Un itinerario para 9 meses
ENCUENTROS BÍBLICOS IGNACIANOS
ABRIL� SINCERAR �NUESTROS �CLAMORES
EE Anotación 2°
«No el mucho saber harta y satisface al ánima, sino el sentir y gustar de las cosas internamente»
EE Anotación 5°
«Al que recibe los ejercicios mucho aprovecha entrar en ellos con grande ánimo y liberalidad con su Criador y Señor, ofreciéndole todo su querer y libertad…»
ABRIL
2. Descubrir el deseo de Dios para mí |
SÍMBOLO
GRACIA A PEDIR EN EL MES
EE 23: P y F
«… solamente desear y elegir lo que más nos conduce para el fin que somos creados»
Entrar en contacto con el mundo de los deseos (distinto al de nuestras carencias y necesidades) es querer ponen en marcha nuestras búsquedas:
Abril: Sincerar nuestros clamores
1.- nos hace capaces como Abraham y Sara de abandonar la propia tierra y salir en busca de otra que se nos ofrece como promesa
2.- nos invita a abandonar la cautiva saciedad de Egipto;
o la resignada instalación en Babilonia, para emprender un éxodo más allá de lo conocido.
Abril: Sincerar nuestros clamores
Nos invita a entrar en contacto con nuestra situación vital más íntima,
es como “entrar en casa”.
Nos invita a tratar que la oración sea expresión radical de nuestro deseo más profundo y que éste no sea otro que el deseo de Dios para mí.
Nuestra verdadera identidad, nuestra verdad más profunda la descubrimos frente a Dios
Esta meditación
Mi deseo más profundo
Se trata de un aldeano que se acercó a un orante que estaba meditando a la sombra de un árbol que le dijo: “Quiero ver a Dios, dime cómo puedo experimentarlo”.
El orante, como es típico en ellos, no dijo ni palabra, sino que siguió haciendo su meditación. El bueno del aldeano volvió con la misma petición al día siguiente, y al otro y al otro... sin recibir respuesta, hasta que, al fin, al ver su perseverancia, el orante le dijo: “Pareces un verdadero buscador de Dios. Esta noche bajaré al río. Encuéntrate conmigo allí. Cuando aquella tarde estaban los dos en el río, el orante agarró al aldeano por la cabeza, lo sumergió en el agua y lo mantuvo así durante un rato, mientras el pobre hombre luchaba por salir a la superficie. Al cabo de un par de minutos el orante lo soltó y le dijo: “Ven a verme mañana junto al árbol”. Cuando al día siguiente el aldeano acudió al lugar indicado, el orante fue el primero en hablar: “Dime ¿Por qué luchabas de esa manera cuando te tenía sujeto por la cabeza debajo del agua?” “Porque quería respirar, de lo contrario habría muerto” respondió el aldeano.
Relato hindú
El orante sonrió y dijo: “El día en que desees a Dios con la misma ansia con que querías respirar, ese día -sin lugar a dudas- lo encontrarás”.
Mi deseo más profundo
Quizás… aquí esté la razón principal por la que muchas veces no lo encontramos a Dios: no lo deseamos suficientemente.
A la luz del relato hindú
Durante éste mes: pedir a Dios que me ayude a identificar mi deseo profundo, a verme como Él me ve, a soñarme como Él me sueña...
Dios no puede resistirse a quien lo desea ardientemente
Deseo ardiente de Dios,
de su Palabra
Sal 42
“… Como niños recién nacidos, deseen la leche pura de la Palabra, que los haré crecer para la salvación…”
¿Cómo es mi deseo de Dios?
1Pe 2,1-3
MUCHAS
GRACIAS