UN VECINO EN EXPANSIÓN
Al iniciar la década de 1830, la situación de Texas era preocupante:
año con año cruzaban la frontera miles de estadounidenses que se instalaban de forma ilegal en aquel territorio sin que el gobierno pudiera impedirlo. Los colonos desafiaban las leyes de la república y a las autoridades mexicanas, y muchos de ellos deseaban separar a Texas de México.
UN VECINO EN EXPANSIÓN
A finales de 1835, el Congreso decidió convertir al país en una república centralista. Esto causó descontento en algunos estados y sirvió de pretexto a los colonos texanos para consumar su propósito, así que se declararon independientes argumentando que ellos habían jurado la Constitución Federal de 1824 y no estaban obligados a ser parte de un país que había cambiado su forma de gobierno.
1835
República centralista
A principios del año siguiente, el entonces presidente de México, Antonio López de Santa Anna, marchó al frente del ejército hacia Texas con la intención de someter a los colonos rebeldes. Tras algunos triunfos (como la toma del fuerte de El Álamo) fue derrotado y capturado en la batalla de San Jacinto, en abril de 1836. Mientras estaba prisionero firmó un acuerdo en el que aceptaba la independencia
de Texas y ordenó la retirada de las tropas mexicanas.
Abril de 1836
El Congreso se negó a aceptar este convenio y consideró que Texas continuaba siendo parte del país. El gobierno mexicano no tenía recursos para financiar una nueva campaña militar contra los separatistas. Finalmente, los texanos declararon su independencia y formaron una república, pero en 1845 Texas terminó por convertirse en un estado más de Estados Unidos, lo cual generó un conflicto
entre ambos países.