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DE PLANTEAMIENTO DE

EJEMPLO

Objetivos, metas y acciones

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Lectura crítica de la realidad

En la Fase Intensiva del Consejo Técnico Escolar el colectivo de la escuela Primaria Juana de Asbaje señaló que durante el ciclo escolar anterior la comunicación entre las familias y la escuela no fue adecuada y esto afectó el aprendizaje de niñas y niños. Decidieron que era importante analizar el ámbito Participación de las familias porque la comunicación, participación y corresponsabilidad de madres, padres de familia o tutores es fundamental para la asistencia de las y los alumnos, para su motivación hacia el estudio y para el apoyo en su aprendizaje.

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ALGUNOS PROBLEMAS QUE PERCIBEN LAS Y LOS DOCENTES ES QUE LAS FAMILIAS:

Se quejan mucho de las tareas, los materiales que se solicitan o la exigencia de las y los docentes con sus hijas e hijos,

No se involucran en el aprendizaje de sus hijas e hijos,

No cumplen con enviar a sus hijas o hijos a la escuela diariamente,

No asisten a las convocatorias que realiza la escuela,

Llevan tarde a sus hijas o hijos a la escuela con frecuencia.

No proveen a sus hijas e hijos de los materiales necesarios para trabajar en la escuela.

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La lista de aspectos por analizar que identificó el colectivo era amplia y decidieron dialogar en torno a algunos de ellos para comprender el problema e identificar posibles causas. Para ello, dialogaron a partir de las siguientes preguntas:

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De acuerdo con los registros de asistencia del ciclo escolar 2023-2024, se identificó que en promedio 36 estudiantes (8% de la matrícula) faltaron frecuentemente a clases y 45 (10%) llegaron tarde constantemente a la escuela. Las y los alumnos que más faltaron, en promedio, no asistían un día a la semana. Quienes llegaban tarde, lo hacían en promedio tres veces al mes.

A partir del análisis que cada maestra o maestro hizo de su grupo nos dimos cuenta de que no conocíamos, de todas las niñas y los niños, las razones por las cuales faltaban o llegaban tarde porque no siempre les preguntamos; asumimos que son estudiantes que siempre faltan y tal vez perdemos una oportunidad de comunicarles que es importante que vengan a la escuela, que notamos su ausencia, que nos interesa saber cómo están.

En el caso de las faltas justificadas las familias señalaron las siguientes razones: enfermedad; acudir a una cita médica o tratamiento que reciben sus hijas o hijos; falta por alguna situación específica en la familia (atendieron un compromiso familiar, asistieron a alguna celebración religiosa, no había quién les llevara o recogiera de la escuela), entre otras.

A partir del diálogo y el análisis se llego al siguiente Diagnóstico socioeducativo:

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Mi mamá se levantó tarde.

No había quien me trajera a la escuela.

Me quedé en la casa de mi papá.

Fui al puesto con mis papás.

Mi mamá dijo que no fuera a la escuela porque ya nada más era repaso.

Sin embargo, en conversaciones con alumnas y alumnos, algunos de ellos expresaron las siguientes razones de por qué no asistieron:

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Analizamos la relación entre la inasistencia y el aprovechamiento de las y los estudiantes que faltan o llegan tarde frecuentemente y encontramos que:

Tienen un promedio general de 7.

Son poco participativos en las actividades que se desarrollan en el aula.

En varios casos (en 15 de los 36 que más faltan) no hubo una comunicación directa durante el ciclo escolar con las familias para notificarles cómo iban sus hijas o hijos.

Solo en tres casos las familias pidieron apoyo a la maestra o el maestro para ayudar a sus hijas o hijos en casa y no se rezagaran por la inasistencia.

Solo un docente diseñaba actividades de apoyo para que las y los alumnos que más faltaban no se rezagaran.

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Analizamos la relación entre la inasistencia y el aprovechamiento de las y los estudiantes que faltan o llegan tarde frecuentemente y encontramos que:

Que con más frecuencia faltan, son los que no llevan los materiales para realizar las actividades porque no se enteran de lo que se requiere llevar.

En muchas ocasiones no les dicen a sus papás que requieren de algún material solicitado por temor a que se molesten o los regañen.

En el día a día, pierden sus lápices, gomas, sacapuntas, algunos resuelven pidiendo prestado y a otros les da pena.

Pueden olvidar sus materiales, el libro, el cuaderno, por falta de hábitos; no se hacen responsables de sus cosas.

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En el diálogo, las maestras y maestros también compartimos cómo resolvemos esas situaciones cotidianas, algunos comentaron que tienen un bote con lápices, colores, reglas que se han dejado en el salón en ciclos anteriores y que nadie reclamó o que alguien donó, les indican que pueden tomar libremente lo que necesitan y devolverlo al final del día; otro comentó que ha trabajado con sus estudiantes para estar preparados antes de iniciar una actividad, les dice lo que van a necesitar y les da tiempo para que lo saquen o lo consigan antes de empezar; otros comentan que dan opciones a las familias para realizar la actividad con el material que tengan en casa o reutilizar material, plastilina que usaron en otro proyecto, el cartoncillo que usó otra hermana o hermano antes, etc.

Comentamos que la falta de material afecta al aprendizaje porque las niñas y los niños se quedan sin realizar la actividad.

También reflexionamos sobre el tipo de materiales que pedimos y concluimos que procuraremos no solicitar materiales muy costosos, difíciles de conseguir en casa o

de un día para otro y que debemos prever qué hacer si hay alguna niña o niño que no

lleva el material para que a pesar de ello pueda participar activamente en las

actividades.

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Una vez le dejaron a mi hijo de tarea hacer en un fin de semana el margen a todos los cuadernos, la numeración de las hojas y las portadas del mes, tuve que ayudarle porque no había manera de que él solo acabara.

Le dejaron a mi hija investigar un invento, explicar quién lo creó, dónde nació, para qué sirve el invento, cómo cambió la vida de las personas. Llevó la información a la escuela y nunca lo presentó, ni le dijeron nada sobre su investigación.

Le dejaron de tarea comprar un mapa de México del tamaño de media cartulina y llenar el mapa con bolitas de papel de colores, el mapa fue a dar a la basura.

Con respecto a las tareas, se consultó al azar a seis madres y padres de familia de estudiantes que ya han estado en nuestra escuela varios años; les preguntamos: ¿qué opinan de las tareas que les dejan las y los maestros a sus hijas o hijos?, ¿tienen alguna observación o comentarios que nos ayude a mejorar? Nos relataron situaciones como las siguientes:

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A partir de lo que nos relataron las familias podemos decir que es necesario que como colectivo analicemos las tareas que dejamos a las niñas y los niños, si estas son congruentes con los planteamientos del Plan de Estudio, qué esperamos que aprendan, la cantidad de tarea que dejamos, si implican un gasto adicional, si requieren el apoyo de un adulto, cómo las vamos a evaluar, entre otros aspectos.

De acuerdo con la información del cuestionario que aplicamos a las familias al inicio del presente ciclo escolar, en el 68% de ellas, la madre y el padre o la cabeza de familia trabajan (en fábricas, en empresas, en talleres mecánicos o de carpintería, se dedican a la construcción, son choferes, estilistas, comerciantes, empleados del municipio, entre otros) en estos casos, tienen pocas posibilidades de asistir a la escuela. En el 20% de las familias la madre se dedica al cuidado de los hijos y tiene posibilidades de asistir a la escuela cuando se requiere.

Con respecto a las formas de comunicación con las familias las más utilizadas por la escuela son:

Juntas con madres, padres de familia o tutores para entrega de calificaciones.

Criterios

Recados en los cuadernos.

Mensajes de WhatsApp.

Comunicación personal con la dirección de la escuela para solicitar una cita.

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Aunque el 92% de las madres y padres de familia cuentan con WhatsApp, hay un 8% que no usan esta vía de comunicación y debemos tener alternativas. Por otro lado, la escuela no tiene procedimientos de comunicación apropiados para estar en contacto e informarles de eventos relevantes que requieren de su asistencia. No hay una vía de comunicación en la que las familias expresen a la escuela alguna situación importante sobre sus hijas o hijos que surge de un día para otro, sus inquietudes o desacuerdos; los medios de comunicación que tenemos son para que la maestra o el maestro mande alguna información a los padres de familia, por lo que la comunicación es en una sola vía. Ante este diagnóstico la escuela identificó las siguientes problemáticas por atender

Medios de comunicación apropiados con las familias.

Apoyos para el estudio y aprendizaje de las niñas y niños que faltan constantemente o que llegan tarde a las clases.

Falta de criterios comunes para asignar tareas o pedir materiales.

Poca participación de las familias en las actividades de la escuela e involucramiento en el aprendizaje de sus hijas e hijos.

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MUCHAS

Gracias