ORACIÓN
de la Comunidad
“Jesús es el vino bueno”
MONICIÓN DE ENTRADA:
Cuánto nos ama el Señor. No sólo muere por nosotros en la cruz y derrama toda su sangre para redimirnos.
Además nos entrega lo que le era más querido y entrañable, a su propia Madre, para que lo sea también nuestra.
Con razón la llamamos "spes nostra", esperanza nuestra, y causa de nuestra alegría. Quien confíe en ella no se verá jamás defraudado,
lo mismo que nunca defrauda el amor de una buena madre al hijo de sus entrañas.
Canto: MARIA TU QUE VELAS
María, Tú que velas junto a mí�y ves el fuego de mi inquietud;�María, Madre, enséñame a vivir�con ritmo alegre de juventud (2)
1.- Ven Señora a nuestra soledad,
ven a nuestro corazón;
a tantas esperanzas que se han muerto,
a nuestro caminar sin ilusión.
Ven y danos la alegría,
que nace de la fe y del amor;
el gozo de las almas que confían
en medio del esfuerzo y del dolor.
Dile a tu Hijo que estamos tristes,
que nos cansamos,
Que nos aburrimos y nos conformamos.
Dile que no seducimos ni progresamos.
Dile que nos falta el vino;
pero díselo a tu manera, como tú sabes.
Lo demás ya es cosa suya.
Oración:
SEÑORA DEL
VINO BUENO
Y dinos también a nosotros
que tengamos la osadía de la fe,
que hagamos lo que él nos diga,
que guardemos su palabra,
que no dudemos de él.
Señora del vino bueno,
Enséñanos a creer. Amén.
2º Domingo del Tiempo Ordinario
16 de Enero de 2022
Ciclo C
EVANGELIO: ( San Juan 2, 1-11 )
En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: “No les queda vino”. Jesús le contestó: “Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora”.
Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él diga”.
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó: “Sacad ahora, y llevárselo al mayordomo”. Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora”.
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él.
Palabra del Señor
Jesús de Nazaret vino a salvar y a dar vida, y eso lo hizo predicando y cumpliendo el mandamiento nuevo, el mandamiento del amor. Este es el vino bueno del que Jesús quiso llenar las tinajas de agua de la Ley antigua. Cumplamos nosotros, lo mejor que sepamos y podamos, el mandamiento del amor que Jesús nos predicó, y el vino bueno de su amor embriagará nuestro espíritu.
María está atenta a las necesidades de los demás de forma activa, inteligente, creadora.
Tiene algo que decir y hacer cuando su hijo va a iniciar su misión, el primero de sus signos. “Haced lo que él os diga”.
Escuchad su Palabra, abríos a ella, guardadla en vuestro corazón, comprometeos con ella y dad fruto.
Todos estamos llamados a hacer signos y, sobre todo, a ser signo que provoque, despierte y estimule la fe de otros.
¿Qué imagen damos de nuestra fe?
HACED LO QUE ÉL OS DIGA
Meditación en imágenes:
ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS A MARIA
GRACIAS, MADRE
Gracias, madre, por tu presencia,
tú nos llevas a Jesús.�Gracias, madre, por tu silencio,�tú estimulas nuestra fe.
Cantamos:
¡María, las palabras que el Evangelio conserva de Ti dirigida a los hombres es el «haced lo que Él os diga»! ¡Me la diriges a mí, María, y te doy gracias por ello pues me haces entender que la plenitud de mi vida tiene que estar unida a Cristo tu Hijo!
Recitamos
¡Gracias, María, porque me haces entender que por mí mismo no puedo conseguir la salvación! ¡Que por mis solas fuerzas no alcanzaré nada!
¡Gracias, María, porque me haces ver que la salvación viene de Dios, que para alcanzar la vida eterna tengo que llenar el cántaro de mi vida con el agua pura de Cristo!
¡Gracias, María, porque me enseñas la importancia de esperar y acoger lo que venga del Señor con el corazón abierto!
¡Gracias por esta invitación a encontrarme con el Dios que me ama infinita y desinteresadamente, que me espera con los brazos abiertos y todo lo soporta!
GRACIAS, MADRE
Gracias, madre, por tu presencia,
tú nos llevas a Jesús.�Gracias, madre, por tu silencio,�tú estimulas nuestra fe.
Cantamos:
Gracias, María, porque me haces entender que su gracia debe trabajar en mi para convertirme en instrumento vivo de su amor!
Recitamos
¡Quiero aprender de Ti, María, a ver siempre lo que nadie es capaz de ver, de mostrarme siempre afectuoso con los demás, estar más pendiente de las necesidades de mi prójimo, vivir siempre con una actitud de respeto, amor y generosidad para con los demás!
¡Quiero hacer como Tú, María, que pusiste en práctica los valores del Evangelio para dar más amor! ¡Y a ti, Señor, te pido me envíes tu Santo Espíritu para que ilumine siempre mi corazón para ser capaz de comprender y descubrir como habitas en mi interior!
¡Ayúdame, como hizo tu Madre, a reconocerte siempre en lo más humilde y sencillo! ¡«Haced lo que Él os diga»; quiero hacerlo María, de tu mano, bajo tu amparo y con tu consejo!
Amén.
Canto: SALVE REGINA
Salve, Regina, mater misericordiae;
vita, dulcedo et spes nostra salve.
Ad te clamamus, exsules, filii Evae.
Ad te suspiramus
gementes et flentes in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, advocata nostra,
illos tuos misericordes óculos
ad nos converte.
Et Iesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia.
O dulcis Virgo Maria.
ORACION
DE LOS FIELES
R/. Te lo pedimos, Padre.
1.- Por la Iglesia, para que sea signo visible de la presencia de Dios en todos los pueblos de la tierra. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
2.- Por los misioneros y misioneras, que dedican esfuerzo y tiempo al servicio de los más necesitados, para que sean sal y luz para todos. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
3.- Por los matrimonios, para que también esté presente Jesús en sus vidas, como en Caná, y no deje que se ponga agrio el vino bueno del amor. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
4.- Por las vocaciones al sacerdocio. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
5.- Por los enfermos de la Parroquia, para que el Señor les devuelva la salud. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
6.-……... Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.