“Cuaresma, tiempo de conversión”
1.- Oh buen Jesús yo creo firmemente
que por mi bien estás en el altar.
Que das tu Cuerpo y Sangre juntamente,
al alma fiel en celestial manjar (bis).
Canto:
OH BUEN JESUS
2.- Indigno soy, confieso con franqueza,
de recibir la santa Comunión.
Jesús, que ves mi nada y mi pobreza,
prepara Tú mi pobre corazón (bis).
3.- Pequé, Señor; ingrato te he ofendido;
infiel te fui; confieso mi maldad;
contrito ya, perdón, Señor, Te pido;
eres mi Dios, apelo a tu bondad (bis).
MONICIÓN DE ENTRADA:
Durante este tiempo de Cuaresma, tiempo de gracia y salvación, la Iglesia pone ante nuestra consideración todo el misterio de la vida humana. El hombre, a través de la vida, en su caminar hacia la meta, se encuentra con muchos obstáculos y se da cuenta de sus limitaciones y de su fragilidad.
Un hombre como nosotros, Jesús, ya ha recorrido el camino, ha superado los obstáculos y ha llegado a la meta. Su ejemplo es un motivo de esperanza para nosotros, pues nos enseña que el hombre puede enfrentarse con éxito a las dificultades.
Jesús nos invita a ir con Él al desierto: a entrar dentro de nosotros mismos, a luchar contra las tentaciones y a encontrarnos con Dios.
Ayúdame a hacer silencio, Señor,
quiero escuchar tu voz.
Toma mi mano, guíame al desierto,
que nos encontremos a solas, Tú y yo.
Necesito contemplar tu rostro,
me hace falta la calidez de tu voz,
caminar juntos... callar para que hables tú.
Oración para la Cuaresma:
Me pongo en tus manos, quiero revisar mi vida,
descubrir en qué tengo que cambiar,
afianzar lo que anda bien,
sorprenderme con lo nuevo que me pides.
Ayúdame a dejar a un lado las prisas,
las preocupaciones que llenan mi cabeza,
barre mis dudas e inseguridades,
ayúdame a archivar mis respuestas hechas,
quiero compartir mi vida y revisarla a tu lado.
Me tienta , Señor, el desaliento,
lo difícil que a veces se presentan las cosas.
Me tienta la desesperanza, la falta de utopía.
Me tienta el dejarlo para mañana,
cuando hay que empezar a cambiar hoy.
Me tienta creer que te escucho
cuando escucho mi voz.
¡Enséñame a discernir!
Dame luz para distinguir tu rostro.
Llévame al desierto, Señor,
despójame de lo que me ata,
sacude mis certezas y pon a prueba mi amor.
Para empezar de nuevo, humilde, sencillo,
con fuerza y Espíritu para vivir fiel a Ti.
1º Domingo de Cuaresma
9 de marzo de 2025
Ciclo C
EVANGELIO: ( San Lucas 4, 1-13 )
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:
Jesús le contestó: «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".»
«Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.»
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: —«Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".»
Jesús le contestó: «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".»
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
Palabra del Señor
Reflexión.-
QUE ME HABLE TU SILENCIO
MEDITACIÓN EN IMÁGENES
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.