“Jesús entrega todo su ser”
Cantemos al Amor de los amores,�cantemos al Señor.�¡Dios está aquí! Venid, adoradores;�adoremos a Cristo Redentor.��¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,�bendecid al Señor.�¡Honor y gloria a ti, Rey de la Gloria;�amor por siempre a ti, Dios del Amor!
Canto: CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
Este Dios crucificado se revela hoy en todas las víctimas inocentes. Está en la cruz del Calvario y está en todas las cruces donde sufren y mueren los más inocentes: los niños hambrientos y las mujeres maltratadas, los torturados por los verdugos del poder, los explotados por nuestro bienestar.
INTRODUCCIÓN:
Domingo de Ramos
Ciclo A
2 de abril de 2023
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
EVANGELIO: ( De la pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo )
+ Tomad y comed: esto es mi cuerpo.
C. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio, diciendo:
+ - «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»
C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.
Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tu eres el Mesías, el Hijo de Dios.»
C. Jesús les respondió:
+ - «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»
C. Entonces el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras diciendo: :
S. -«Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia» .
C. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.
C. Pilato les preguntó:
S. ¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?
C. Contestaron todos:
S. ”Que lo crucifiquen”
C. Después de crucificarlo, se repartieron sus ropas, echándolas a suertes. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.
C. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:
+ «Elí, Elí, lama sabaktaní.»
(Es decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?.
C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.
Palabra del Señor
Reflexión.-
Venid a mí todos los excluidos,
los que estáis agotados y arruinados,
los que ya no contáis ni valéis nada,
los últimos, que no sois queridos,
que sólo recibís golpes y olvidos,
venid, que quiero cobijaros
a la sombra de mis alas.
VENID A MI
Venid a mí esclavos y humillados,
vendidos a cualquier precio y deseo,
niños sin refugio, inmigrantes a la deriva,
enfermos y ancianos apartados,
venid, que yo soy la libertad y os colmaré
del consuelo y la fuerza de mi Espíritu.
Venid a mí hambrientos de pan y de justicia,
hambrientos de dignidad y de respeto,
hambrientos de vida y felicidad,
venid, que yo seré vuestro alimento.
Venid a mí todos los rechazados, perseguidos,
olvidados, excluidos, marginados,
gente sin voz, sin nombre, sin prestigio,
venid para entrar en mi Costado.
Meditación en imágenes:
¿ERA NECESARIO?
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos:
Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.