2. DESCRIBE LA EVOLUCIÓN POLÍTICA DE AL-ANDALUS
¿QUÉ ENTENDEMOS POR AL-ANDALUS?
Empezó siendo un emirato dependiente del califa de Damasco, y luego se convirtió en un emirato independiente.
Durante el período de máxima extensión abarcó casi toda la Península Ibérica, excepto la franja cantábrica y la Marca Hispánica.
Territorio de la Península Ibérica dominado por los musulmanes entre los siglos VIII y XV.
La derrota de éstos en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), redujo la presencia musulmana al reino de Granada fundado en 1237, que finalmente fue conquistado en 1492 por los Reyes Católicos, dando fin a la presencia musulmana en la Península Ibérica.
En 1031 se desmembró en un conjunto de taifas, que facilitaron el avance de los reinos cristianos y el dominio de Al-Andalus por parte de los imperios norteafricanos de los almorávides y de los almohades.
Con la llegada del emir Abd al-Rahman III (929) pasó a ser el Califato de Córdoba, la etapa más brillante de Al-Andalus.
El territorio conquistado por los musulmanes en la Península Ibérica, paso a llamarse Al-Andalus.
Entre los años 714 y 749 se sucedieron una serie de luchas internas entre los musulmanes, en función de su origen (árabes, bereberes, sirios).
EMIRATO DEPENDIENTE DE DAMASCO (711-756)
Se convirtió en una provincia (emitaro) que dependía del Califato Omeya de Damasco, gobernada por un emir (jefe político de un territorio).
SIGLO VIII
Los árabes se establecieron en las tierras fértiles del Guadalquivir, del Levante y del Ebro.
CAUSAS ENFRENTAMIENTOS
Los distintos grupos se disputaban el control del gobierno de la Península
Las discriminaciones derivadas del reparto de los territorios conquistados:
Los bereberes en las zonas montañosas y las Mesetas, menos propicias para el desarrollo de la agricultura.
El único miembro superviviente de la dinastía derrocada, Abd al-Rahman huyó a Al-Andalus.
La caída de la dinastía de los Omeyas en Damasco (750) y su sustitución por la dinastía de los Abasíes de Bagdad tuvo repercusiones en Al-Andalus.
EMIRATO INDEPENDIENTE DE BAGDAD o EMIRATO DE CÓRDOBA (756-929)
Se hizo con el poder y proclamó el emirato independiente (sólo reconocía la autoridad religiosa del califa de Bagdad).
SIGLO IX
Aumentó la recaudación de impuestos.
Para consolidar su nuevo Estado y afianzar su poder, Abd al Rahman I
Formó un sólido núcleo de fieles que ocuparon los cargos públicos
Organizó un ejército mercenario (bereberes, eslavos, etc.).
Sus sucesores tuvieron que hacer frente a diversos conflictos.
La lucha entre el poder central y el de las provincias fronterizas (marcas) por su independencia: Ejemplo son las revueltas de Zaragoza, Toledo y Mérida en tiempos de al-Hakam I (796-822).
Las rebeliones de la población muladí (cristianos convertidos al Islam) a causa de su intransigencia religiosa.
Las protestas de la población mozárabe (cristianos que vivían entre los musulmanes y pagaban impuestos) por el aumento de la presión fiscal, destacando la Revuelta del Arrabal de Córdoba en el año 818 provocada por motivos económicos como sociales.
Las consecuencias de esta inestabilidad fueron la debilidad política del emir, y que su poder se limitaba a Córdoba y estaba limitado por una aristocracia con amplias prerrogativas políticas.
Abd al Rahman III (912-961) cambió el rumbo de la política anterior que amenazaba con la disgregación de Al-Andalus.
Frenó el avance cristiano por la Meseta norte, a pesar de la derrota de la batalla de Simancas (939).
Terminó con las rebeliones internas
EL CALIFATO DE CÓRDOBA (929-1031)
Consiguió que los reyes de León y Navarra, y los condes de Castilla y Barcelona se convirtiesen en vasallos suyos y le pagasen tributos.
La tentativa independentista del muladí Umar en el castillo de Bobastro (Málaga) y sometió todo el territorio andalusí a su autoridad.
SIGLO X
En el 929 se proclamó califa (sucesor del enviado de Dios), con ello su autoridad se hizo absoluta y rompió los vínculos con el poder central de Bagdad.
Se convirtió en jefe espiritual y temporal de todos los musulmanes de Al-Andalus y de las provincias africanas.
Asumió el poder político, jurídico, militar y religioso.
Protector de las comunidades cristiana y judía.
En política exterior estableció relaciones diplomáticas con Constantinopla e impuso su autoridad en el norte de África frente al nuevo califato Fatimí, en Túnez.
Los éxitos de Abd al-Rahman III le permitieron fortalecer al Estado y el propio poder califa haciendo efectiva la centralización fiscal (amplios recursos económicos).
Reorganizó el ejército por medio de tropas mercenarias y reforzó la fidelidad de sus oficiales rompiendo los vínculos tribales.
Creó una aristocracia palatina muy vinculada a su persona, en detrimento de la aristocracia de sangre.
Su sucesor al Hakam II (961-976) recuperó buena parte de los territorios africanos perdidos por su padre, y llevó a Al-Andalus a un esplendor cultural y artístico que le convirtió en la sociedad más avanzada de su época.
La última etapa del Califato estuvo controlada por al-Mansur (977-1002).
Aristócrata muy influyente en la Corte que monopolizó el poder durante el califato de Hisham II.
Trasladó la administración del Estado a su palacio de Medina Azahara (981) y estableció una dictadura militar asentada en los éxitos bélicos (guerra santa).
Su poderosa maquinaria militar se apoyaba en una estructura defensiva fronteriza que dominaba las vías de acceso desde el norte y servía de base para sus ofensivas.
Desarrolló una política de acciones militares contra los reinos cristianos (más de 50 razias), que buscaba recursos económicos, castigar a los infieles y afianzar su propio prestigio.
Destruyó Barcelona 985 y Santiago 997.
La autoridad de al-Mansur garantizaba el orden, pero a su muerte (1002) la situación cambió radicalmente.
Su hijo y sucesor, Abd al Malik, no supo mantener dicha autoridad, y su prematura muerte, aceleró la descomposición del Califato.
La causa fue el estallido de las tensiones contenidas hasta el momento…
LA CRISIS DEL CALIFATO DE CÓRDOBA
Entre la aristocracia, los altos funcionarios y el ejército; y entre los diversos grupos étnicos (árabes, bereberes y eslavos).
Todos luchaban por escapar del control del califa y del Estado central. Todos buscaban convertirse en la máxima autoridad en los territorios que cada uno de ellos controlaba.
El proceso se aceleró cuando la aristocracia árabe se levantó contra Abd al Rahman, Sanchuelo, segundo hijo de al-Mansur, al autoproclamarse califa.
Los eslavos buscaron el apoyo de los condes catalanes en la lucha contra los otros grupos a cambios de pagos en moneda.
Los bereberes, contrarios al monopolio de poder ejercido por la aristocracia árabe, combatieron contra ellos con ayuda del Reino de Castilla, a cambio de la cesión de fortalezas en la frontera.
La autoridad de los califas se fue debilitando y el califato desapareció oficialmente el año 1031 fragmentándose en más de 25 reinos de taifas (“banderías”) independientes.
En función de su composición étnica y cultural podemos establecer la siguiente clasificación:
Taifas árabes: Sevilla, Córdoba, Badajoz, Toledo y Zaragoza.
LOS REINOS DE TAIFAS
Taifas eslavas: Tortosa, Valencia, Denia y Murcia
Taifas bereberes: Málaga y Granada;
SIGLO XI
Tuvieron una gran prosperidad económica y desarrollo cultural (elementos arquitectónicos), pero su fragmentación política debilitó militarmente Al-Andalus.
Estos reinos eran de extensión muy variable, y solían tener como centro una ciudad de la que reciben el nombre.
Los reinos cristianos les exigían el pago de elevadas cantidades de dinero (parias) a cambio de protección del mantenimiento de la paz.
CARACTERÍSTICAS
En el siglo XI se produjo un considerable avance cristiano, con la conquista de Toledo en el año 1085 por Alfonso VI de Castilla.
Las parias reforzaron el poder militar cristiano, y los antiguos protectores se convirtieron en agresores, cuando las taifas no pudieron hacer frente a las parias.
CONSECUENCIAS
Ante el temor a ser conquistados por los cristianos, los reinos taifas de Sevilla, Granada y Badajoz pidieron ayuda militar a una confederación de tribus bereberes del norte de África: LOS ALMORÁVIDES.
Éstos con su ejército frenaron el avance cristiano y quedando Al-Andalus integrado como una parte de su Imperio (1086-1140).
Fueron intransigentes desde el punto de vista religioso, lo que supuso la persecución de los disidentes y la disolución de las comunidades mozárabes.
Derrotaron a los reyes cristianos en numerosas ocasiones, aunque no pudieron evitar que Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, conquistase Zaragoza en el año 1118.
LOS IMPERIOS AFRICANOS
Se trataba de un movimiento religioso que aglutinó a diversas tribus del Atlas y que se extendió por todo el norte de África.
Hacia el año 1147 iniciaron la conquista de Al-Andalus, que había vuelto a organizarse en reinos de taifas, al hundirse el poder almorávide.
Ocuparon rápidamente las taifas de Sevilla, Córdoba y Almería, y más adelante las de Valencia y Murcia.
El Imperio de los ALMOHADES sustituyó al de los almorávides en el año 1140.
Sevilla se convirtió en la capital andalusí de los almohades, lo que posibilitó una época de gran esplendor.
Los almohades vencieron a Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Alarcos (1195) lo que puso en peligro las conquistas realizadas por los cristianos en los años anteriores.
La reacción cristiana se materializó en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), donde combatieron unidos todos los reinos cristianos peninsulares, a excepción del reino de León.
Esta victoria supuso el fin de la presencia almohade en la Península.
Se hundió el poder centralizado y se formaron el tercer período de los reinos de taifas y se constituyeron tres grandes reinos: Murcia, Valencia y Granada.
En el siglo XIII los reinos cristianos estaban en plena expansión y en menos de 50 años la mayoría de los territorios andalusíes fueron conquistados.
La excepción fue el reino de Granada, que se mantuvo independiente hasta 1492.
Se extendió por las actuales provincias de Jaén, Granada, Málaga, Almería, y parte oriental de Cádiz.
Fue fundado por el príncipe Muhammad ben Nasr en el año 1237, tras desaparición del Imperio almohade.
Las luchas internas entre familias rivales para conseguir el trono fueron muy frecuentes.
REINO NAZARÍ DE GRANADA
Para defenderse de la Corona de Castilla se construyeron más de 60 castillos en la frontera del reino y se le pagaban tributos.
Sus consecuencias fueron debilitamiento progresivo de su poder y decadencia final del reino y su conquista por la Corona de Castilla.
Las características más significativas del reino de Granada fueron que…
Estaba muy poblado (en el siglo XV entorno a los 350.000 habitantes), debido a la conquista por los cristianos de los reino musulmanes vecinos.
Granada, la capital, contaba con 50.000 habitantes.
Esta población era la base de su prosperidad contando con un numeroso ejército, bien preparado, y abundantes efectivos humanos para cultivar las tierras y trabajar en las ciudades.