“Reavivar la alegría que encienda la esperanza”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Estar alegres, exultantes, porque nuestra salvación ya está aquí, porque el Señor llega.
“Estad siempre alegres en el Señor”, nos dice san Pablo.
MONICION DE ENTRADA:
Y motivos no nos faltan, aunque a veces nos sintamos rodeados por malas noticias, porque cuando entramos en la dinámica del Reino somos capaces de ver cómo los ciegos ven, y andar como los cojos andan.
Y tenemos que salir a anunciarlo, para que no nos roben la esperanza, ni la alegría, los profetas de malas noticias, los adictos al pesimismo y a la tristeza. ¿Vivo mi quehacer diario con alegría? ¿Dónde puedo llevar hoy esa alegría que nace del corazón?
Allanad, sí, todos los caminos de la tierra
porque el Señor está cerca.
El vendrá y llenará de esperanza
a todos los que la perdieron.
Oración: EL SEÑOR VIENE….
Vendrá en la noche para ser Luz.
Vendrá para acompañar a los cansados;
los eternos desilusionados.
Ya pueden cantar victoria
aquellos que se creían abandonados;
ya está el Salvador a la puerta.
¡Allanad los caminos!,
abrid caminos de esperanza,
los que pasáis por este mundo
sin encontrar sentido a la vida.
¡Allanad los senderos porque Él vendrá!;
vendrá como rocío mañanero,
rasgará los corazones de piedra
y ablandará la dureza de nuestra tierra seca.
¡Vendrá el Señor, no tardará!
esperadlo en el umbral de vuestra casa,
porque sin hacer ruido
vendrá y lo iluminará todo con su amor. Amén.
Canto: VEN SEÑOR NO TARDES
Ven, ven, Señor, no tardes,
ven, ven, que te esperamos.
Ven, ven Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.
EVANGELIO: ( San Mateo 11, 2-11 )
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle. «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».
Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí! ».
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Mirad, los que visten con lujo habitan en los palacios.
Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”.
En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él».
Palabra del Señor
Reflexión.-
LUZ QUE ILUMINA LA OSCURIDAD
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Tantum ergo Sacraméntum, venerémur cernui:
et antíquum documéntum novo cedat ritui;�praestet fides suppleméntum sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque, laus et iubilátio;�salus, honor, virtus quoque, sit et benedíctio;�procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amén.
Canto:
TANTUM ERGO
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.