Durante mucho tiempo creí que ser fuerte significaba resistir, sostener y sobrevivir incluso cuando por dentro me estaba perdiendo. Aprendí a convertirme en refugio para otros y a priorizar las necesidades ajenas mientras me alejaba de mi propia voz, de mis emociones y de esa mujer intuitiva, libre y salvaje que habita en mí.
En esta exploración de mí misma a través de las medicinas y de encuentros profundamente enriquecedores con personas que en su propia búsqueda también iluminaron partes de mi camino, pude comprender que la verdadera fuerza aparece en lo suave, en lo sensible, en la capacidad de sentir y de permanecer presente conmigo misma.
Descubrí que ya no quiero apagarme para encajar ni cargar el peso del mundo para sentir que merezco amor. Y fue en este último viaje donde, por primera vez, tuve la certeza de escuchar realmente mi propia voz y permitirme ser quien soy.
Es así como esta obra nace de ese regreso interior. De esa luz que permanece viva incluso en las noches más oscuras; de quien soy cuando vuelvo a mi centro, escucho mi corazón y honro mi esencia.
Recuerdo que durante la integración hablábamos de cómo no perder el rumbo, de esos pequeños recordatorios cotidianos que nos conducen de vuelta a nosotros mismos. Hablábamos de los altares. Entonces comprendí que cada puntada de este bordado también era una puntada hacia mí misma. Las telas, las texturas y las horas dedicadas a esta pieza se transformaron en una especie de altar: un espacio íntimo y sagrado donde pude reconocer mi voz, reconciliarme con partes de mi historia y volver a abrazar mi propia luz.
Karen C. Cárdenas
El Retiro, Ant. N2 - Junio 2026
¿Quién soy yo cuando estoy en mi?: Un faro
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CreArte MieL. Red de Indra No. 17 - Por Karen C. Cárdenas