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“L cruz de Cristo nos libera”

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No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él. (bis)

no adoréis a nadie, 

a nadie más. (bis)

No adoréis a nadie, 

a nadie más que a Él.

Canto:

NO ADOREIS A NADIE

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Porque sólo Él

nos puede sostener. (bis)

No adoréis a nadie,

a nadie más. (bis)

No adoréis a nadie,

a nadie más que a Él.

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MONICION DE ENTRADA:

La cruz no es símbolo de muerte o de fracaso, sino que tiene un sentido redentor y salvador. Asumir la propia condición y aceptarla es una demostración de que seguimos a Jesús. Cada cual tenemos nuestra propia cruz, llevarla con entereza y ayudar a los demás a llevar la suya es un signo de amor y de entrega.

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No se trata de resignarse pasivamente o de conformarse porque no queda más remedio. El cristiano no es un conformista apocado que se conforma con cualquier cosa, sino alguien que lucha contra la injusticia y el dolor absurdo provocado por el egoísmo del hombre.

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El que pierde su vida por Jesucristo la salva. La cruz nos ayuda a superar las dificultades y asumir el dolor propio y ajeno. La cruz de Cristo nos libera de todas nuestras esclavitudes y nos llena de vida.

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Oración: Tu cruz… mi vuelo.

En tu cruz, Señor, sólo hay dos palos, el que apunta como una flecha al cielo y el que acuesta tus brazos. No hay cruz sin ellos y no hay vuelo. Sin ellos no hay abrazo.  

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Abrazar y volar. Ansias del hombre en celo. Abrazar esta tierra y llevármela dentro. Enséñame a ser tu abrazo y tu pecho. A ser regazo tuyo y camino hacia Ti de regreso.

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Pero no camino mío, sino con muchos dentro. Dime cómo se ama hasta el extremo. Y convierte en ave la cruz que ya llevo. ¡O que me lleva! porque ya estoy en vuelo.

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(Padre Ignacio Iglesias S.J.)

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OH, OH, OH.

ADORAMUS TE DOMINE. . (3 veces)

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Canto de Adoración:

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22º Domingo

del Tiempo Ordinario

3 de septiembre de 2023

Ciclo A

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EVANGELIO: (San Mateo 16, 21‑27)

Empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

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Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: ¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte. Jesús se volvió y dijo a Pedro: Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.

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Entonces dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.

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¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre y entonces pagará a cada uno según su conducta.

Palabra del Señor

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Reflexión.-

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Oración: GASTAR LA VIDA

Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no nos paguen; hacer un favor a quien nada puede darnos a cambio; gastar la vida es arriesgarse incluso al inevitable fracaso, sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo. Gastar la vida no es algo que se haga con gestos extravagantes y falsa teatralidad.

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La vida se entrega sencillamente, sin publicidad, como el agua de la fuente, como la madre que da el pecho a su hijo, como el sudor humilde del sembrador. Enséñanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible, porque detrás de lo imposible están tu gracia y tu presencia y no podemos caer en el vacío. Amén.

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“PADRE NUESTRO”

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Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino;

hágase tu voluntad

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

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BENDICIÓN.-

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V. Les diste pan del cielo.

R. Que contiene en sí todo deleite.

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Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.