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“La familia, esperanza de la sociedad”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
MONICIÓN DE ENTRADA:
Navidad es fiesta de familia. La salvación de Dios se ha hecho presente a través de una experiencia de familia.
El domingo celebramos la Jornada de la Sagrada Familia, agradeciendo a Dios el fruto bendito del vientre de María, que es Jesús, vida del mundo, y oramos por la vida humana.
Confiamos a la Virgen María la causa de la vida, el número inmenso de niños a quienes se les impide nacer, de pobres a quienes se les hace difícil vivir, de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana, de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.
Es la hora de infundir esperanza a las familias, tentadas de desánimo y angustiadas por las dificultades de un ambiente hostil. Es necesario que las familias confíen en Dios, que no cesa de actuar en la familia y en las personas.
ORACION POR LA FAMILIA
Dios Padre, que en la Sagrada Familia nos has dado un modelo perfecto de vida de fe y obediencia a tu voluntad, te damos gracias por nuestra familia y te rogamos que nos concedas la fortaleza para permanecer unidos en el amor, la generosidad y la alegría de vivir juntos.
Señor Jesús, que creciste en el hogar de Nazaret, te pedimos que nos ayudes a cumplir nuestra misión de transmitir la fe que heredamos de nuestros mayores. Abre los corazones de nuestros hijos para que florezca en ellos la semilla de la fe que recibieron en el bautismo. Fortalece la fe de nuestros jóvenes y ayúdalos a descubrir su vocación.
Espíritu Santo, aumenta el amor y conserva la fidelidad en todos los matrimonios; guía a aquellos que tienen dificultades para que puedan superarlas permaneciendo unidos en la caridad.
Te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia, modelo supremo de vida familiar. Amén.
La Sagrada Familia
Ciclo B
31 de Diciembre de 2023
EVANGELIO: ( San Lucas 2, 22-40 )
Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor
(de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor») y para entregar la oblación (como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones»).
Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el Niño Jesús sus padres (para cumplir con él lo acostumbrado según la ley),
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el Consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor.
Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz; porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones, y gloria de tu pueblo, Israel.
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo diciendo a María, su madre:
Mira: Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y serán como un signo de contradicción: Y a ti misma una espada te traspasará el alma, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones.
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada,
y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.
Palabra del Señor
Reflexión.-
MONICION A LA JORNADA DE LA FAMILIA:
Las familias cristianas encuentran en la Sagrada Familia el ejemplo a seguir, así como un «sólido punto de referencia y una firme inspiración».
“Familia, portadora de la BUENA NOTICIA”
Esto implica como tarea prioritaria que Jesucristo sea el centro de cada familia porque cuando nos acercamos al misterio de Nazaret vemos que «en la vida familiar de María y José, Dios está verdaderamente al centro, y lo está en la persona de Jesús».
Cada persona ha de asumir la responsabilidad de cuidar la propia familia, dedicándole tiempo y luchando por ella como expresión también de responsabilidad social.
Este testimonio debe estar acompañado por la caridad hacia los más necesitados, empezando por aquellos más cercanos, que pueden ser los abuelos o familiares enfermos, pero abriendo los horizontes de la familia a otras personas.
Confiemos a todas las familias a Jesús, María y José, para que con gozo vivan su misión de ser portadoras de la buena noticia.
LA FAMILIA SAGRADA
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.