Oración por las vocaciones sacerdotales
Diciembre 2023
“Vocación de Samuel”
1.- Oh buen Jesús yo creo firmemente
que por mi bien estás en el altar.
Que das tu Cuerpo y Sangre juntamente,
al alma fiel en celestial manjar (bis).
Canto:
OH BUEN JESUS
2.- Indigno soy, confieso con franqueza,
de recibir la santa Comunión.
Jesús, que ves mi nada y mi pobreza,
prepara Tú mi pobre corazón (bis).
AMBIENTACIÓN:
El Señor nos invita hoy a fijarnos en la vocación de Samuel y en la importancia que tienen las personas y aquellos de los que Dios se sirve para que los llamados sean conscientes de su llamada y le respondan generosamente, ayudados por ellos y por todos cuantos los ayudan a clarificar y discernir su vocación.
En la presencia de Jesús sacramentado queremos escuchar su palabra, una palabra que sigue llamando hoy a personas concretas a seguirlo.
Te pedimos que suscites entre nosotros personas que nos muestren el camino por el que tú puedes estar llamándonos. Personas que nos acompañen a saber cuál es nuestra vocación para que sepamos responder generosamente a ella.
Danos cuanto necesitamos para plantearnos la vocación sacerdotal como camino posible de llamada por tu parte.
Para que, quienes descubran que ese es su camino, lo sigan, convencidos de que pueden ser felices en el mismo y pueden llenar de sentido toda su vida.
La palabra de Dios
nos habla:
El joven Samuel servía al Señor al lado de Elí. En aquellos días era rara la palabra del Señor y no eran frecuentes las visiones.
( 1 Samuel 3, 1‑11 )
Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos habían comenzado a debilitarse y no podía ver. La lámpara de Dios aún no se había apagado y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios.
Entonces el Señor llamó a Samuel. Este respondió: «Aquí estoy». Corrió adonde estaba Elí y dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Respondió: «No te he llamado. Vuelve a acostarte». Fue y se acostó.
El Señor volvió a llamar a Samuel. Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí y dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Respondió: «No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte». Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había manifestado todavía la palabra del Señor.
El Señor llamó a Samuel, por tercera vez. Se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Comprendió entonces Elí que era el Señor el que llamaba al joven. Y dijo a Samuel: «Ve a acostarte. Y si te llama de nuevo, di: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”».
Samuel fue a acostarse en su sitio. El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores: «Samuel, Samuel». Respondió Samuel: «Habla, que tu siervo escucha». El Señor le dijo: «Mira, voy a hacer algo en Israel, que a cuantos lo oigan les zumbarán los dos oídos.
.
Palabra de Dios
Comentario a la palabra de Dios
Tú, Señor, me llamas.
Tú, Señor, me dices:
Ven y sígueme,
ven y sígueme.
Señor, contigo iré,
Señor, contigo iré.
Canto: TU, SEÑOR, ME LLAMAS
Reflexión personal
Sacerdote:
Todos juntos, ante el Señor sacramentado, que está en medio de nosotros en actitud de escucharnos y atender nuestras necesidades, le exponemos nuestras peticiones por las vocaciones y los vocacionados sacerdotales:
R/. Danos sacerdotes santos.
ORACIÓN COMUNITARIA
1.- Pedimos por el Papa, los obispos y los sacerdotes: para que su vivencia alegre y convencida de su sacerdocio anime y ayude a los posibles candidatos al sacerdocio a no tener miedo y a responder con alegría y generosidad a la llamada de Dios. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
2.- Que sigamos el ejemplo del profeta Jeremías, que a pesar de los miedos que sintió, respondió positivamente a Dios y a su misión, fiándose de él y confiando en su apoyo. Que siga habiendo jóvenes y menos jóvenes que, llamados por Cristo al sacerdocio ministerial, respondan positiva y generosamente a Cristo siguiendo la vocación sacerdotal. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
3.- Por cuantos sienten la llamada del Señor, pero tienen miedo a responderle positivamente por miedo a una sociedad que no lo valora: para que, confíen en la ayuda de Dios que nunca falla ni defrauda, sino que ayuda a quien quiere responder positivamente por el camino del sacerdocio. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
4.- Por los jóvenes que se sienten llamados por Cristo al sacerdocio: para que encuentren ayuda en la familia y en la comunidad cristiana para ser generosos y entregar su vida al servicio de Dios y de los hermanos. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
5.- Por todos nosotros: para que, la vivencia de nuestra fe y la valoración del ministerio y tarea de los sacerdotes en la comunidad cristiana, anime y quite todo tipo de miedo a los jóvenes que se sientan llamados a empeñar su vida al servicio del Evangelio en el sacerdocio. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
Oración del Sacerdote:
Escucha, Padre, la oración de tu Iglesia, y concédenos los sacerdotes que necesitamos para que sean nuestros acompañantes y guías espirituales de nuestra vida.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Tú, Señor, me llamas.
Tú, Señor, me dices:
Ven y sígueme,
ven y sígueme.
Señor, contigo iré,
Señor, contigo iré.
Canto: TU, SEÑOR, ME LLAMAS
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.