“Vosotros sois la sal de la tierra”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
MONICIÓN DE ENTRADA:
«Vosotros sois la sal de la tierra», estas palabras dirigidas por Jesús a los que creen en El, tienen contenidos muy concretos hoy. Son un llamamiento a mantenernos libres frente a la idolatría del dinero, y frente al «progreso» cuando éste esclaviza, corrompe y produce marginación.
Una llamada a desarrollar la solidaridad responsable frente a tantos corporativismos interesados. Una invitación a introducir misericordia en una sociedad despiadada que parece reprimir cada vez más «la civilización del corazón».
Un cristiano: en su familia, en su trabajo, en su ambiente, tiene que dar “gusto y sabor” a la existencia humana y a la vida. Al mismo tiempo, tenemos que ser como “una Luz” que ilumine y oriente el camino hacia Dios.
Oración: HAZME, SEÑOR,
SER SAL Y LUZ
Hazme, Señor, ser sal y luz.
Que, lejos de falsificar mi vida,
la mantenga soldada a tu gracia,
alimentada por tu Palabra
y sostenida con tu mano salvadora.
Que siendo, Tú, el salero de mi existencia
cuentes conmigo, Señor,
para sazonar oportunamente tantas situaciones
que reclaman ilusión y fuerza,
alegría y optimismo, dignidad y verdad.
Que siendo, Tú, la fuente de la luz
cuentes conmigo, Señor,
para alumbrar miserias y soledades,
tristezas y angustias, aflicciones y pruebas
luchas y tribulaciones
en las que combaten tantos hombres.
HAZME, SEÑOR, SER SAL Y LUZ
Que dé gusto, no a lo que el mundo quiere,
y sí a una nueva forma de vivir y de sentir.
Que ofrezca, la luz de tu presencia,
a los que viven como si no existieras
a los que, creyendo en Ti,
caminan como si el Evangelio no conocieran.
Que sepa ser conservante como la sal:
que guarde, para mí y para los demás,
tu gracia y poder, mi fe y mi fidelidad
mi oración y mi confianza en Ti. Amén.
OH, OH, OH.
ADORAMUS TE DOMINE. (3 veces)
Canto:
5º Domingo del
Tiempo Ordinario
8 de febrero de 2026
Ciclo A
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
EVANGELIO: ( San Mateo 5, 13-16 )
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.
Palabra del Señor
Reflexión.-
LUZ Y SAL
REFLEXIÓN EN IMÁGENES
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Tantum ergo Sacraméntum, venerémur cernui:
et antíquum documéntum novo cedat ritui;�praestet fides suppleméntum sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque, laus et iubilátio;�salus, honor, virtus quoque, sit et benedíctio;�procedénti ab utróque compar sit laudátio.
Canto:
TANTUM ERGO
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.