El 9 de junio de 2023, se celebró en Oviedo una consulta organizada por Proyecto Hombre para explorar estrategias efectivas en la prevención de drogas alineadas con los estándares científicos internacionales.
La consulta congregó a 30 expertos de organizaciones de la sociedad civil, de gobiernos y del ámbito académico.
Además de debatir sobre estrategias actuales en prevención a nivel internacional, nacional y local, se presentó el estudio de evaluación del programa de prevención escolar “Juego de Llaves” que cuenta con la colaboración del gobierno de España, Naciones Unidas y la Universidad de Oviedo.
Durante 2023, y a raíz de la consulta, más de 150 expertos han colaborado de forma voluntaria, bajo la coordinación de un grupo de trabajo, en la elaboración de la Declaración de Oviedo dirigida a promover la prevención en las políticas de drogas.
España (Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Ministerio de Sanidad)
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Sección de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación)
Consejo de Europa (Grupo Pompidou)
Universidad de las Islas Baleares (Grupo de Investigación y Formación Socioeducativa)
Universidad de Oviedo (Unidad de Investigación en Conductas Adictivas)
Comité de ONG de Drogas de Viena
Observadores de la Declaración
*Los observadores no necesariamente están
de acuerdo con el contenido de la declaración.
Teniendo en cuenta la evidencia existente sobre una prevención efectiva y costo-efectiva, instamos a los países a lograr un consenso nacional para 2030, comprometiéndose a asignar a la prevención, y sostener en el tiempo, al menos una cuarta parte del presupuesto total de las políticas dirigidas a la reducción de la demanda de drogas. Además, reiteramos que las políticas deben equilibrar proporcionalmente las medidas de la reducción de la demanda y de la oferta de drogas, garantizando al mismo tiempo la salud pública y la seguridad de todas las personas y salvaguardando sus derechos humanos.
2. Promover un enfoque de prevención dirigido a todas las edades del desarrollo y favoreciendo una prevención más temprana
La prevención debe iniciarse lo más temprano posible y considerar los períodos que van desde el embarazo, el periodo neonatal, la infancia y la adolescencia, identificando áreas prioritarias de intervención familiar, escolar y comunitaria, y continuar en la edad adulta. La prevención efectiva se centra en fortalecer los factores protectores y empoderar a las personas a lo largo de sus vidas a nivel personal, emocional y social.
3. Fomentar la investigación y la evaluación para evitar estrategias de prevención ineficaces o contraproducentes
La prevención es una ciencia, y como tal, la formulación e implementación de políticas de prevención deben incorporar intervenciones basadas en la evidencia, el monitoreo y mecanismos de evaluación sistemáticos guiados por estándares internacionales en estrecha colaboración con el mundo académico y las organizaciones de la sociedad civil. Este enfoque es esencial para evitar políticas sobre drogas basadas en percepciones y creencias erróneas. Además, invertir en la transferencia de la investigación es de gran importancia para garantizar la implementación de una prevención efectiva en diferentes contextos sociales, económicos, políticos y culturales.
4. Ampliar la visión de las respuestas preventivas para desplazar el enfoque centrado en las drogas hacia el individuo y la comunidad
Al centrarse en la persona en lugar de las drogas, las intervenciones preventivas tienen en consideración las vulnerabilidades a nivel individual y el potencial efecto protector de las estructuras sociales y del marco legislativo que rodean a la persona. Este enfoque posibilita no sólo prevenir el consumo de drogas ilícitas, sino de todas las drogas en general, incluyendo el tabaco, el alcohol, el cannabis, los psicofármacos bajo prescripción y las nuevas sustancias sintéticas que presentan una alta prevalencia. Esto también abarcaría la prevención de las adicciones no relacionadas con sustancias, como la ludopatía o los trastornos relacionados con los videojuegos.
5. Incorporar enfoques interseccionales en la prevención que abarquen todos los colectivos en riesgo
El impacto del consumo de drogas no es equitativo y depende en gran medida de determinantes sociales de la salud que están influenciados por varios factores, incluidas las identidades relacionadas con el género, el origen étnico, la edad, la orientación sexual y el lugar de residencia, entre otras. Por lo tanto, las estrategias de prevención deben incorporar un enfoque holístico e interseccional que aborde las diferentes vulnerabilidades para permitir el establecimiento de políticas más equitativas y justas. Desde los servicios de prevención se deben hacer todos los esfuerzos posibles para cubrir y priorizar a los grupos más excluidos y estigmatizados como los menores no acompañados, las personas sin hogar, las personas con problemas de salud mental, las poblaciones migrantes y desplazadas, los pueblos indígenas y otros. Esto requiere una respuesta adaptada a las necesidades específicas de cada individuo en cada contexto.
6. Impulsar sistemas de prevención que involucren múltiples actores y que documenten la efectividad y rentabilidad para su implementación global
Los sistemas de prevención deben reunir diversas medidas y esfuerzos coordinados de múltiples sectores gubernamentales, no gubernamentales y comunitarios para brindar servicios, a mayor escala, a niños, niñas y jóvenes, y en diferentes edades de desarrollo. Los países deberían beneficiarse de los servicios de prevención disponibles a nivel nacional y local y alinearlos con los estándares científicos internacionales. Por ello, se debe invertir más en replicar modelos de prevención que hayan probado su eficacia y rentabilidad a nivel internacional.
7. Proporcionar cobertura universal desde un continuum de atención
En consonancia con un enfoque de salud pública, los países deben ofrecer una prevención del consumo de drogas que sea accesible y asequible para todas las personas, global y localmente, y que esté interconectada, desde una atención continua, con la promoción de la salud, la detección e intervención tempranas, la reducción de daños, el tratamiento de adicciones, la rehabilitación y la integración social.
8. Priorizar la acción en los países de renta baja y media
En los países de renta baja y media, y en las regiones que atraviesan crisis humanitarias, es posible que falten infraestructuras básicas de atención social y sanitaria. En estos contextos, invertir en prevención debería ser una prioridad. Alentamos para la construcción de firmes alianzas entre gobiernos, organizaciones internacionales, la sociedad civil y el sector privado, así como el intercambio de experiencias en prevención desde un enfoque de Acción Sin Daño que contempla la contextualización y adaptación local de las intervenciones. También solicitamos implementar iniciativas para empoderar a las familias, otras personas cuidadores y líderes juveniles y comunitarios.
9. Capacitar a las generaciones actuales y futuras de profesionales de la prevención
Reconociendo el papel clave de los y las profesionales en la implementación de una prevención eficaz, instamos a la comunidad educativa a incorporar la ciencia de la prevención de conductas de riesgo en los planes de estudio troncales y obligatorios en la enseñanza de las ciencias de la salud, la educación y sociales. También destacamos la necesidad de contar con procesos de certificación y de formación continua de los y las profesionales de la prevención a lo largo de su carrera laboral y garantizar condiciones de apoyo para evitar el burn-out.
10. Dar seguimiento del estado de las políticas de prevención a través de una supervisión responsable
Invitamos a los países, la Comisión de Estupefacientes, la UNODC, la OMS y organizaciones relacionadas a evaluar adecuadamente la cobertura, pertinencia, implementación, inversión y efectividad de las políticas de prevención de drogodependencias en sus jurisdicciones mediante sistemas permanentes de monitorización y de recogida y análisis de datos a través de informes internacionales, regionales, nacionales y locales o evaluaciones ad hoc, en sólida colaboración con la sociedad civil.
Durante 2024 serán cerca de 100 países los que contarán con punto focales para la promover la adhesión y la difusión de la Declaración de Oviedo en todo el mundo.
En marzo de 2024 La Declaración de Oviedo se presentará en la 67 sesión de la Comisión de estupefacciones de Naciones Unidas
Promovemos la Declaración de Oviedo desde la convicción de que es necesaria una prevención de las adicciones centrada en la persona, con una intervención integral, basada en la evidencia y presente en las políticas de drogas a nivel, local, nacional e internacional