“Dios llama a todos”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
MONICIÓN DE ENTRADA:
Aunque Dios nos llama a todos, no todos respondemos adecuadamente a su llamada. Somos libres para elegir el camino que queramos.
Dios nos ayudará con gracias suficientes para seguir el camino que conduce a la puerta adecuada, pero nuestra libertad es insoslayable y nuestra responsabilidad también. El esfuerzo personal para nuestra salvación existe y está ahí.
Lo que importa es que cada uno asuma su propia responsabilidad ante la oferta gratuita de Dios, que quiere que todos los hombres se salven.
El hombre debe esforzarse para entrar por la puerta estrecha. Por parte de Dios ya está todo hecho, pero todo está por hacer por parte del hombre.
Oración: LA CLARIDAD
Alúmbrame, buen Jesús,
con la claridad de tu lumbre interior,
y ahuyenta del fondo de mi corazón
las tinieblas que lo envuelven.
Refrena las muchas dispersiones de mi mente,
manda a los vientos y tempestades,
di al mar: “Sosiégate”, y al cierzo: “No soples”,
y reinará la tranquilidad y la calma.
Envía tu luz y tu verdad para que resplandezcan
sobre la tierra de mi corazón;
derrama de lo alto del cielo tus gracias,
riega mi corazón con el rocío celestial,
levanta mi ánimo oprimido
por el peso de mis defectos,
úneme a ti con el vínculo inseparable del amor.
21º Domingo del Tiempo Ordinario
24 de agosto de 2025
Ciclo C
En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.
EVANGELIO: (San Lucas 13, 22-30)
Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?» Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: “Señor, ábrenos” y él os replicará: “No sé quiénes sois”.
Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él os replicará: “No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados”. Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera.
Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad:” hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”.
Palabra del Señor
Reflexión.-
Reflexión en imágenes:
GUARDIÁN DE MI CORAZÓN
Oración: TÚ, SEÑOR, NO TE ANDAS CON MEDIOCRIDADES
Tú, Señor, nos llamas a seguirte personalmente,
no te vale una respuesta mediocre…
Tú quieres un sí valiente,
que abarque toda nuestra existencia.
Tú no te conformas con que nos llamemos cristianos.
Tú no quieres que llenemos nuestra vida de ritos.
Tú nos llamas a vivir el amor como tú,
a plantearnos la existencia como una entrega,
una ofrenda, una fiesta,
una familia y una comunión continua.
Tú quieres que seamos gente abierta,
que no está anclada en viejas normas
sino que va dando las respuestas adecuadas
a lo que necesita el ser humano en el momento.
Tú eres Señor de todos los tiempos.
conoces a la mujer que sufre en este siglo,
al consumo que nos arrastra con su engaño,
al ocio fácil que nos divierte y vacía el alma,
a nuestra sociedad del bienestar
que llena la cuneta de hermanos pobres,
a nuestros proyectos de trabajo
que ocupan nuestra vida, dejándonos vacíos,
posponiendo la vida familiar y la propia.
Tú conoces todas nuestras realidades
y nuestras profundidades y sentimientos,
mucho mejor aún que nosotros mismos,
por eso ofreces como respuesta tu Evangelio,
esa forma de vivir que libera, transforma
y crea familia y reino, solidaridad y fraternidad.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Tantum ergo Sacraméntum, venerémur cernui:
et antíquum documéntum novo cedat ritui;�praestet fides suppleméntum sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque, laus et iubilátio;�salus, honor, virtus quoque, sit et benedíctio;�procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amén.
Canto:
TANTUM ERGO
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.