“El que ama no necesita leyes”
Cantemos al Amor de los amores,�cantemos al Señor.�¡Dios está aquí! Venid, adoradores;�adoremos a Cristo Redentor.
¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,�bendecid al Señor.�¡Honor y gloria a ti, Rey de la Gloria;�amor por siempre a ti, Dios del Amor!
Canto: CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
INTRODUCCIÓN:
En la vida cristiana parece muchas veces que lo único importante es cumplir unas normas y unas costumbres que no producen vida, ni alegría, ni nada de nada. Basta con mirar la mayoría de nuestras celebraciones.
Parece que el mandamiento del Amor que Jesús nos da a sus amigos lo hemos olvidado y lo hemos sustituido por un sin fin de otras cosas, muchas de las cuales no son importantes y, peor aún, están entorpeciendo la verdad del Evangelio: Ritos, tradiciones, costumbres sociales, mandatos humanos… tantas cosas que no nacen de una vivencia positiva y rica del Mensaje de Jesús.
Pidamos saber dar a cada cosa su importancia, y que descubramos la grandeza de la vida cristiana, que es plenitud y es amor.
Que no sea rebelde, Señor:
A tu Palabra, pues ella me ilumina
me enseña los caminos hacia tu Reino.
A tu presencia, pues contigo y en Ti,
encuentro la felicidad plena
la dicha verdadera y las razones para vivir.
Oración: QUE NO SEA REBELDE, SEÑOR
Que no sea rebelde, Señor:
A tus leyes, pues con ellas,
podré ser libre de verdad
sin someterme a otras, que en el mundo,
son injustas y caprichosas.
Que no sea rebelde, Señor:
A tu proyecto sobre mí,
y llevar a buen puerto
lo que, mis débiles fuerzas, me permitan.
Que no sea rebelde, Señor:
A tus exigencias en la vía hacia la perfección.
A tu corazón, para moldear el mío frío y duro.
A tu llamada, para no olvidarme
de lo mucho que, hoy y siempre, me amas. Amén.
Nada nos separará,
nada nos separará,
nada nos separará,
del Amor de Dios. (3 veces)
Canto:
NADA NOS SEPARARÁ
6º Domingo del Tiempo Ordinario
15 de Febrero de 2026
Ciclo A
EVANGELIO:
( San Mateo 5, 17-37 )
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.
Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”. Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.”
Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey.
Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».
Palabra del Señor
Reflexión.-
Meditación en imágenes:
POR LEY EL AMOR
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
32
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
No adoréis a nadie,
a nadie más.
No adoréis a nadie,
a nadie más.
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
33
Porque sólo Él
nos puede sostener. Porque sólo Él
nos puede sostener.
No adoréis a nadie,
a nadie más.
No adoréis a nadie,
a nadie más.
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.