LECCIÓN 12
CÓMO LIDIAR CON
FALSOS MAESTROS
Para el 19 de septiembre de 2026
LECCIÓN 12
Versículo para memorizar:
“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”.
2 Corintios 10:4
MOTIVA
¿Cómo podemos discernir la diferencia entre un verdadero mensajero de Dios y un falso maestro, y qué armas tenemos para protegernos espiritualmente?
Gran Pregunta de la Semana:
1. Defensa de la autoridad apostólica genuina
Pablo responde a los que dicen que sus cartas son fuertes pero su presencia es débil: la misma autoridad que usa en sus cartas la usará también en persona, porque su autoridad viene de Cristo y no de la apariencia.
EXPLORA
2. El peligro de los falsos apóstoles
Pablo expresa celos santos por los corintios: teme que, como la serpiente engañó a Eva, sus mentes sean corrompidas de la simple fidelidad a Cristo por quienes predican a otro Jesús y reciben otro espíritu.
EXPLORA
3. La autoevaluación como protección espiritual
Pablo insta a los corintios a examinarse a sí mismos para ver si están en la fe, a probarse a sí mismos. Esta autoevaluación honesta es la mejor protección contra el engaño espiritual.
EXPLORA
“Cada uno de nosotros necesita estar bien establecido en la Biblia, para poder dar razón de nuestra esperanza. Muchos están siendo engañados por doctrinas de demonios que suenan a verdad.” — Mensajes Selectos, t. 2, p. 117
R. La oración, la Palabra y el discernimiento son armas que requieren entrenamiento y uso constante. Un creyente que no las usa es vulnerable a las fortalezas de engaño que el enemigo construye pacientemente.
R. Los criterios bíblicos incluyen: coherencia con toda la Escritura, el fruto en la vida del maestro, la exaltación de Cristo y no del líder, y la humildad y disposición a rendir cuentas a la comunidad.
APLICA
R. El autoexamen regular, practicado con honestidad y sin autocondenación, es una disciplina espiritual que nos protege del autoengaño y nos mantiene cerca de la gracia de Dios.
APLICA
CREA
Desafío semanal:
Marca tu respuesta honesta para esta semana:
“Las armas de nuestra milicia no son mundanas, sino poderosas en Dios para destruir fortalezas.” — 2 Corintios 10:4