“Déjate iluminar por el amor de Dios”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
MONICIÓN DE ENTRADA:
La luz de Cristo es la que ha venido a iluminar al mundo para trazarnos el camino de la verdadera alegría.
Cristo es la luz verdadera que brilla y, en la medida que estemos unidos a Él, en la medida que nos dejemos iluminar por Él, iluminaremos también a las personas que nos rodean.
MONICIÓN DE ENTRADA:
Necesitamos de esta luz que viene de lo alto para responder con coherencia a la vocación que hemos recibido.
Permitamos que esa luz penetre en lo más profundo de nuestro corazón.
Cuando estamos contigo a solas,�cuando hacemos silencio,
cuando nos ponemos a tu escucha�nos ocurre lo mismo
que a Pedro, a Santiago y a Juan,�que nos cambias del todo,�sentimos que nuestra vida se transfigura�porque tú nos pones en contacto�con lo mejor de nosotros mismos,�tú nos descansas del trajín cotidiano,�nos impulsas a perdonar,�nos reconcilias con nosotros mismos,�nos haces los protagonistas
de nuestra historia diaria
y nos llenas de tu amor.
Oración:
OH, OH, OH.
ADORAMUS TE DOMINE. (3 veces)
Canto de Adoración:
18º Domingo del Tiempo Ordinario
6 de agosto de 2023
Ciclo A
EVANGELIO: ( San Mateo 17, 1-9 )
En aquel tiempo, Jesús tomo consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta.
Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces tomó la palabra y dijo a Jesús: Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle. Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y tocándolos les dijo: Levantaos, no temáis. Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.
Palabra del Señor
Reflexión.-
Meditación en imágenes:
QUE TU LUZ ALUMBRE
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.