ORACIÓN
de la Comunidad
“Jesús la Buena Noticia”
La Buena Noticia de Jesús es hablarnos de un Dios que viene a nuestro encuentro a aligerarnos de cargas y a liberarnos de yugos.
MONICIÓN DE ENTRADA:
Un Dios sanador de heridas, cuyos rasgos son el amor compasivo y fiel, el perdón y la gratuidad.
La misión de Jesús, y la nuestra, es sanar, liberar, dar buenas noticias...
Jesús sigue siendo hoy buena noticia, cumplimiento de todas las aspiraciones del ser humano.
1.- Levanto mis ojos a los montes;
¿de dónde me vendrá el auxilio?.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra
Canto: EL AUXILIO DEL SEÑOR
2.- No permitirá que resbale tu pie.
Tu guardián no duerme.
No duerme ni reposa
el guardián de Israel.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra
Oración: ME SIENTO LLAMADO, SEÑOR
Siento que me has elegido, Señor,
que desde el seno materno pensaste en mí,
que tienes para mí grandes sueños,
que me susurras al oído quién eres,
para que yo lo anuncie a los hermanos.
Tú, Señor, conoces mis dudas y miedos,
sabes bien cuándo me siento inseguro,
sabes cuándo confío sólo en mis fuerzas.
Tú actúas sacando de mí lo mejor,
sugiriéndome las palabras adecuadas
y los gestos oportunos para anunciarte.
Tú eres mi seguridad y mi pasión,
tú llenas de alegría mi corazón,
tú eres mi mensaje para el mundo,
tú eres quien me impulsa al amor,
quien despierta en mí la ternura,
quien me hace desbordar misericordia.
Y no puedo parar de contárselo a la gente,
con la autoridad que me da el sentirte,
con la seguridad que me da el saberme amado por ti. Amén.
4º Domingo del Tiempo Ordinario
30 de Enero de 2022
Ciclo C
EVANGELIO: ( San Lucas 4, 21-30 )
En aquel tiempo, Jesús comenzó a decir en la sinagoga: Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír. .
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.
Y decían: ¿No es éste el hijo de José?. Pero Jesús les dijo: Sin duda me diréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo", haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún. Y añadió: En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo.
Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón.
Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio.
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos
y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.
Palabra del Señor
¿Por qué será que en la puerta de nuestro corazón Dios siempre encuentra una especie de aduana para revisar su equipaje antes de darle paso y abrirle la puerta? Dios no es de los que empuja la puerta. Es de los que llama. Es de los que toca primero y pide permiso. ¿No sería mejor que lo recibiésemos dándole la bienvenida con una canción?
O incluso, ¿no sería mejor que nos quedásemos pasmados y admirados de su amor y su cariño por nosotros, en callado silencio ante su presencia? ¿No sería mejor mirarle a la cara y descubrir en ella su sonrisa de gracia y de amor? Dios no nos pide ni exige nada cuando quiere ser nuestro huésped. Dios no nos cobra ni nos pide señal alguna.
Dios solo quiere que le abramos la puerta, que le aceptemos gozosos, ¿Acaso nos parece un precio demasiado elevado para quien llega a nosotros con “palabras de gracia”?
Meditación en imágenes:
A TUS PIES
El lema de este año «La vida consagrada, caminando juntos», evoca a volver la mirada al mismo Jesús «que se proclamó «camino, verdad y vida». Para la vida consagrada, «la invitación a caminar juntos supone hacerlo en cada una de las dimensiones fundamentales de la consagración, la escucha, la comunión y la misión».
JORNADA
DE LA VIDA CONSAGRADA:
Caminar juntos en la consagración, conscientes de la llamada recibida, la vocación compartida y la vida entregada. Juntos en la escucha de la Palabra de Dios, Agudizando el oído para escuchar al Espíritu.
Juntos en la comunión, porque los consagrados están llamados a ser en la Iglesia y en el mundo expertos en comunión. Y juntos en la misión descubriendo «la dulce y confortadora alegría de evangelizar» y experimentar simultáneamente la alegría de creer y el gozo de comunicar el Evangelio.
Mientras avanzamos en el camino sinodal, damos gracias a Dios por el don de la vida consagrada que enriquece a la Iglesia con sus virtudes y carismas y le muestra al mundo el testimonio alegre de la entrega radical al Señor.
Estamos ante ti, Espíritu Santo,
reunidos en tu nombre.
Tú que eres nuestro verdadero consejero:
ven a nosotros, apóyanos,
entra en nuestros corazones.
Oración:
Enséñanos el camino,
muéstranos cómo alcanzar la meta.
Impide que perdamos el rumbo
como personas débiles y pecadoras.
No permitas que la ignorancia
nos lleve por falsos caminos.
Concédenos el don del discernimiento,
para que no dejemos que
nuestras acciones se guíen
por prejuicios y falsas consideraciones.
Condúcenos a la unidad en ti,
para que no nos desviemos del camino
de la verdad y la justicia,
sino que en nuestro peregrinaje terrenal
nos esforcemos por alcanzar la vida eterna.
Esto te lo pedimos a ti,
que obras en todo tiempo y lugar,
en comunión con el Padre y el Hijo
por los siglos de los siglos. Amén.
Juntos cantando la alegría
de vernos unidos en la fe y el amor.
Juntos sintiendo en nuestras vidas
la alegre presencia del Señor.
1.- Somos la Iglesia peregrina que el fundó.
Somos un pueblo que camina sin cesar.
Entre cansancios y esperanzas hacia Dios:
nuestro amigo Jesús nos llevará.
Canto: CANTANDO LA ALEGRIA
Juntos cantando la alegría
de vernos unidos en la fe y el amor.
Juntos sintiendo en nuestras vidas
la alegre presencia del Señor.
2.- Hay una fe que nos alumbra con su luz.
Una esperanza que empapó nuestro esperar.
Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,
nuestro amigo Jesús nos guiará.
ORACION
DE LOS FIELES
R/. Te lo pedimos, Padre.
1.- Señor, tu Palabra es Camino, Verdad y Vida. Te pedimos hoy por todos los jóvenes que te buscan aun sin saberlo; que puedan sentir tu mirada misericordiosa y sabiéndose amados escuchen tu invitación Ven y sígueme, y se dejen iluminar con la Luz del Evangelio. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
2.- Te pedimos por todos los que han recibido el don de la llamada a la consagración, para que, alcanzados por Cristo sean profetas del amor de Dios y auténticos testigos de la Resurrección, en nuestra sociedad y en el mundo entero. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
3.- Te pedimos por todas las familias, elegidas por Dios para transmitir la fe a sus hijos, para que impulsadas por la fuerza del Espíritu Santo y el amor de Cristo Jesús, puedan ejercer su misión de ser semillero de vocaciones. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
4.- Por nuestra Iglesia diocesana y por los frutos del Sínodo, para que «caminando juntos» lleguemos pronto a vivir el deseo del Señor de ser un solo rebaño y todos seamos uno. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.