Si somos cristianos, nuestro punto de partida, �nuestra referencia, es Cristo
Y Jesús vivió su vida como “don de sí mismo” a los demás: �«No vine para ser servido, sino para servir y dar la vida en rescate por una multitud» �(Mc 10, 45).�
��Y una de las formas privilegiadas de su �“don de sí mismo” es el per-dón �(que significa: “donar totalmente”). ���
De hecho, Jesús comienza su ministerio público anunciándolo como
“un año de gracia del Señor” (Lc 4,19).�
Por su parte, Jesús comenzaba cada día dedicando largos ratos a dialogar con su Abbá:
“Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, Jesús salió y fue a un lugar solitario, y allí oraba”
(Mc 1,35).
Jesús dice: “En verdad les digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto…
“…El que tiene apego a su vida la perderá;
y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna” (Jn 12, 24s)
Como memorial de su vida y de su “don de sí mismo” total por nosotros, dijo en la Última Cena:
“«Tomen y coman, esto es mi Cuerpo». Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos
para el perdón de los pecados»” (Mt 26,26-28).
“Si yo les he lavado los pies, también ustedes
deben lavarse los pies los unos a los otros” (Jn 13,14)
“Él dio su vida por nosotros. También nosotros
debemos dar la vida por los hermanos” (1Jn 3,16)
Y en la Cruz, se hace “todo don”...�
Y dándose todo, une todo:
“…y cuando Yo sea levantado sobre la tierra,
atraeré a todos hacia mí” (Jn 12,32)
Quiso Dios “por medio de Él reconciliar todas las cosas, haciendo la paz por la sangre de Su cruz” (Col 1,20)
Jesús dio su vida “para reunir en uno a los hijos de Dios
que estaban dispersos” (Jn 11,52; Cf. 17,23)
...y resucitando realiza �la comunión definitiva con Dios: �«¡La paz (shalom) esté con ustedes!»�(Jn 20, 19.21.26)
También el don del Espíritu Santo, en Pentecostés, es para la comunión:
“La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían ellos en común. ” (Hch 4, 32).
“Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la koinonía, en la fracción del pan y en las oraciones” (Hch 2, 42)
Es más: su misma venida al mundo es “don de sí mismo” para �la comunión con Dios y entre nosotros:
- “La Palabra se hizo carne... Y a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios” (Jn 1, 14.12).
Como síntesis de lo visto, San Pablo escribía: “Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley, para redimir a os que estaban sometidos a la Ley y hacernos hijos adoptivos.�.�Y como ustedes son hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo �«¡Abbá!», es decir, «¡Papá!»” (Ga 4,4-6; Cf. Rm 8,16.26).
Entonces, aquí vemos que Dios Padre es el origen del don:
� Por eso Jesús nos dice que “tanto amó Dios al mundo �que dio a su Hijo unigénito,�para que todo el que crea en él no muera,�sino que tenga Vida eterna.” (Jn 3,16)�.� Por eso Jesús también le dice a la samaritana: �“Si conocieras el don de Dios…” (Jn 4,10)�.� Y nos dice a todos: “mi Padre es quien les da el verdadero pan del cielo” (Jn 6,32)�.� Y San Pablo abunda: “El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos donará todo con él?��(Cf. Gn 22; Mt 21,37 p; 1Jn 4,9)�
Volviendo a Jesús: el pudo aprender el don y la comunión también de María, su Madre:� Ella se hizo “toda don” desde la Anunciación�y –como Madre de Dios- comienza a poner a la humanidad en comunión con el Dios que se hace carne…�������
…y consuma su don al pie de la Cruz y comienza a ser la Madre de la comunión que es la Iglesia���������
¿Cómo precisar qué es “don de sí mismo y comunión”?
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- Hemos visto que Jesús vive su vida como don… y construyendo comunión
- Y hemos visto que su “don y comunión” con el Padre y el Espíritu preceden a su existencia humana (Flp 2,6ss; Gal 4,4ss; Mc 1,38p… Jn+)
- Don y comunión son una doble clave (no dos claves) porque ambos elementos se vinculan profundamente:
- “don de sí mismo” es el acto por el cual una persona, siguiendo una inclinación de su naturaleza, se entrega amorosamente a otra/s persona/s de modo consciente y libre.
- Y la comunión se realiza cuando ese don es mutuo.
- Circularidad cristológico-trinitaria en esta doble clave: primero la contemplamos en la vida concreta de Jesús, y luego descubrimos que su fuente eterna está en la Trinidad:
Cristo es el centro y la Trinidad es la cumbre
Y “don de sí mismo” y “comunión” �son aspectos de Dios mismo: la Trinidad divina
Comunión� unidad en la diversidad
- Delicado equilibrio entre extremos:
División Uniformidad
(que rompe la unidad) (que diluye la diversidad)
Los opuestos se ignoran, Los opuestos se suceden
o se enfrentan (a veces (dialéctica), pero sólo uno está presuponiendo en un momento dado
la propia superioridad) o desaparecen en una fusión
Comunión� unidad en la diversidad
LAS PERSONAS DIVINAS �relaciones subsistentes����sujeto relacional�LA PERSONA HUMANA
Comunión
- hasta sus nombres son relacionales…
- “sujeto”: ser personal, con inteligencia, conciencia, voluntad, libertad...; ser único e irrepetible, en su misterio personal.
- “relacional”: desde nuestro ADN, hasta nuestra personalidad se construye “desde relaciones” (con Dios, nuestros padres y familiar, sociedad, cultura…).
�Comunión: SER DON �
- SER: la unidad de la única sustancia divina.
-DON: la comunión de mutuo amor infinito.
- Jesús es “Dios salva”, “Dios con nosotros”
- Jn 1, 14: “el Lógos se hizo carne”
- y se hizo don “hasta la muerte de cruz” (Flp 2,8s)
- SER: sujeto (pero es verbo!)
- DON: relacional (y es sustantivo!)
Y una forma principal del “don” es el “per-dón”: primero de Dios hacia nosotros, y luego entre nosotros (Cf. Mt 18,21ss).