ORACIÓN
de la Comunidad
“Cuaresma, tiempo de conversión”
Exposición
del Santísimo
1.- Oh buen Jesús yo creo firmemente
que por mi bien estás en el altar.
Que das tu Cuerpo y Sangre juntamente,
al alma fiel en celestial manjar (bis).
Canto:
OH BUEN JESUS
2.- Indigno soy, confieso con franqueza,
de recibir la santa Comunión.
Jesús, que ves mi nada y mi pobreza,
prepara Tú mi pobre corazón (bis).
3.- Pequé, Señor; ingrato te he ofendido;
infiel te fui; confieso mi maldad;
contrito ya, perdón, Señor, Te pido;
eres mi Dios, apelo a tu bondad (bis).
Ayúdame a hacer silencio, Señor,
quiero escuchar tu voz.
Toma mi mano, guíame al desierto,
que nos encontremos a solas, Tú y yo.
Necesito contemplar tu rostro,
me hace falta la calidez de tu voz,
caminar juntos... callar para que hables tú.
Oración para la Cuaresma:
Me pongo en tus manos, quiero revisar mi vida,
descubrir en qué tengo que cambiar,
afianzar lo que anda bien,
sorprenderme con lo nuevo que me pides.
Ayúdame a dejar a un lado las prisas,
las preocupaciones que llenan mi cabeza,
barre mis dudas e inseguridades,
ayúdame a archivar mis respuestas hechas,
quiero compartir mi vida y revisarla a tu lado.
Me tienta , Señor, el desaliento,
lo difícil que a veces se presentan las cosas.
Me tienta la desesperanza, la falta de utopía.
Me tienta el dejarlo para mañana,
cuando hay que empezar a cambiar hoy.
Me tienta creer que te escucho
cuando escucho mi voz.
¡Enséñame a discernir!
Dame luz para distinguir tu rostro.
Llévame al desierto, Señor,
despójame de lo que me ata,
sacude mis certezas y pon a prueba mi amor.
Para empezar de nuevo, humilde, sencillo,
con fuerza y Espíritu para vivir fiel a Ti.
1º Domingo de Cuaresma
6 de marzo de 2022
Ciclo C
EVANGELIO: ( San Lucas 4, 1-13 )
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:
Jesús le contestó: «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".»
«Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.»
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: —«Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".»
Jesús le contestó: «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".»
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
Palabra del Señor
Jesús, estoy aquí,�Jesús, que esperas de mí,�mis manos están vacías�que puedo ofrecerte.�Solo sé, que quiero ser diferente.�Jesús, estoy aquí,�Jesús, que esperas de mí,�mis ojos deberán mirarte,�quisiera poder enfrentarte.�Amar, como tu amas,�sentir, como tu sientes,�mirar, a través de tus ojos,
Jesús.
Contigo mi camino es difícil,
me exiges abrir un nuevo horizonte
en la soledad de mi noche�Jesús, no, no puedo abandonarte�Jesús, en mi penetraste�me habitaste, triunfaste
y hoy vives en mi.�Amar, como tu amas,�sentir, como tu sientes,�mirar, a través de tus ojos,�Jesús, Jesús...
Tantum ergo Sacraméntum, venerémur cernui:
et antíquum documéntum novo cedat ritui;�praestet fides suppleméntum sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque, laus et iubilátio;�salus, honor, virtus quoque, sit et benedíctio;�procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amén.
Canto:
TANTUM ERGO
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.