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Oración por las vocaciones sacerdotales

Febrero 2024

Rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies

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Cantemos al Amor de los amores,�cantemos al Señor.�¡Dios está aquí! Venid, adoradores;�adoremos a Cristo Redentor.��¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,�bendecid al Señor.�¡Honor y gloria a ti, Rey de la Gloria;�amor por siempre a ti, Dios del Amor!

Canto: CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES

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AMBIENTACIÓN:

La oración y la reflexión de hoy ante Jesús sacramentado vamos a centrarla sobre este tema: rogar al dueño de la mies para que mande obre­ros, trabajadores, a su mies,

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y así la evangeliza­ción del mundo podrá seguir haciéndose una rea­lidad en nuestro mundo actual, que tan necesitado está de ella y de personas que quieran entregar su vida plenamente a la tarea evangelizadora desde el sacerdocio.

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Hacemos un acto de fe y le decimos desde el corazón:

- Señor, creo que estás sacramentalmente presente en la hostia consagrada, que nos miras a cada uno de nosotros con cariño.

- Te adoro, Señor, y te reconozco como el único Dios.

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- Te doy gracias por tanto amor como me tienes y me das continuamente, por todo cuanto haces por mí porque, aunque yo a veces te olvide, tú sigues a mi lado llamando a la puerta de mi cora­zón.

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- Quiero comenzar este rato de oración pidién­dote perdón por mis egoísmos, por no hacer tan­tas veces lo que tú me pides, porque me dejo lle­var por la comodidad.

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- He venido esta tarde a escucharte porque yo sé que tú vas a hablarme y con tu palabra me vas a mostrar el camino auténtico por el que quieres que camine.

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- Te pido que me ayudes en todo lo que necesi­to para ser cada día mejor seguidor tuyo, porque sé que solo no voy a conseguirlo y necesito que me ayudes.

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- Dame aquello que tú sabes que más necesito en este momento para servirte más y mejor de lo que a veces lo estoy haciendo.

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La palabra de Dios

nos habla:

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En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

EVANGELIO: (San Lucas 10, 1-6)

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¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

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Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Palabra del Señor

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Comentario a la palabra de Dios

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Tú, Señor, me llamas.

Tú, Señor, me dices:

Ven y sígueme,

ven y sígueme.

Señor, contigo iré,

Señor, contigo iré.

Canto: TU, SEÑOR, ME LLAMAS

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Reflexión personal

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Sacerdote:

El Señor está aquí y nos escucha. Estamos reunidos en su nombre y como comunidad le pedimos por todos y por nuestras necesidades, especialmente por las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa.

R/. Danos sacerdotes santos.

ORACIÓN COMUNITARIA

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1.- Pedimos por todos los que un día respon­dieron positivamente a la llamada de Cristo por el camino del sacerdocio y son ahora los que animan nuestras comunidades: para que las di­ficultades del momento no los desanimen en su tarea, sino que la necesidad actual de sacerdotes los llene de ardor en la vivencia de su ministerio. Oremos.

R/. Danos sacerdotes santos.

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2.- Por los jóvenes a los que el Señor pueda llamar por este camino: para que, siendo conscientes de las dificultades actuales para respon­der positivamente, se preparen con una vida espiritual auténtica y con una formación integral en todos los campos. Oremos.

R/. Danos sacerdotes santos.

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3.- Por las familias a las que Dios pida el desprendimiento y la entrega de los hijos para ser sacerdotes: para que descubran el gozo de su generosidad y el bien que ese hijo va a traer para toda la familia y a toda la Iglesia. Oremos.

R/. Danos sacerdotes santos.

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4.- Por las parroquias, grupos y comunidades cristianas: para que valoren la labor positiva y necesaria de los sacerdotes en ellas, para que esta valoración anime a jóvenes de las comunidades a estar dispuestos para responder positivamente a la llamada de Dios por el camino del sacerdocio. Oremos.

R/. Danos sacerdotes santos.

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5.- Por nuestros seminaristas actuales: para que, viviendo gozosamente la llamada de Dios y mostrando a los demás que dicha llamada por este camino es lo mejor que ha podido pasarles en la vida, animen a otros jóvenes a plantearse su vocación y responder positivamente, si descubren que Dios los llama por este camino. Oremos.

R/. Danos sacerdotes santos.

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6.- Por todos nosotros: para que, viviendo con autenticidad nuestra fe, nos sintamos llamados a animar y promover las vocaciones sacerdotales con nuestra valoración y estima. Que nunca falten en nuestras parroquias, en nuestra diócesis y en toda la Iglesia sacerdotes que acompañen y ani­men nuestra fe. Oremos.

R/. Danos sacerdotes santos.

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Oración del Sacerdote:

Padre, que por tu Hijo Jesucristo nos dijiste: pedid y recibiréis; atiende a las necesidades que te hemos presentado y concédenos sacerdotes y religiosos santos.

Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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“PADRE NUESTRO”

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

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Tú, Señor, me llamas.

Tú, Señor, me dices:

Ven y sígueme,

ven y sígueme.

Señor, contigo iré,

Señor, contigo iré.

Canto: TU, SEÑOR, ME LLAMAS

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BENDICIÓN.-

V. Les diste pan del cielo.

R. Que contiene en sí todo deleite.

Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.