EL ESPÍRITU SANTO Y LA VIDA ETERNA
Mateus 25:1-4
EL RETRASO DEL NOVIO
“Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron”
EL SUEÑO DE LAS VÍRGENES
“Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron”
El sueño simboliza la debilidad natural del ser humano, que aunque desea vigilar, puede sucumbir al cansancio. Necesitamos estar espiritualmente preparados, manteniendo la fe viva y el “aceite” —símbolo del Espíritu Santo— en la medida sugerida por Pablo (Efesios 5:18).
LA FALTA DE ACEITE
“Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo! ¡Salid a recibirle!”
El aceite representa al Espíritu Santo, y el novio representa a Jesús.
La parábola nos enseña que debemos esperar a Jesús llenos del Espíritu Santo. Esa es la única condición para encontrarnos con el novio.
La falta de aceite de las vírgenes insensatas representa la falta de preparación continua y personal, que no puede ser suplida por otros. Cada uno debe cuidar su propia fe y relación con Dios.
El problema no fue el sueño ni el retraso, sino esperar la venida de Jesús sin tener el Espíritu Santo. Esta parábola nos enseña cómo debemos esperar el regreso de Cristo. Nadie puede estar preparado para su venida sin estar lleno del Espíritu Santo. Es una condición indispensable.
“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna”
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”