En los Juegos Olímpicos, la llama olímpica viaja desde Grecia hasta la sede del evento. No se apaga nunca, porque va pasando de mano en mano: corredores, ciclistas, nadadores… todos tienen una sola tarea: llevar la antorcha y no dejar que se apague.
La antorcha sigue encendida
“Entonces oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros? Entonces respondí
yo: Heme aquí, envíame a mí.”
Isaías 6:8
1. El llamado es personal.
“El cielo entero está esperando que consagremos nuestras vidas para el servicio.” — Mensajes Selectos, tomo 1, p. 117
2. No necesitas tener todo resuelto para decir “sí”.
“El Señor llama a cada joven a que tome su lugar en la gran obra final.” — Mensajes para los Jóvenes, p. 21
3. El “yo iré” es una decisión diaria.
“El mundo necesita ver lo que Dios puede hacer por medio de una vida completamente entregada.” — La Educación, p. 57