citó en Crane R., s/f.), expone que una crisis se produce cuando una tensión afecta al sistema familiar, exigiendo un cambio en su repertorio usual, y permitiendo, además, la entrada de influencias externas de una forma incontrolada.
Pittman clasifica en Cuatro Categorías las Crisis, que están basadas en la naturaleza de la tensión:
Las crisis circunstanciales
Karl A. Slaikeu hace la siguiente lista de categorías de crisis circunstanciales:
La crisis circunstancial tiene cinco características:
Crisis del desarrollo.
Las crisis del desarrollo (Karl Slaikeu, 1996), son universales, esperables, predecibles y sobrevienen cuando una persona va cumpliendo etapas en su vida desde la niñez a la senectud. Presentan una conducta indiferenciada y marcan un trastorno en el área intelectual y afectiva.
Crisis estructurales.
Bolaños (1998), menciona que son recurrentes y se insertan en las propias pautas intrínsecas de una familia (psicosis, alcoholismo, etc.).
Suelen manifestarse en un solo miembro, aunque afectan directamente a todos los demás, de forma que dificultan cualquier posible proceso de cambio.
Crisis evolutivas (normativas o transitorias).
Durante las diferentes etapas del desarrollo familiar, ésta enfrenta diferentes momentos críticos del ciclo evolutivo, que implican cambios tanto individuales como familiares, los que pueden constituir un período de crisis.
En estos períodos de transición de una etapa del ciclo vital a otra hay indefinición de las funciones, porque los miembros de la familia están asumiendo un nuevo rol. Procesos que producen en ocasiones fluctuaciones, inestabilidad, transformaciones, que se expresan en ciertos niveles de desorganización de la familia, y es lo que se denomina como crisis evolutiva (González, 2000).
Crisis evolutivas (normativas o transitorias).
Según Blaustein S. (s/f) (como se citó en González, 2000) se llaman evolutivas porque están en relación con los cambios biológicos, psicológicos y sociales de cada uno de los miembros de la familia, y en consecuencia con las pautas de interacción en el contexto familiar.
En las crisis evolutivas:
Crisis evolutivas (normativas o transitorias).
Louro I. (s/f) (como se citó en González, 2000) plantea que en el ciclo vital (que necesariamente tiene que atravesar la familia para desarrollarse, crecer y madurar), cuando los miembros de la familia tiene bien definidas sus funciones y los roles correspondientes, va creándose una estructura familiar organizada que le permite tener un desarrollo en su identidad familiar y en la individualidad de sus integrantes.
Si en el proceso de reorganización familiar, por el tipo de estructura familiar y por su falta de flexibilidad, no se logra, aparecen entonces las disfunciones familiares.
Crisis NO EVOLUTIVAS o paranormativas.
González (2000), expone que la dinámica familiar puede verse afectada en muchas ocasiones por situaciones, que introducen cambios en su estructura y funcionamiento, debido a la existencia de hechos que actúan como fuentes generadoras de estrés, como es el caso del divorcio, un padecimiento de una enfermedad crónica, o el fallecimiento de un miembro de la familia, los cuales tienen una expresión particular en cada familia dependiendo de su historia, su propia dinámica, del significado que asigna al evento o situación, y de los recursos con que cuenta para hacerle frente a las crisis.
Las crisis no transitorias o paranormativas, generalmente tienen un mayor costo para la salud.
Las crisis paranormativas (González, 2000), consisten en los cambios que experimenta la familia que no están relacionados con el ciclo vital, sino con hechos situacionales o accidentales; por ejemplo, divorcio, separación, abandono, muerte, etc.
Ortiz T. (s/f) plantea que los eventos que desencadenan estas crisis son:
Bolaños (1998), indica que el ciclo evolutivo de una pareja puede ser categorizado en diferentes etapas, definidas por las características individuales, familiares y sociales sobre las que se asienta su desarrollo. Así, la separación, divorcio o disolución del matrimonio puede ser una de estas etapas del ciclo evolutivo de la pareja.
En este proceso, hay posturas que consideran la ruptura conyugal como:
En cualquier caso, la separación de una pareja constituye una crisis de transición cuyo resultado suele definir una realidad familiar probablemente más compleja, aunque no por ello necesariamente más perjudicial.
Crisis de desvalimiento.
Ocurren en familias en las que los propios recursos se han agotado o son ineficaces, de tal forma que dependen de instancias externas para uno o varios aspectos de su supervivencia (familias que dependen de los recursos sociales, incapacidades crónicas, etc.).
REFERENCIAS
Crane R. (s.f.). Tipos de crisis y crisis para distintos tipos.
González B.I. (2000). Las crisis familiares. Revista Cubana de Medicina General Integral V.16 No.3. Ciudad de La Habana mayo-junio. Recuperado de:
http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252000000300010
Núñez de Arco J. y Carvajal H.E (2004). Violencia intrafamiliar. Abordaje integral a víctimas. Bolivia: Editorial Tupac Katari
Pittman, Frank (1990). Momentos Decisivos: Tratamiento de Familias en Situaciones de Crisis. Buenos Aires: Editorial Paidós