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Dios es una Familia formada por el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo; Jesús, el Hijo eterno de Dios se encarnó en el seno de la Virgen María y escogió a José como su custodio, así obtuvo una familia totalmente similar a la nuestra; y la Iglesia, pueblo santo de Dios, es la gran Familia de Dios en la tierra.
La familia, no se reduce solo a padres e hijos, sino que se abre en un sentido más amplio, a otros familiares e incluso a instituciones; hablamos de la familia parroquial, la familia escolar, empresarial, laboral, etc.
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La familia es una alianza de personas a las que se llega por vocación amorosa del Padre que invita a los esposos a una «íntima comunidad de vida y de amor», cuyo modelo es el amor de Cristo a su Iglesia.
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Bien sabemos que la paz, el perdón y la reconciliación solo se consigue, en el encuentro con Jesucristo, el Señor, sirviendo a la Iglesia desinteresadamente, cumpliendo cada uno sus deberes familiares desde su categoría de padres hijos, etc.
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La familia, es la cuna donde se empieza a formar y desarrollar la vocación al ministerio sacerdotal, a la vida consagrada y misionera, al servicio de la comunidad. Cada familia cristiana se convierte en instrumento de ayuda en el plan de Dios para extensión de su Reino.
Señor, que nos regalas en tu Palabra
muchos caminos de realización familiar,
te pedimos que nos ayudes
a hacer de nuestra familia:
Oración: Haznos según tu Palabra
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Iglesia doméstica,
comunión de personas,
icono de la Trinidad,
sede de la catequesis,
escuela para nuestros hijos
y ternura hecha de fe y de amor,
de gracia y de compromiso.
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Gracias, Señor,
por iluminarnos y guiarnos con tu Palabra.
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CANTO A LA FAMILIA
MEDITACIÓN EN IMÁGENES
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Es hermoso pensar en el hecho de que el Hijo de Dios ha querido tener, como todos los niños, la necesidad del calor de una familia.
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Precisamente por esto, porque es la familia de Jesús, la de Nazaret es la familia-modelo, en la que todas las familias del mundo pueden hallar su sólido punto de referencia y una firme inspiración.
En Nazaret brotó la primavera de la vida humana del Hijo de Dios, en el instante en que fue concebido por obra del Espíritu Santo en el seno virginal de María.
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Entre las paredes acogedoras de la casa de Nazaret se desarrolló en un ambiente de alegría la infancia de Jesús, rodeado de la solicitud maternal de María y los cuidados de José, en el que Jesús pudo ver la ternura de Dios.
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A imitación de la Sagrada Familia, estamos llamados a redescubrir el valor educativo del núcleo familiar, que debe fundamentarse en el amor que siempre regenera las relaciones abriendo horizontes de esperanza.
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En la familia se podrá experimentar una comunión sincera cuando sea una casa de oración, cuando los afectos sean serios, profundos, puros, cuando el perdón prevalezca sobre las discordias,
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cuando la dureza cotidiana del vivir sea suavizada por la ternura mutua y por la serena adhesión a la voluntad de Dios. De esta manera, la familia se abre a la alegría que Dios da a todos aquellos que saben dar con alegría.
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Al mismo tiempo, halla la energía espiritual para abrirse al exterior, a los demás, al servicio de sus hermanos, a la colaboración para la construcción de un mundo siempre nuevo y mejor; capaz, por tanto, de ser portadora de estímulos positivos; la familia evangeliza con el ejemplo de vida.
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(Papa Francisco - Ángelus 27-12-20 – Fiesta de la Sagrada Familia)
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Meditamos.-
ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA
Jesús, María y José
en vosotros contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros, confiados, nos dirigimos.
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Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestra familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas iglesias domésticas.
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Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias
episodios de violencia, cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.
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Santa Familia de Nazaret,
haz tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.
Amén.
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R/. Te damos gracias, Padre.
ACCIÓN DE GRACIAS
Llenos de agradecimiento expresemos algunas de las muchísimas cosas con las que Dios ha bendecido a la humanidad por medio de las familias, y le decimos:
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1. Gracias, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Familia Divina; por brindarnos hoy la oportunidad de contemplar tu imagen en la familia, por todo lo que nos permites ver de Ti en ella. Oremos.
R/. Te damos gracias, Padre.
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2. Te damos gracias por las familias que saben acoger con amor generoso a sus hijos, por su esfuerzo en educarlos en los valores del amor, el perdón y la paz, y guiarlos hacia ti. Oremos.
R/. Te damos gracias, Padre.
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3. Te damos gracias por las familias que reconocen la fuente de agua viva en la sagrada Eucaristía y la frecuentan asiduamente, para sentirse unidos a Cristo en su misión. Oremos.
R/. Te damos gracias, Padre.
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4. Te damos gracias por las familias que ejercen su apostolado en la Iglesia, por sentirse cuerpo de Cristo y que son objeto y sujeto de evangelización progresiva y permanente. Oremos.
R/. Te damos gracias, Padre.
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5. Te damos gracias por todas las iniciativas que favorecen la verdadera dignidad de las familias en todos los campos de la existencia, del saber y del hacer humano. Oremos.
R/. Te damos gracias, Padre.
Hoy, Señor, te damos gracias,
por la vida, la tierra y el sol.
Hoy, Señor, queremos cantar
las grandezas de tu amor.
1. Gracias, Padre, mi vida es tu vida,
tus manos amasan mi barro,
mi alma es tu aliento divino,
tu sonrisa en mis ojos está.
Canto: GRACIAS, SEÑOR
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Hoy, Señor, te damos gracias,
por la vida, la tierra y el sol.
Hoy, Señor, queremos cantar
las grandezas de tu amor.
2. Gracias, Padre, tú guías mis pasos,
tú eres la luz y el camino,
conduces a ti mi destino,
como llevas los ríos al mar.
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Hoy, Señor, te damos gracias,
por la vida, la tierra y el sol.
Hoy, Señor, queremos cantar
las grandezas de tu amor.
3. Gracias, Padre, me hiciste a tu imagen
y quieres que siga tu ejemplo,
brindando mi amor al hermano,
construyendo un mundo de paz
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Tu Palabra:
De la 1ª carta del apóstol
San Pablo a los Corintios
(15, 1-8 )
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Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os anuncié y que vosotros aceptasteis, en el que además estáis fundados, y que os está salvando, si os mantenéis en la palabra que os anunciamos; de lo contrario, creísteis en vano.
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Porque yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce;
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después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto; después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles.
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Palabra de Dios
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De la Homilía del Papa Francisco
(Casa Santa Marta, jueves 3 de mayo de 2018).
La fe se transmite en familia
Juntos cantando la alegría,�de vernos unidos en la fe y el amor,�juntos sintiendo en nuestras vidas�la alegre presencia del Señor.
1.- Somos la Iglesia peregrina que El fundó,�somos un pueblo que camina sin cesar.�Entre cansancios y esperanzas hacia Dios�nuestro amigo Jesús nos llevará.
Canto: CANTANDO LA ALEGRÍA
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Juntos cantando la alegría,�de vernos unidos en la fe y el amor,�juntos sintiendo en nuestras vidas�la alegre presencia del Señor.
2.- Hay una fe que nos alumbra con su luz,�una esperanza que empapó nuestro esperar.�Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,�nuestro amigo Jesús nos guiará.
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Tu Palabra:
Del Evangelio según San Lucas (2, 41-52 )
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Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
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Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
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Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
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A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas: todos los que le oían, quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
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Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.
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Él les contestó: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
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Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.
Palabra del Señor
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Reflexión.-
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Señor, Tú llamas a todas las personas a la fe,�y por ella, a vivir formando parte de tu Pueblo.�Esta llamada es una llamada a la comunión�y a la participación en la misión y vida de la Iglesia�y, por tanto, en la evangelización del mundo.�Además, has querido que cada uno�responda a esta llamada�viviendo una vocación específica: a la vida laical,�a la vida religiosa o a la vida sacerdotal.
ORACION POR LAS VOCACIONES
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Te agradecemos, Señor,�la vida de los que te han respondido "sí"�y hoy son tus testigos en nuestro mundo.�Te pedimos, que sigas llamando a muchos jóvenes�para que con libertad y fidelidad�respondan a tu llamada�y así, todos juntos,�anunciemos tu Reino aquí en la tierra.
Amén.
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NADIE ME HA MIRADO ASÍ
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NADIE ME HA MIRADO ASÍ
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Nadie me ha mirado así,
sin fijarse en mi miseria
Nadie me ha mirado así,
nadie jamás, nadie jamás.
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Nadie me ha buscado así,
nadie dio por mí su vida
Nadie me ha buscado así,
nadie jamás, nadie jamás.
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Oh, mi Dios,
Tú has borrado mi pecado
Y de mi debilidad
Tú te has enamorado
Oh, nadie me ha mirado así..
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Oh, mi Dios,
Tú has borrado mi pecado
Y de mi debilidad
Tú te has enamorado
Oh, nadie me ha mirado así..
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Nadie me ha mirado así,
sin fijarse en mi miseria
Nadie me ha mirado así,
nadie jamás, nadie jamás.
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Nadie me ha buscado así,
nadie dio por mí su vida
Nadie me ha buscado así,
nadie jamás, nadie jamás.
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Oh, mi Dios,
Tú has borrado mi pecado
Y de mi debilidad
Tú te has enamorado
Oh, nadie me ha mirado así..
Si comprendemos que Dios es Amor, es Trinidad, es donación mutua, entonces acoger a Dios en la propia familia permite vivir a fondo el amor.
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Una familia que deja a Dios entrar en los corazones sabe rezar. La oración une, da esperanza, consuela en los sufrimientos, anima al trabajo.
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Una familia que vive junto al Hijo de Dios hecho Hombre acepta el gran regalo de la Redención, se deja perdonar y aprende a perdonar.
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Una familia que puede llamar "Padre" a Dios, experimenta una alegría inmensa ante la llegada de cada hijo, y enseña a los hijos a amar agradecidamente a sus padres.
69
Una familia en la que el bautismo ha marcado a cada uno se deja iluminar por el Espíritu Santo, y entra así en la misma vida de la Trinidad.
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Es maravilloso dejar que Dios sea el centro de una familia. No se arreglarán todos los problemas, porque la vida está llena de pruebas. Pero habrá un modo diferente de afrontar cada asunto: con amor.
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Por eso, lo más grande, lo más serio, lo más hermoso que pueden hacer los esposos, los padres, los hijos, los demás parientes, es recibir a Dios en sus corazones y entre las paredes del hogar.
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Cada día es una nueva oportunidad para dejar que Dios entre en casa. La familia, así, recibirá un consuelo incomparable, y tendrá unos recursos insospechados para crecer en el amor y para abrirse a los demás.
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Que Dios viva en la propia familia es, en definitiva, uno de los modos más hermosos de acoger el Evangelio, y de entrar en la gran acción de gracias de quien ha recibido la bendición de la Trinidad.
Como el Padre me amó
yo os he amado.
Permaneced en mi amor. (bis)
1.- Si guardáis mis palabras
y como hermanos os amáis,
compartiréis con alegría
el don de la fraternidad.
Si os ponéis en camino
sirviendo siempre a la verdad,
fruto daréis en abundancia;
mi amor se manifestará.
Canto: COMO EL PADRE ME AMÓ
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Como el Padre me amó
yo os he amado.
Permaneced en mi amor. (bis)
2.- No veréis amor tan grande
como aquél que os mostré.
Yo doy la vida por vosotros,
amad como yo os amé.
Si hacéis lo que os mando
y os queréis de corazón,
compartiréis mi pleno gozo
de amar como Él me amo.
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La familia, nacida del amor, recibe la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor. Los cónyuges deben trabajar para construir esa comunión íntima que implica la donación personal y total, la unidad, la fidelidad y el valor de la indisolubilidad.
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La familia no puede replegarse sobre sí misma, sino que tiene que abrirse a la sociedad y compartir los valores intrínsecos del núcleo familiar.
La familia no debe vivir replegada egoístamente sobre sí misma, sino que ha de vivir encarnada en la sociedad y la ilumina y enriquece por los valores compartidos y experimentados en el seno familiar".
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De aquí se deriva el protagonismo de la familia en la misión de la Iglesia de transmitir y comunicar el amor en la construcción de la sociedad.
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Meditación en imágenes
ORACION
DE LA FAMILIA
Oración: FAMILIAS DE VERDAD
Queremos prestar atención
a la realidad concreta
de nuestro matrimonio
y de las familias que nos rodean.
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Abre nuestros ojos para ver
el peligro del individualismo.
Limpia nuestros oídos
para escuchar los gritos de quienes viven situaciones de pobreza y fragilidad.
84
Abre nuestros labios
para presentar razones y motivaciones
para optar por el matrimonio.
Danos pies fuertes
para recorrer caminos de felicidad.
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Sois la semilla que ha de crecer, �sois estrella que ha de brillar. �Sois levadura, sois grano de sal, �antorcha que debe alumbrar. �Sois la mañana que vuelve a nacer, �sois espiga que empieza a granar. �Sois aguijón y caricia a la vez,
testigos que voy a enviar.
Canto: ID AMIGOS
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Id, amigos, por el mundo,
anunciando el amor,
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos
de mi resurrección. �Id llevando mi presencia
con vosotros estoy.
87
Sois una llama que ha de encender �resplandores de fe y caridad. �Sois los pastores que han de guiar �al mundo por sendas de paz. �Sois los amigos que quise escoger, �sois palabra que intento gritar. �Sois reino nuevo
que empieza a engendrar�justicia, amor y verdad.
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Peticiones
Adorando al Señor presente entre nosotros le suplicamos por las necesidades de la Iglesia y de las familias, y le decimos:
R/. Escúchanos, Señor, en tu bondad.
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1. Por la Iglesia santa, la familia de los hijos de Dios; para que sepa acoger a todos, y sus hijos vivan siempre unidos en el amor. Oremos.
R/. Escúchanos, Señor, en tu bondad.
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2. Por todos los hogares cristianos; para que sean verdaderas Iglesias domésticas, e imágenes vivas de la Sagrada Familia de Nazaret. Oremos.
R/. Escúchanos, Señor, en tu bondad.
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3. Por los gobernantes; para que procuren con tenacidad la solución de los graves problemas — educación, vivienda, empleo, salarios, compatibilidad de trabajo y vida familiar — que afectan a las familias. Oremos.
R/. Escúchanos, Señor, en tu bondad.
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4. Por las familias desunidas, por las familias que sufren: para que reciban ayuda y consuelo, fruto de la caridad cristiana. Oremos.
R/. Escúchanos, Señor, en tu bondad.
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5. Por los ancianos: para que en los últimos años de su vida no les falte el cariño familiar. Oremos.
R/. Escúchanos, Señor, en tu bondad.
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6. Por nuestras familias; para que sean el semillero natural de todas las llamadas divinas, especialmente de las vocaciones sacerdotales y religiosas. Oremos.
R/. Escúchanos, Señor, en tu bondad.
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(Roma, del 22 al 26 de junio de 2022
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Oración para el X Encuentro Mundial de las Familias:
El amor familiar: vocación y camino de santidad
Padre Santo, estamos aquí ante Ti, para alabarte y agradecerte el gran don de la familia.
Te pedimos por las familias consagradas en el sacramento del matrimonio, para que redescubran cada día la gracia recibida y, como pequeñas Iglesias domésticas, sepan dar testimonio de tu Presencia y del amor con el que Cristo ama a la Iglesia.
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Te pedimos por las familias que pasan por dificultades y sufrimientos, por enfermedad, o aprietos que sólo Tú conoces: Sostenlas y hazlas conscientes del camino de santificación al que las llamas, para que puedan experimentar Tu infinita misericordia y encontrar nuevas formas de crecer en el amor.
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Te pedimos por los niños y los jóvenes, para que puedan encontrarte y responder con alegría a la vocación que has pensado para ellos; por los padres y los abuelos, para que sean conscientes de que son signo de la paternidad y maternidad de Dios en el cuidado de los niños que, en la carne y en el espíritu, Tú les encomiendas; y por la experiencia de fraternidad que la familia puede dar al mundo.
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Señor, haz que cada familia pueda vivir su propia vocación a la santidad en la Iglesia como una llamada a ser protagonista de la evangelización, al servicio de la vida y de la paz, en comunión con los sacerdotes y todo estado de vida.
Bendice el Encuentro Mundial de las Familias. Amén.
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CREEMOS EN EL AMOR
HIMNO DEL X ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS
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“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
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