VERSOS DE SANGRE, BARRO Y AMAPOLAS
DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA
21 DE MARZO DE 2022
HISTORIA DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO, 1º BTO C
ANA CID CASTILLA
VERSOS DE BARRO, MUERTE Y AMAPOLAS
La Primera Guerra Mundial marca un quiebre decisivo en la literatura occidental. La escala sin precedentes de la violencia que estalló a lo largo de Europa, el rol que tuvieron la ciencia y la tecnología en la aceleración de la destrucción y la incapacidad de los gobiernos occidentales de evitar o incluso minimizar el conflicto destrozó las nociones tradicionales de progreso y civilización.
La Primera Guerra Mundial transformó la idea de la poesía bélica al llevarla de fragmentos de batalla y odas patrióticas a los sórdidos testimonios realistas de quienes vivieron la mecanizada guerra moderna.
Muchos jóvenes que combatieron en la I Guerra Mundial legaron la poesía antibélica moderna. En las trincheras, los escritores pasan del júbilo del idealismo a la angustia y la decepción.
“Poemas de guerra” de Wilfred Owen
Busqué siempre el dolor, pero encontré el misterio.
Busqué siempre el saber pero encontré el dominio:
perder el paso de este mundo en retirada
a vanas fortalezas carentes de murallas.
Luego, cuando en la sangre se atascarán
los tanques,
lavaría las ruedas con un agua muy dulce,
incluso con verdades demasiado profundas,
y daría a mi espíritu rienda suelta, sin freno
y sin herir a nadie, terminada la guerra.
Hay hombres que han sangrado sin tener
ni una herida.
“Julio de 1914” de Anna Ajmátova
Huele a quemado. Durante cuatro semanas ya�Ha estado ardiendo el pozo seco de la huerta.�Los pájaros ni siquiera han cantado hoy�Y el álamo ha dejado de crujir y silbar.
El sol se ha tornado malestar divino.�La lluvia no ha rociado los campos desde Semana Santa.�Un forastero con una sola pierna arribó�y solo en el patio declamó:
“Tiempos de terror se acercan. Pronto�Frescas tumbas abundarán en todo lado.�Habrá hambre, terremotos, muerte por doquier,�Y un eclipse de sol y de luna.
Pero el enemigo no dividirá�Nuestra tierra a voluntad, sólo para él:�La Madre de Dios desplegará su blanco manto�Sobre toda esta enorme congoja.”
“Hospital militar” de Wilhelm Klemm
Briznas de paja crujiendo por doquier.�Los pedazos de vela se erigen solemnes y nos observan.�A través de la bóveda nocturna de la iglesia�Flotan gemidos, palabras ahogadas a medias.
Hay un hedor a sangre, pus, mierda y sudor.�Los vendajes supuran bajo uniformes raídos.�Manos trémulas tiemblan y los rostros se contraen.�Los cuerpos se mantienen erectos mientras las cabezas agonizan de lado hacia abajo.
A lo lejos la batalla truena siniestra�Día y noche, gruñendo y rugiendo sin cesar,�Y para quienes mueren aguardando pacientemente a que caven sus tumbas�Suena en sus oídos como si retumbara por todo el mundo, la palabra divina
La Torre de Londres «sangra» por el centenario de la I Guerra Mundial y se llena de amapolas para recordar a los militares muertos en la Gran Guerra.
Situada en el centro de la capital, un mar de amapolas rojas llenó el foso de la emblemática Torre de Londres (siglo XI), para recordar a los más de 800.000 militares británicos y de la Commonwealth que perdieron la vida durante la Primera Guerra Mundial, que terminó el 11 de noviembre de 1918.
Las amapolas fueron realizadas a mano por el alfafero Paul Cummins, que reveló a Daily Mail que incluso durante su elaboración llegó a perder un dedo.
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