Encuentros�Bíblicos �Ignacianos
Un itinerario de 9 meses
Mayo
Acariciar mi tesoro y
mi barro
Mayo
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Mayo: Acariciar mi tesoro y �mi barro
Un alfarero, en un momento de inspiración, describió
así su artesanía:
Mis dos manos dieron forma a esta vasija. Y el lugar en el que se forma en realidad es uno de tensión entre la presión aplicada en el exterior y la presión de la mano del interior; es un verdadero arte manejar ambas manos, mientras una presiona, la otra va moldeando con suavidad y cariño. Así ha sido mi vida. Tristeza, muerte e infortunio, amistad y todas las cosas que me han sucedido que ni siquiera elegí. Todas influyeron en mi vida. Son las manos que me han ido formando por fuera y hacen que hoy sean parte de lo que soy. Sin embargo, hay cosas que creo que tengo dentro de mí: mi fe en Dios y el cariño y respeto de algunos amigos que actuaron en mí. Mi vida, al igual que esta vasija, es el resultado de lo que ocurrió en el exterior y de lo que sucede en el interior de mi vida. La vida, como esta vasija, se forma en lugares de tensión.
A lo largo del día quizá nos sintamos regulados por las tensiones y demandas de los demás, abrumados por las responsabilidades y presionados por los retos que nos acosan desde el exterior. Sin fortaleza de espíritu en nuestro interior, sin esos momentos de fe, de oración, de esperanza, esas dificultades nos llevarán al derrumbe, porque la tensión externa es muy fuerte.
“Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones”.
Desde antes, desde mucho antes…
Jr 1, 5
Las manos del �alfarero�Jr 18, 1-6
Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos:
“Baja ahora mismo al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras”.
Yo bajé al taller del alfarero, mientras el trabajaba en el torno.
Y cuando la vasija que estaba haciendo le salía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él volvía a hacer otra, según le parecía mejor.
Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos:
“¿No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? -oráculo del Señor-. Si, como la arcilla en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel.”
La primera de las lecturas nos muestra a un Dios puro amor, que ya, antes de nuestra existencia, se está jugando por nosotros. Nos elige sin conocernos, sabe que tendremos debilidades, que muchas veces somos un poco fallutos; pero él no mira nuestras fragilidades, nos elige por su amor y no por nuestros merecimientos.
Nos muestra como es Él, nosotros muchas veces repetimos la frase de Tomás: “si no veo, no creo”, no confiamos o mejor dicho nos cuesta confiar en el amor.
Y en la segunda cita de hoy, Dios nos invita a comprender como nos va moldeando, nos va mejorando y no para lastimarnos o rompernos. Lo hace para que no suframos.
Pensaba en esa mamá o ese papá que ayuda a su bebé a aprender a caminar, no quiere que se caiga y por eso le tiende su mano porque sabe que debe aprender a caminar solito. Si se cae lo levanta y lo abraza para ayudarlo a soportar el momento y luego volverá a ayudarlo para que pueda vivir la vida caminándola. No le tiende las manos para luego soltarlo, o para tirarlo, así se nos presenta Dios, nos moldea para ser mejores, nos moldea con sus propias manos.
Mi currículum personal� El álbum de fotos de mi vida
Miro mi álbum de fotos personal, miro mi currículum vitae y me pregunto las veces en que me sentí de barro, frágil, sin fuerzas.
¿Cómo me sentía?,
¿Cómo hice para salir de esos momentos?,
Y cuando finalmente pude salir, ¿me sentí más débil o más fuerte?
Hasta la semana que viene