“Alegraos, viene el Señor”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Tenemos demasiado miedo a la enfermedad, a la crisis económica, al fracaso social, a las dificultades propias del momento. No se nos ve la alegría cristiana por ningún lado, no damos testimonio de alegría cristiana.
INTRODUCCIÓN:
Muchas veces los cristianos no vivimos como personas alegres; actuamos como personas tristonas, miedosas, pesimistas.
La esperanza cristiana debe ser siempre una esperanza alegre, porque esperamos a Alguien que sabemos que viene a salvarnos y porque estamos seguros que esta esperanza se cumplirá.
Allanad, sí, todos los caminos de la tierra
porque el Señor está cerca.
El vendrá y llenará de esperanza
a todos los que la perdieron.
Oración: EL SEÑOR VIENE….
Vendrá en la noche para ser Luz.
Vendrá para acompañar a los cansados;
los eternos desilusionados.
Ya pueden cantar victoria
aquellos que se creían abandonados;
ya está el Salvador a la puerta.
¡Allanad los caminos!,
abrid caminos de esperanza,
los que pasáis por este mundo
sin encontrar sentido a la vida.
¡Allanad los senderos porque Él vendrá!;
vendrá como rocío mañanero,
rasgará los corazones de piedra
y ablandará la dureza de nuestra tierra seca.
¡Vendrá el Señor, no tardará!
esperadlo en el umbral de vuestra casa,
porque sin hacer ruido
vendrá y lo iluminará todo con su amor. Amén.
Canto de Adoración:
Oh, oh, oh,
Adoramus te Domine. (3 veces)
EVANGELIO: ( San Mateo 11, 2-11 )
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, mandó a sus discípulos a preguntarle. «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?».
Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y los pobres son evangelizados. ¡Y bienaventurado el que no se escandalice de mí! ».
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Mirad, los que visten con lujo habitan en los palacios.
Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”.
En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él».
Palabra del Señor
Reflexión.-
Canto de Adoración:
Oh, oh, oh,
Adoramus te Domine. (3 veces)
ESPERAR HACIENDO
ORACION DE LOS FIELES
R/. Te lo pedimos, Padre.
R/. Te lo pedimos, Padre.
1.- Concédenos, Padre, el don de la alegría, especialmente a los que más sufren o viven en soledad y depresión. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
2.- Concédenos, Padre, el don de la paz, especialmente a los que sufren las consecuencias de la violencia o el odio o las separaciones familiares. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
3.- Concédenos, Padre, el espíritu del arrepentimiento y la conversión, especialmente a los que se creen muy instalados y seguros. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
4.- Concédenos, Padre, la virtud de la esperanza, especialmente a los que estén decaídos y desencantados. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
5.- Concédenos, Padre, a todos la gracia de tu amor y cercanía, para que en este Adviento nos sintamos llenos de Jesucristo. Oremos.
R/. Te lo pedimos, Padre.
6.- …………………….. Oremos.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.