ORACIÓN
de la Comunidad
“Dichosos quienes ponen su confianza en el Señor”
MONICIÓN DE ENTRADA:
A nosotros, cristianos de hoy, Jesús también nos dice: los que hagáis una opción preferencial por los pobres, los que saciéis el hambre de los hambrientos, los que deis consuelo a los afligidos, los que seáis modelo y ejemplo de solidaridad para los demás,
por vuestra condición de cristianos, sois dichosos, bienaventurados, porque mi Padre os pondrá a su derecha en el Reino de los cielos. En el mundo de hoy, las virtudes principales del cristiano deben ser la solidaridad, la fraternidad y el amor hacia sus semejantes.
Bienaventurados, pobres de la tierra, �porque de ustedes es el reino de Dios. �Bienaventurados, los que pasan hambre, �los que lloran sangre por amor a Dios.
Bienaventurados los desesperados, �serán consolados por Jesús, el Rey.�Si eres buen amigo, si eres buen vecino, �estará contigo nuestro hermano, Jesús.
Canto: BIENAVENTURADOS
Alégrense y llénense de gozo�porque les esperan maravillas en el cielo. �Alégrense y llénense de gozo, �bienaventurados serán.
Bienaventurados, los sacrificados;�los desamparados serán grandes ante Dios. �Tiende más tu mano. Haz a todos hermanos �con tu cristianismo y amor a Dios.
Alégrense y llénense de gozo�porque les esperan maravillas en el cielo. �Alégrense y llénense de gozo, �bienaventurados serán.
Dichoso el hombre que vive de la fe.
Dichoso el hombre que no se apoya
en sus talentos o en sus encantos.
Dichoso el hombre que no confía
en sus capitales y caudales,
en su patrimonio y su prestigio.
Oración:
Dichoso el hombre que confía en Dios solamente:
Como niño de pecho en el regazo de su madre,
como polluelo debajo de las alas de la madre,
como niño llevado de la mano de su padre.
Confía en su palabra: No temas.
Confía en su presencia: Yo estoy contigo.
Ciclo C
6º Domingo del Tiempo Ordinario
13 de febrero de 2022
En aquel tiempo, Jesús bajó del monte con los Doce, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
EVANGELIO: ( Lucas 6, 17.20-26 )
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:
- Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
- Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
- Bienaventurados
los que ahora lloráis,
porque reiréis.
- Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya habéis recibido vuestro consuelo.
¡Ay de vosotros los que estáis saciados!, porque tendréis hambre.
¡Ay de los que ahora reis!, porque haréis duelo y lloraréis.
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros!
Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas.
Palabra del Señor
Optar por las bienaventuranzas supone reconocer a un Dios que está a favor de los empobrecidos, de los más desgraciados de la vida. Optar por las bienaventuranzas es optar por un camino de felicidad que pasa por ayudarnos unos a otros a ser felices, sin necesidad de llenar nuestra vida de cosas y más cosas que nos proporcionan una felicidad pasajera y trivial.
Optar por las bienaventuranzas y por el Reino de Dios supone poner toda nuestra confianza en Dios. Pero también a sabiendas de que vamos a caminar contra-corriente.
Dios nos trae su presencia salvadora, su Reino. Pero una presencia que exigirá de nuestra autonomía, de nuestra capacidad, para que optando por ella, trabajemos en contra de todo lo que se opone a la dignidad y a la verdad, es decir, a la vida plena.
Y aunque sea contra-corriente, merece la pena, porque estamos confiados en que el Señor nos lleva a su plenitud.
DICHOSOS
REFLEXIÓN EN IMÁGENES
MONICIÓN A LA JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO:
"Los progresos que la ciencia médica ha realizado, sobre todo en estos últimos tiempos, han permitido desarrollar tratamientos que son muy beneficiosos para las personas enfermas.
“Acompañar en el sufrimiento”
"Todo esto, sin embargo, no debe hacernos olvidar la singularidad de cada persona enferma, con su dignidad y sus fragilidades. El enfermo es siempre más importante que su enfermedad y por eso cada enfoque terapéutico no puede prescindir de escuchar al paciente, de su historia, de sus angustias y de sus miedos.
Incluso cuando no es posible curar, siempre es posible cuidar, siempre es posible consolar, siempre es posible hacer sentir una cercanía que muestra interés por la persona antes que por su patología".
La pastoral de la salud es un servicio indispensable, especialmente en la asistencia espiritual a los enfermos, y el compromiso que cada uno de nosotros debe tener al hacerse cercano a los que sufren.
Porque "el ministerio de la consolación es responsabilidad de todo bautizado, consciente de la palabra de Jesús: «Estuve enfermo y me visitaron» (Mt 25,36)".
(del Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Enfermo 2022)
Oración: ACOMPAÑAR EN EL SUFRIMIENTO
¡Oh, Cristo, mi Buen Samaritano!
Tú que, al borde del camino de la vida,
ves mis dolores y sufrimientos
y lleno de piedad y compasión
me recoges con tus manos,
llenas de ternura y dulzura,
y me cargas suavemente sobre ti,
¡ayúdame a sentirte junto a mí!
¡Oh, Cristo, mi Buen Samaritano!
Cuídame con tu amor misericordioso,
derrama tu vino sobre mis heridas,
santifícame con la fuerza de tu Santo Aceite,
consuélame con el afectuoso consuelo
que tú solo nos sabes dar,
y, cuando vuelvas en el último día,
¡paga por nosotros lo que te debamos!
¡Oh, Cristo, mi Buen Samaritano,
nunca te separes de mí!
Amén.
1.- Felices somos en la pobreza�si en nuestras manos hay amor de Dios,�si nos abrimos a la esperanza,�si trabajamos en hacer el bien.�Felices somos en la humildad,�si como niños sabemos vivir�será nuestra heredad
la tierra, la tierra.
Si el grano de trigo no muere en la tierra�es imposible que nazca fruto.�Aquel que da su vida para los demás�tendrá siempre al Señor.
Canto: BIENAVENTURANZAS
2.- Felices somos si compartimos�si nuestro tiempo es para los demás,�para quien vive en la tristeza�y para quien camina en soledad.�Felices somos si damos amor,�si en nuestras manos hay sinceridad,�podremos siempre mirar
y ver a Dios, y ver a Dios.
Si el grano de trigo no muere en la tierra�es imposible que nazca fruto.�Aquel que da su vida para los demás�tendrá siempre al Señor.
María, Madre Inmaculada,
tu sí incondicional al Padre
nos regaló al Salvador,
fuente de vida y de plenitud.
Acudimos a ti,
desde lo más hondo de la vida,
y encomendamos a tu maternal sensibilidad
a quienes están viviendo el tiempo
amargo de la enfermedad,
y a quienes cuidan, curan y acompañan.
Oración:
María, Madre de esperanza,
levanta a los que se encuentran
Postrados y sin aliento,
infunde calor de vida en quienes
han perdido la ilusión,
acompaña a cuantos sufren la soledad.
Que encuentren Gracia en la desgracia,
salud en la enfermedad,
compañía en la soledad,
paz y serenidad en la angustia,
luz y sentido en las preguntas sin respuesta.
Que nunca les falte un corazón
que escucha, comprende,
alivia y acompaña.
Amén.
ORACION
DE LOS FIELES
R/. Te lo pedimos, Padre.
1.- Para que los pueblos ricos y poderosos sean solidarios con los más pobres y necesitados. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
2.- Para que todos los que sufren y los que lloran se sientan bendecidos de Dios y consolados por los hermanos. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
3.- Para que los que trabajan por la paz consigan una sociedad más dialogante y solidaria. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
4.- Por todos los jóvenes, para que respondan generosamente a la llamada de Cristo acogiendo en su corazón el mensaje del Evangelio. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
5.- Por todas las familias, elegidas por Dios para transmitir la fe a la próxima generación, para que impulsadas por la fuerza del Espíritu y el amor de Jesús, puedan ejercer su misión de engendrar vocaciones para el Cielo. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.