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“El Señor nos invita a su mesa”

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No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él. (bis)

no adoréis a nadie, 

a nadie más. (bis)

No adoréis a nadie, 

a nadie más que a Él.

Canto:

NO ADOREIS A NADIE

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Porque sólo Él

nos puede sostener. (bis)

No adoréis a nadie,

a nadie más. (bis)

No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él.

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MONICIÓN DE ENTRADA:

Dios invita a todos, cada cual es libre de aceptar o no la invitación. Hay que decidirse. Hay que escuchar la llamada y responder. Cuando los intereses de Dios no son nuestros intereses, Dios interesa poco, y por poco, por una pequeña excusa, se le deja de lado. Al Reino se va por invitación, como a una boda.

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Quien convoca al Banquete no manda, invita. Lo más profundo de Dios se alcanza y acepta por invitación. Las cosas más esenciales no se hacen por mandato, sino por libre decisión, por libre respuesta a una invitación, a una sugerencia, a una mirada, a un susurro...

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Oración: SEÑOR, TU ME INVITAS

Señor, tu dijiste a tus apóstoles:�“Venid y seguidme”,�y esa misma invitación�hoy  la escucho en mis oídos,�en mi corazón y en mi mente.

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Señor, dame sabiduría�para descubrir mis talentos y capacidades,�y para tomar las decisiones correctas�en el momento oportuno.

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Dame perseverancia para no desfallecer�ante los obstáculos que surjan en el camino.�Dame valor y fuerza cuando navegue�por el mar agitado de la vida.

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Señor, que sienta tu compañía amorosa�en la tristeza y la alegría,�en el fracaso y en el éxito,�en el día y en la noche. 

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Señor, haz que comprenda�en lo profundo de mi corazón�que en la aventura de la vida no viajo solo, �que tu estas junto a mi�y que juntos alcanzaremos la otra orilla.

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OH, OH, OH.

ADORAMUS TE DOMINE. (3 veces)

Canto de Adoración:

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28º domingo del tiempo ordinario

15 de octubre de 2023

Ciclo A

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EVANGELIO: ( San Mateo 22, 1-14 )

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo.

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Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.”

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Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos.

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El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

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Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.”

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Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos.

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La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?” El otro no abrió la boca.

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Entonces el rey dijo a los camareros: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Palabra del Señor

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Reflexión.-

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SENTARNOS A TU MESA

Meditación en imágenes

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“PADRE NUESTRO”

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

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BENDICIÓN.-

V. Les diste pan del cielo.

R. Que contiene en sí todo deleite.

Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.