ORACIÓN
de la Comunidad
“Que no tiemble vuestro corazón”
Pascua del enfermo
Los apóstoles y los primeros cristianos, a la muerte de Jesús, andaban atemorizados, desanimados, llenos de miedo y con una gran nostalgia de todo lo que habían vivido con Jesús.
INTRODUCCIÓN:
Y Jesús les tiene que animar y les dice: “Que vuestro corazón no tiemble, ni se acobarde”.
Nosotros, a veces, podemos también desanimarnos a la hora de vivir nuestra fe, porque vivir ahora en un mundo tan materialista, en una sociedad donde lo que cuenta y lo que se valora es el bienestar, el éxito, el triunfo, realmente resulta difícil ser cristiano, resulta difícil vivir la fe.
Pero Jesús también nos dice a nosotros: “Que vuestro corazón no tiemble, ni se acobarde”.
Juntos cantando la alegría
de vernos unidos en la fe y el amor.
Juntos sintiendo en nuestras vidas
la alegre presencia del Señor.
Canto: JUNTOS CANTANDO LA ALEGRÍA
Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,
somos un pueblo que camina sin cesar,
entre cansancios y esperanzas, hacia Dios,
nuestro amigo, Jesús, nos llevará.
Juntos cantando la alegría
de vernos unidos en la fe y el amor.
Juntos sintiendo en nuestras vidas
la alegre presencia del Señor.
Hay una fe que nos alumbra con su luz,
una esperanza que empapó nuestro esperar,
aunque la noche nos envuelva en su inquietud,
nuestro amigo, Jesús, nos guiará.
Juntos cantando la alegría
de vernos unidos en la fe y el amor.
Juntos sintiendo en nuestras vidas
la alegre presencia del Señor.
Oración: NOS DAS TU ESPÍRITU Y TU FUERZA
No nos dejas solos, Señor, tú nos envías tu Espíritu,
nos llenas de tu fuerza, nos colmas de tu Amor,
impulsas en nosotros la ilusión por vivir,
la fuerza para amar, el deseo de justicia
y la urgencia de un buen reparto social.
Tú, Dios mío, te apoyas en nuestra debilidad,
para hacernos poderosos,
cuentas con nuestras flaquezas,
para hacernos discípulos tuyos.
Tú, Señor, tienes para cada uno de nosotros,
un proyecto concreto de vida,
un mensaje que transmitir,
una manera de vivir que contagiar.
Tú, Señor, cuentas con cada uno de nosotros,
para convertir esta sociedad nuestra
en un espacio de amor y de justicia,
en una gran familia donde reine la alegría,
donde se comparta, se ría y se festeje
la unión de todos, la igualdad y el buen reparto.
Tú tienes para cada uno grandes planes.
Hoy, aquí me tienes a mí, Señor,
dispuesto a seguirte una vez más,
a darte un sí definitivo y valiente.
No permitas que me distraiga de ti, Dios mío. Amén.
6º Domingo de Pascua
22 de mayo de 2022
Ciclo C
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.
EVANGELIO:
( San Juan 14, 23-29 )
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado;
pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La Paz os dejo, mi Paz os doy: no os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”.
Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»
Palabra del Señor
El amor al que estamos invitados tiene dos vertientes: sentirnos amados por Dios
y amar como respuesta.
La primera es experiencia íntima, cuestión de fe.
La segunda, nuestra misión: ser la presencia del amor de Dios, empujar a la humanidad hacia la vida en el amor.
Quien no ama al hermano no conoce a Dios, no conoce a Jesús, no ha entendido lo que es la fe cristiana.
Este amor tiene que concretarse en frutos, en obras como son la amistad, la donación, la gracia, la oración, la alegría…
MONICIÓN A LA JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO:
Si la peor discriminación que padecen los pobres —y los enfermos son pobres en salud— es la falta de atención espiritual, no podemos dejar de ofrecerles la cercanía de Dios, su bendición, su Palabra, la celebración de los sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y maduración en la fe.
“Acompañar en el sufrimiento”
A este propósito, quisiera recordar que la cercanía a los enfermos y su cuidado pastoral no sólo es tarea de algunos ministros específicamente dedicados a ello;
visitar a los enfermos es una invitación que Cristo hace a todos sus discípulos. ¡Cuántos enfermos y cuántas personas ancianas viven en sus casas y esperan una visita!
El ministerio de la consolación es responsabilidad de todo bautizado, consciente de la palabra de Jesús: «Estuve enfermo y me visitaron» (Mt 25,36).
Queridos hermanos y hermanas, encomiendo a todos los enfermos y sus familias a la intercesión de María, Salud de los enfermos. Que unidos a Cristo, que lleva sobre sí el dolor del mundo, puedan encontrar sentido, consuelo y confianza.
Rezo por todos los agentes sanitarios para que, llenos de misericordia, ofrezcan a los pacientes, además de los cuidados adecuados, su cercanía fraterna.
A todos les imparto con afecto la Bendición Apostólica.
(del Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo 2022)
Oración: ACOMPAÑAR EN EL SUFRIMIENTO
¡Oh, Cristo, mi Buen Samaritano!
Tú que, al borde del camino de la vida,
ves mis dolores y sufrimientos
y lleno de piedad y compasión
me recoges con tus manos,
llenas de ternura y dulzura,
y me cargas suavemente sobre ti,
¡ayúdame a sentirte junto a mí!
¡Oh, Cristo, mi Buen Samaritano!
Cuídame con tu amor misericordioso,
derrama tu vino sobre mis heridas,
santifícame con la fuerza de tu Santo Aceite,
consuélame con el afectuoso consuelo
que tú solo nos sabes dar,
y, cuando vuelvas en el último día,
¡paga por nosotros lo que te debamos!
¡Oh, Cristo, mi Buen Samaritano,
nunca te separes de mí!
Amén.
Meditación en imágenes
EL MANTO
DEL REY
María, Madre Inmaculada,
tu sí incondicional al Padre
nos regaló al Salvador,
fuente de vida y de plenitud.
Acudimos a ti,
desde lo más hondo de la vida,
y encomendamos a tu maternal sensibilidad
a quienes están viviendo el tiempo
amargo de la enfermedad,
y a quienes cuidan, curan y acompañan.
Oración:
María, Madre de esperanza,
levanta a los que se encuentran
Postrados y sin aliento,
infunde calor de vida en quienes
han perdido la ilusión,
acompaña a cuantos sufren la soledad.
Que encuentren Gracia en la desgracia,
salud en la enfermedad,
compañía en la soledad,
paz y serenidad en la angustia,
luz y sentido en las preguntas sin respuesta.
Que nunca les falte un corazón
que escucha, comprende,
alivia y acompaña.
Amén.
Ven y descánsate.
Ven y descánsate
en Dios, en Dios (bis)
Y deja que Dios sea Dios.
Deja que Dios sea Dios.
Tú sólo adórale (2)
Canto: VEN Y DESCÁNSATE
ORACION
DE LOS FIELES
R/. Señor, escucha nuestra oración.
R/. Señor, escucha nuestra oración.
1.- Por nuestros hermanos enfermos, para que sientan la presencia de Dios a través del encuentro con buenos samaritanos que les hagan sentir su cariño y misericordia. Oremos.
R/. Señor, escucha nuestra oración.
2.- Por las familias de los enfermos, los profesionales, los voluntarios, y todos aquellos que les atienden y cuidan, para que reciban la fuerza de María y se conviertan para nosotros en un ejemplo de acompañamiento. Oremos.
R/. Señor, escucha nuestra oración.
3.- Por todos los religiosos y religiosas, consagrados al servicio de los enfermos y pobres: para que su dedicación y entrega sea reflejo del rostro misericordioso del Padre para quien los necesite. Oremos.
R/. Señor, escucha nuestra oración.
4.- Por nuestra parroquia, para que se muestre siempre cercana a las necesidades de las familias con miembros enfermos y sea un verdadero hogar de acogida, acompañamiento y servicio para ellas. Oremos.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.