“Transfigurados en Esperanza”
Cantemos al Amor de los amores,�cantemos al Señor.�¡Dios está aquí! Venid, adoradores;�adoremos a Cristo Redentor.��¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,�bendecid al Señor.�¡Honor y gloria a ti, Rey de la Gloria;�amor por siempre a ti, Dios del Amor!
Canto: CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
"Este es mi Hijo, escuchadle". Quizá lo que nos ocurre muchas veces a nosotros es que no estamos dispuestos a escuchar su Palabra; quizá por eso vivimos una fe desencarnada de la realidad y nos cuesta tanto unir fe y vida. Es la gran asignatura pendiente del cristiano.
MONICION DE ENTRADA :
Para llegar a la luz hay que pasar por la cruz. La pasión es el paso previo a la resurrección.
Mientras vivimos en este mundo, nuestro cuerpo físico tiene que soportar todas las cruces que sean necesarias para mantener puro e incontaminado el espíritu. La oración, nuestra comunión espiritual con Dios, nos ayudará en esta continua y dura tarea de cargar con las cruces de cada día. Hasta que llegue la luz.
Oración: RESPLANDECE EN MÍ
Señor, ayúdame a esparcir tu fragancia allí donde vaya.�Resplandece a través de mí y sé en mí,�para que todas las almas que me rocen�sientan tu presencia en mi alma.
Deja que alcen la mirada�y ya no me vean a mí, sino a ti, Señor.�Quédate conmigo y empezaré a brillar como Tú brillas,�con un brillo que iluminará a los demás.�Y esa luz, Señor, saldrá de ti, no será mía:�serás Tú, iluminando a los demás a través de mí.
Deja que predique sin predicar,
no a través de la palabra, sino de mi ejemplo,
de una fuerza arrebatadora,
la influencia de la compasión en lo que hago,
la patente plenitud que el amor
de mi corazón te profesa.
2º Domingo de Cuaresma
16 de marzo de 2025
Ciclo C
EVANGELIO: ( San Lucas 9, 28b-36 )
En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía lo que decía.
Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube. Y una voz desde la nube decía:
“«Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo». ”.
Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.
Palabra del Señor
Reflexión.-
Meditación en imágenes
MI LUZ
ORACIÓN DEL JUBILEO
ORACIÓN DEL JUBILEO
Padre que estás en el cielo,
la fe que nos has donado en
tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano,
y la llama de caridad
infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo,
despierten en nosotros la bienaventurada esperanza
en la venida de tu Reino.
ORACIÓN DEL JUBILEO
Tu gracia nos transforme
en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio
que fermenten la humanidad y el cosmos,
en espera confiada
de los cielos nuevos y de la tierra nueva,
cuando vencidas las fuerzas del mal,
se manifestará para siempre tu gloria.
ORACIÓN DEL JUBILEO
La gracia del Jubileo
reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza,
el anhelo de los bienes celestiales
y derrame en el mundo entero
la alegría y la paz
de nuestro Redentor.
A ti, Dios bendito eternamente,
sea la alabanza y la gloria por los siglos. Amén.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.