1a. Proclamación Kerigmática
EL AMOR DE DIOS PADRE:
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Dios te ama como Padre amoroso y desde siempre ha pensado en ti, porque es eterno su amor.
¿Has pensado alguna vez cuánto significas para Dios y por qué se preocupa por ti?
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DIOS ES PADRE Y FUENTE DE TODO Y DE TODOS; como Padre siempre está pendiente de ti, de cada aspecto de tu ser:
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hasta de cada cabello de tu cabeza... más que a los lirios del campo... más que a las aves del cielo...hasta en el más pequeño detalle te cuida y te protege.
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Te acepta incondicionalmente, como tú eres, sin importar tu condición, raza, color, figura, riqueza ó pobreza culto o ignorante, así te ama y te acepta porque eres suyo,
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Él te ha creado eres hechura de sus manos, su imagen y semejanza Y COMO CREADOR TIENE UN PLAN DE AMOR PARA TI Y PARA TODOS SUS HIJOS.
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¿Conoces cuál es el proyecto que desde siempre ha tenido tu Padre Dios contigo? ¿Sabes qué es lo que desea Dios para ti?
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"ÉL QUIERE QUE TODOS LOS HOMBRES SE SALVEN Y LLEGUEN AL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD".
DESEA QUE LOGRES LA PLENITUD Y LA FELICIDAD
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desde este mundo y definitivamente en la eternidad QUE TE REALICES EN TODO CÓMO PERSONA, en tu cuerpo en tu alma en tu mente y en tu espíritu.
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Él lo ha creado todo por ti y para ti, pues eres su creatura mas amada; eres precioso a sus ojos y él se recrea en ti.
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El te dice:
"No temas, te he llamado por tu nombré, eres mío; eres valioso a mis ojos, eres estimado, y yo te amo. Por eso, no temas, yo estoy contigo" (Is. 43, 1-5). En él vivimos, nos movemos y existimos.
Es verdad, ¡Dios te ama! El no tiene en cuenta tus fallas, él no tiene en cuenta tus especulaciones, ÉL NO TIENE EN CUENTA TU OLVIDO.
El te ama sencilla y llanamente porque El es amor sin límite y te dice: Yo te amo, sé que aún no eres bueno, pero te amo, yo sé que muchas veces no haces el bien, pero te amo, yo sé que muchas veces me olvidas, pero te amo y
MI AMOR POR TÍ ES MÁS GRANDE QUE TU OLVIDO DE MÍ...MI DEBILIDAD ES AMARTE Y TE LO REPITO EN CADA COSA DE LA CREACIÓN.
El sabe con claridad quienes
somos;
"y COMO UN PADRE ES TIERNO CON SUS HIJOS, ASÍ SIENTE EL SEÑOR TERNURA CON NOSOTROS PORQUE ÉL CONOCE NUESTRA MASA, SE ACUERDA QUE SOMOS de barro" (sal 103)
DESDE SIEMPRE PENSÓ EN NOSOTROS como lo más grande en su creación; nos puso en su obra como administradores de todo, para que gozáramos de ella y fuéramos felices.
Nuestra relación con Él es personal, directa e incambiable, con nombre propio y en mi historia articular.
Salido de sus manos, ÉL NOS
HABÍA DESTINADO A LA COMUNIÓN CON ÉL.
Todo era y debería seguir en armonía y orden, en salud corporal y mental, en armonía entre el hombre y el mundo, siendo nosotros beneficiarios de lo creado, todo lo puso bajo nuestros pies.
Desde el principio nos invitó a una relación de amor con él y entre nosotros, que AL SER HIJOS DEL MISMO PADRE, SOMOS HERMANOS UNOS DE OTROS.
Si sólo dejáramos penetrar Todas estas verdades ahora en
nuestro corazón...eso bastaría para tocarnos profundamente y transformarnos.
¿Puedes aceptar esta realidad y esta verdad en tu corazón y en tu vida?
¿QUÉ TE IMPIDE EXPERIMENTAR ESTE AMOR DE DIOS?
PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO
¿has experimentado el amor de dios en tu vida?
¿quién es dios para ti?
¿crees que eres importante para tu dios?
¿crees que tu dios se preocupa por ti?
¿cuál es la imagen que has tenido de dios; qué imagen de dios te han dado tus padres, tu familia, tus maestros?
¿esa imagen ha cambiado ahora, a partir del tema?
¿cómo es la relación con tus padres?
¿Crees que puedas aceptar a Dios como Padre en tu corazón y en tu vida? sí o no, ¿por qué?
¿Qué te impide experimentar este amor de Dios?
ORACIÓN DE ABANDONO
Padre, me pongo en tus manos; haz de mí lo que quieras,
sea lo que sea, te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo, todo lo acepto, con tal que tu voluntad
se cumpla en mí
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma, te la doy con todo el amor de que soy capaz, porque te amo y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida, con una infinita confianza, porque tú eres mi Padre.
(C. de Foucauld)
2a. proclamación Kerigmática
LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO
Existe algo que impide experimentar plenamente el amor del Padre...
EL PECADO.
"y la paga del pecado es la muerte
(Rm 6,23) El pecado nos ha separado de Dios.
Por el pecado SE LEVANTÓ UN MURO DE SEPARACIÓN(se rompió la relación) ENTRE DIOS Y NOSOTROS.
"Por un hombre solo, entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron…"
(Rm 5,12)
"todos pecaron y están privados
de la gloria de Dios (Rm 3,23)
Tú mismo puedes ver LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO en el hombre, puedes constatar incluso en tu vida que:
• La persona está enferma en su cuerpo en su alma en su mente y en su espíritu
• El hombre en pecado es incapaz de relacionarse adecuadamente para amar y servir
• La sociedad está corrompida,
Es injusta y violenta.
"El mundo entero quedó bajo el poder del maligno" (1 Jn 5,19)
Como consecuencia del mal que entro en el hombre por el pecado, murió la confianza en el corazón humano
y así el pecado es el abuso de la libertad que nos dio el Padre, para amarlo y amarnos entre sí.
El hombre rechazó el plan, se alejó de su Padre, desconfió de él y se vendió a los idolos, se hizo esclavo, quiso hacer su propio plan.
Por el maligno llega la seducción del poder, del placer y del tener, el mundo se llenó del espíritu de la mentira y el hombre, la humanidad engañada,
pretendiendo hacerse feliz se dejó deslumbrar, y así abandonó a Dios, quedó separado del amor del Padre,
sujeto a la esclavitud del odio, el temor, la angustia, la enfermedad, lejos de la luz de Dios,
Tú y yo, nacimos en medio de esta generación en pecado, unos más, unos menos,
seguimos las corrientes del mundo y en medio de tu situación quizá pienses que…
Eres "de carne, vendido al poder del pecado" y digas que,
"Realmente mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco.
Y...en realidad ya no soy yo Quien obra, sino el pecado que habita en mí.
Pues bien sé yo que
nada bueno habita en mí, es decir en mi carne, pues tengo a mi alcance hacer el bien, pero no el realizarlo,
puesto que no hago el bien que quiero sino que obro el mal que no quiero.
Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí."
Quizá sigues buscando a tientas y en las sombras, esa luz que le dé rumbo a tu vida...
Pero cada día has “dejado que se levante más ese muro que te separa de Dios y te divide por dentro”
Por esa oscuridad del pecado, entro en el mundo dominado por la mentira, esa falsa imagen de un Dios castigador y juez injusto
que no perdona ni lo más pequeño que hagas y así "has dejado enfriar tu primer amor"
Tal vez buscas salidas que resultan aparentes, parciales, superficiales, provisionales o totalmente falsas;
en el ocultismo, la superstición el esoterismo, las corrientes de nueva espiritualidad, en el sexo, la droga, el alcohol…
y tú, como la humanidad entera sigues buscando a tientas la felicidad que se había perdido por la ambición,
quieres encontrar salida y no has logrado saltar ese muro que te divide y así experimentas la frustración, el rechazo, la soledad, la incomprensión,
te estás dando cuenta que tú solo no puedes salir de tu iniquidad.
Y aunque “el pago del pecado es la muerte”,
"Dios nos ofrece como regalo la vida eterna, por medio de Cristo Jesús nuestro Señor“ (Rm 6,23)
"donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia en virtud de la justicia para vida eterna por Jesucristo nuestro Señor"
(Rm 5,21)
SÓLO DIOS TIENE LA SOLUCIÓN.
En esta segunda Proclamación, puede ambientarse de un modo muy sobrio, en las carteleras de ambientación se hará alusión a símbolos del pecado (las cadenas, la serpiente, la noche, etc.)
Después de compartir la Predica, se procede a dar respuesta con una dinámica simbólica, invitando a los participantes a tratar de "dibujar su pecado": Se les reparte papel y lápices pidiéndoles que plasmen con una gráfica, aquello que los separa de Dios y los está haciendo sentir mal.
Luego ponemos una vasija en el centro de la casa, en la que se puedan echar y quemar los dibujos de los participantes. Invitamos a concluir con una oración de súplica al Señor para que nos libere y nos cambie (podría ser la llamada oración del pobre, reconociendo (reconociendo mi culpa... u otra relacionada).
IMPORTANTE TRABAJAR EN ESTE INSTANTE CON LA PELÍCULA DE LA VIDA.
3a. Proclamación Kerigmática
LA BUENA NUEVA:
La salvación ya está dada en Jesús. Sólo Dios tiene la solución al pecado y a todas sus consecuencias. Ya la ha dado. La única verdadera, la única radical, la única definitiva, la única integral»
Por Jesús y en Jesús el Padre nos ha dado ya la salvación.
"No hay otro nombre por el cual podamos encontrar salvación" (Hech 4,12).
Su nombre mismo significa salvación de Dios: "Le pondrás por nombre: Jesús, porque él salvará al pueblo de sus pecados (Mt 1,21)
Tanto amó Dios al mundo que dio a su único hijo, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para que el mundo encuentre salvación por medio de EL" (Jn 3,16-17)
"En Él, por su sangre, hemos sido redimidos, en Él nuestras faltas han sido perdonadas por la riqueza de su gracia (Ef. 1,17)
Por su cruz nos ha salvado y por su resurrección nos ha ganado Vida Nueva.
Su muerte en la cruz y su sangre derramada son el precio de nuestra redención, justificación y salvación.
Él ha dicho: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia"
(Jn 10,10)
"La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros aún pecadores, murió por nosotros.
Cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo"
(Rm 5, 8-10)
"Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con Cristo
- por gracia habéis sido salvados - y con él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús,
a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús." (Rm 2, 4-6)
En el muro de separación, una puerta ha sido abierta. Él es quien dice: "Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá…"
"Porque Él es nuestra paz: ..., derribando el muro que los separaba, la enemistad, anulando en su carne la ley de los mandamientos con sus preceptos
para crear en sí mismo,..., un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz y reconciliar con Dios... en un solo Cuerpo, por medio de la cruz.
Vino a anunciar la paz: paz a vosotros que estabais lejos y paz a los que estaban cerca.
Pues por Él, unos y otros tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu"
(Ef. 2,14-18)
En el abismo que nos separaba del Padre Dios, un puente se nos ha dado:
es Jesús que en el árbol de la cruz, nos ha dado Vida Nueva;
solos no podríamos pasar el abismo, ni saltar el muro que nos dividía,
pero en Él, se ha cumplido la promesa de la redención,
se ha dado la reconciliación entre Dios y los hombres;
se ha inaugurado el tiempo de la salvación.
Ya desde la Encamación, Dios se ha allegado a los hombres en Jesucristo Hijo del Padre, uniendo el cielo con la tierra,
pues Él es Dios con Nosotros y así se ha instaurado el reino definitivo de Dios sobre toda la creación.
(EL KERIGMA APOSTÓLICO)
Jesús, es el Mesías esperado, el Señor y Salvador,
ha muerto en la cruz por ti canceló la deuda del pecado, derramó su sangre para limpiarte del mal y fue el precio de tu rescate:
se ofreció como Cordero inmaculado, como sacrificio de reparación por ti.
Ahí mismo en su cruz ha sido clavado tu hombre viejo y este hombre viejo ha muerto con él en la cruz:
allí te reconcilió con Dios y selló la nueva alianza con el Padre;
venció la muerte y resucitó para que tuvieras nueva vida y rescatar así a toda la humanidad que estaba esclava del pecado y de la muerte,
fue traspasado por la lanza de un soldado y de su costado abierto, brotó la sangre de la salvación y el agua del Espíritu,
derramado como fruto de la glorificación y de su señorío sobre la muerte.
Nosotros "hemos muerto con Cristo, creemos que también tendremos vida con él. Por tanto considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús" (Rm 6.8-11)
No te relato simples hechos pasados; te anuncio la salvación realizada y consumada en Jesucristo,
"este es el mensaje de la fe que proclamamos: si crees en tu corazón que está vivo, y confiesas con tus labios que Él es el Señor, encontrarás salvación" (Rm 10, 9)
Es nuestro misterio pascual, el sacramento de nuestra fe el signo sagrado de nuestra redención.
• Ha muerto en la cruz: murió por ti y por mí, por toda la humanidad en pecado.
• Ha resucitado: para hacernos renacer a una esperanza nueva, para devolver el sentido a nuestras vidas.
Nos ha dado su Espíritu para que tengamos, vida nueva, vida en abundancia, vida eterna.
Esta es la BUENA NUEVA DE LA SALVACIÓN, salvación de todo hombre, salvación de todo el hombre.
Esta gran noticia de la salvación ha sido proclamada para que creamos en ella y hagamos nuestra la salvación.
La humanidad que caminaba en tinieblas, ha visto una gran luz.
Este es el día de gracia, el día de la salvación pues
"cuando se cumplió el tiempo envió Dios a su Hijo nacido de mujer,
nacido bajo la ley para rescatar a los que estaban bajo la ley
haz tuya la salvación. Dios se ha allegado a los hombres, vuélvete tú a Dios,
Para que juntos podamos decir:
!JESÚS SALVADOR DE LOS HOMBRES… SÁLVANOS!
"El vino a los suyos y los suyos no lo recibieron, pero a los que le recibieron, les dio el poder ser hijos de Dios“
(Jn 1, 11-12)
HAZ TUYA LA SALVACIÓN ¡TU LA PUEDES TENER AHORA!
TE INVITO A TENER UN ENCUENTRO PERSONAL, VIVÓ, DE OJOS ABIERTOS Y CORAZÓN PALPITANTE CON EL SEÑOR RESUCITADO.
Dice el Señor:
"si me buscan de todo corazón,
me dejaré encontré de ustedes (Jr. 29,12)
Jesús te dice: "Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré' (Ap. 3, 20)
Para concluir esta proclamación, podemos, hacer una oración de estilo "filocalia" (invocación de Jesucristo como hijo de Dios vivo para que tenga compasión de nosotros)
Dice el Señor:
"si me buscan de todo corazón,
me dejaré encontrar de ustedes (Jr. 29,12)
Jesús te dice: "Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré' (Ap. 3, 20)
Para concluir esta proclamación, podemos, hacer una oración de estilo "filocalia" (invocación de Jesucristo como hijo de Dios vivo para que tenga compasión de nosotros)
• El predicador invita a los participantes, a ponerse en actitud de oración e invocación.
• Los motiva para que se pongan en las manos de Jesucristo, suplicando al Señor, que llegue a sus vidas; pidiendo que les dé la Salvación que anhelan.
• Puede recitarse lentamente, la oración del plegable "Ven Señor Jesús"
Ven, Señor Jesús: Necesito tu salvación. Me reconozco pecador ante ti y me arrepiento. Te Abro la puerta de mi corazón y de mi vida.
Te acepto personalmente como mi Salvador. Concédeme experimentar tu amor, tu salvación, tu liberación:
dame tu vida en abundancia, límpiame, purifícame, libérame, renuévame.
Entra en mi corazón y en mi vida y llénala de ti. Haz de mí lo que quieres que sea.
Espíritu Santo, cámbiame el corazón y hazme experimentar un nuevo nacimiento para una vida nueva.
María mi buena madre, que como Jesús reciba yo vida de tu seno maternal.
• Luego puede seguirse una breve oración dirigida, en la que se irá citando el pasaje del ciego de Jericó
(Lc 18,35) sin necesidad de proclamar la lectura, se irá mencionando el pasaje, enfatizando la expresión de aquel hombre al lado del camino:
"Jesús Hijo de David ten compasión de mí" orientando a los participantes, para que se apropien de la frase y hagan suya esta súplica del ciego. No es necesario extenderse ni explicar nada, sólo dirigimos una oración para que los oyentes hagan la filocalia
(invocación del nombre de Jesús).
DESPUÉS DE ACOGER A CRISTO EN TU VIDA
¿QUÉ HAY QUE HACER?
Permanecer en Jesús y crecer en El.
Reavivar el don del Espíritu Santo.
Redescubrir tu iglesia, conocerla, y mantenerte fiel.
Integrarte a tu Parroquia para comenzar a vivir en comunidad.
Integrarte a tu Parroquia para comenzar a vivir en comunidad.
Leer y meditar diariamente la palabra de Dios.
Redescubrir los Sacramentos, su sentido y su gracia.
Acudir a la reconciliación y volver a dar gracias a Dios en la Eucaristía.
Ir a dar testimonio de lo que el señor está haciendo en tu vida.
MOSTRAR A TODOS QUE JESUCRISTO TE ESTÁ SALVANDO.
4a. Proclamación Kerigmática
CONVERSIÓN:
Conviértete de todo lo que te separa de Dios
"hay una voz que clama en tu interior, como un profeta en el desierto":
"conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca" (Mt 4,17.)
"ha llegado el tiempo oportuno y esperado: ¡el Reino de Dios ya está aquí; !conviértanse y crean en la Buena Nueva¡" (Mc 1,5)
Conversión es la exigencia para entrar bajo el reinado de Dios. Para entrar en su reino.
La conversión incluye:
Porque "si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda Iniquidad" (Jn 1,8-9)
Reconoce tus pecados, vuélvete a Dios, confiésate pecador ante Él, y pídele perdón. Vuelve tus ojos al salvador en la cruz: allí encontrarás luz, alivio, consuelo y Salvación para ahora mismo. Porque desde Jesucristo, se ha inaugurado el día de gracia del Señor, hoy es el día de la salvación, hoy y siempre, porque ya está dada la solución para tu vida en Cristo Jesús Nuestro Señor.
Después de reconocerte pecador. ¡Arrepiéntete!, pues el reconocimiento de nuestro pecado, produce el arrepentimiento. El arrepentimiento es la respuesta de tu vida a la propuesta de la salvación, el arrepentimiento te hará decir: "sí, me levantaré, volveré junto a mi Padre"
Porque cuando se ha descubierto la condición de pecador, se siente el dolor que produce el pecado y la rabia de vivir en tinieblas y engañado por el príncipe de la mentira que es Satanás. Esto hace detestar el pecado y nos motiva al retorno, a volver a la casa del Padre.
Entonces, necesitamos reconocer y confesar, confesar nuestros pecados ante Dios: "Confiesen, pues, mutuamente sus pecados y oren los unos por los otros, para que sean curados." (St 5,16). Porque "si decimos: 'no tenemos pecado', nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificamos de toda injusticia. Si decimos: 'no hemos pecado', le hacemos mentiroso y su palabra no está en nosotros“ (1 Jn 1,8-10).
Esto lo decimos para invitarte a la conversión, a que nos alejemos del pecado, pero si aún vivimos en el pecado: "tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el justó. El es víctima de propiciación por nuestros pecados, no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero." (1Jn 2, 1-2)
Te estamos predicando todo esto, como una invitación a que nos convirtamos y volvamos a Dios, haciendo obras dignas de conversión
(cf. Hech 26,20)
Necesitamos confesar y abandonar nuestra condición de pecadores pues “el que confiesa y abandona, obtendrá piedad (Pr 28, 13) es la reparación y la reconciliación; para restaurar la unión de amor con Dios, reparar los daños causados y reconciliarnos con el hermano. Para esto te invitamos a reconciliarte con el Señor, a recibir su perdón, en el signo sagrado de la reconciliación que te ofrece la Iglesia por medio de sus ministros.
Debemos volvernos a Dios, ponernos en sus manos, reconocer y confesar a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador; entregarle todo lo que somos y tenemos, entregarle nuestros anhelos y proyectos, encomendar nuestras preocupaciones en aquél que tiene el poder para llevarlas a cabo, entregarle nuestros sentimientos, emociones, deseos.
-CONVIÉRTETE YCREE EN EL EVANGELIO-
Para esta cuarta proclamación, sugerimos esta "dinámica penitencial que incluye signos y ritos del Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos.
Vgr. "En verdad les digo que en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierta, que por noventa y nueva justos que no necesitan convertirse"(Lc 15,7)
"Les aseguro que del mismo modo se llenarán de alegría los ángeles de Dios por un pecador que se convierta“ (Lc 15, 10)
"Pero tenemos que alegramos y hacer fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado"
(Lc 15, 32)
*Por NO amarte sobre todas las cosas y dejarme dominar por el orgullo y la soberbia.
*Por ser frío y altanero, por mi orgullo y vanagloria.
*Por mi perversidad y rebeldía contra Ti, por mi ingratitud y desamor.
*Por el odio que dejo crecer y la maldad que dejo habitar en mí.
Por dejarme llevar de la rivalidad y la envidia.
*Porque vivo el engaño y uso la difamación y la mentira.
*Por toda injuria, fornicación e impureza.
*Por todo desenfreno y perversión sexual o lujuria, por toda gula y embriaguez.
*Por toda insensatez y desorden, por toda división y Chisme.
*Por toda mi maldad y arrogancia.
Luego todos aclamamos diciendo. "¡gracias Señor por tu perdón; “un corazón arrepentido y humillado, tú no lo desprecias!”
Te estamos predicando todo esto, como una invitación a que nos convirtamos y volvamos a Dios, haciendo obras dignas de conversión (cf. Hech 26,20)
Luego podríamos proponer a los participantes, cinco formas de penitencia como una respuesta a esta proclamación.
1. La confesión sacramental
2. Perdonar las ofensas del prójimo, (reconciliarme con un hermano que me haya ofendido)
3. La oración piadosa (suplicando al Señor su perdón)
4. La limosna: hacer una ofrenda generosa a algún hermano necesitado.
5. La humildad, doblegar el orgullo propio: Hacer ayuno.
(Para iluminar un poco esta propuesta de los cinco caminos de penitencia, el predicador, puede leer el texto de la homilía de san Juan Crisóstomo de la Liturgia de las Horas del martes de la XXI Ord.)
Se sugiere que aquellos que deseen asumir como compromiso uno de los signos penitenciales, lleven una de las tarjetas de color, con las indicaciones para realizar la penitencia, según el modelo que ofrecemos a continuación y que cada equipo debe preparar con anticipación:
�CONFESIÓN DESEO ACERCARME AL SACERDOTE Y RECIBIR DEL SEÑOR LA RECONCILIACIÓN Y LA ABSOLUCIÓN SACRAMENTAL. |
|
RECONCILIACIÓN DESEO EXPRESAR MI PERDÓN A ALGUIEN QUE ME HAYA OFENDIDO O A ALGUIEN A QUIEN YO HAYA HECHO ALGUNA OFENSA |
|
ORACIÓN ME COMPROMETO A HACER UN TIEMPO FUERTE DE ORACIÓN, PARA PEDIR PERDÓN AL SEÑOR POR MIS MUCHAS FALLAS. |
|
AYUNO COMO SIGNO DE PENITENCIA ME COMPROMETO A HACER UN DÍA DE AYUNO. (Puede ofrecerse una o dos de las comidas del día, y comer algo liviano) |
|
LIMOSNA COMO UN SIGNO DE DESPRENDIMIENTO Y PENITENCIA DESEO HACER UNA OFRENDA GENEROSA A ALGUNA PERSONA NECESITADA, BIEN SEA EN MERCADO, ROPA O DINERO. |
5a. Proclamación Kerigmática
NACER DE NUEVO:
NECESITAS NACER DE NUEVO
No basta estar bautizado. Para hacernos plenamente cristianos debemos desarrollar la semilla sembrada por el Espíritu Santo en el bautismo; necesitamos: Aceptar a Jesús como único Señor, con sincera conversión del corazón, por una adhesión personal a Cristo.
Ábrete a la obra del Espíritu de Dios en tu vida. Invócalo, déjalo actuar en tu vida y en tu historia, para que empiece en ti una Vida nueva según el Padre Dios lo ha querido en Cristo Jesús su Hijo, Nuestro Señor y Salvador. El espíritu Santo es el Señor y Dador de vida.
Decídete por Jesucristo, ábrele tu corazón y ponte en sus manos; recibe el regalo de la salvación y acoge la Buena noticia de su Reino.
En verdad te digo que es necesario nacer de nuevo: "porque el que no nazca de lo alto, no puede ver el Reino de Dios. (Jn 3,3)
Y tú me dirás: "¿cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el vientre de su madre y nacer" (Jn 3,4)
Ante esto Jesús te dice: "En verdad en verdad te digo: el que no nazca de Agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne es carne; lo nacido del Espíritu es espíritu" (Jn 3, 5-6)
Es el Espíritu Santo, el que procede del Padre y del Hijo; el que nos vivifica y produce en nosotros el nuevo nacimiento para una vida nueva. "No te asombres de que te haya dicho: tienes que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va". (Jn 3, 8)
Como cristianos ya iniciados, hemos recibido plenamente esa semilla de la vida nueva en el Bautismo, la confirmación y la Eucaristía. Es pues el momento de que esta semilla comience a germinar, empiece a brotar y así llegará a dar su fruto.
¡DEBEMOS ACTUAR Y RENOVARNOS AHORA!
Cuando éramos pequeños, fuimos bautizados en la fe de la Iglesia; nuestros padres y padrinos nos prestaron sus labios para confesar, sus pies para caminar, su corazón para creer. pero ahora, somos cada uno de nosotros, adultos en la mente y en el cuerpo, los que debemos dirigirnos con nuestros propios labios para confesar, con nuestros propios pies para caminar, con nuestro propio corazón para creer en Jesucristo, que nos hará llegar a la edad adulta en el Espíritu y ser, Hombres Nuevos, según el plan del Padre amoroso que nos ha destinado a la salvación.
El Espíritu Santo de Dios, actuará en nosotros para vivificarnos, nos hará reconocer pecadores. Nos hará reconocer al Salvador; Y juntando al pecador con el Salvador, hará surgir la salvación y llegará la Vida Nueva que tanto anhelamos y que hasta hoy hemos buscado, quizá por caminos desviados.
"Los que hemos muerto al pecado ¿cómo seguir viviendo en él? ¿O es que ignoran ustedes que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.
Porque si nos hemos hecho una misma cosa con él por una muerte semejante a la suya, también lo seremos por una resurrección semejante; sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y dejáramos de ser esclavos del pecado. Pues el que está muerto, queda libre de pecado.
Sí hemos muerto con Crista creemos que también viviremos con él, sabiendo que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, y que la muerte ya no tiene señorío sobre él. Su muerte fue un morir al pecado, de una vez para siempre; más su vida es un vivir para Dios. Así también ustedes, considérense como muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.
Esta proclamación la concluimos haciendo la secuencia al Espíritu Santo, pidiendo al Señor la fuerza de su Espíritu:
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo.
Padre amoroso del pobre; Don, en tus dones espléndido; Luz que penetras las almas; Fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce Huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego,
gozo que enjugas las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre Si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía el que tuerce él sendero.
Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.
Amén ¡Aleluya!
184
SEÑORIO DE
JESÚS
ANUNCIO
EL DON DEL
ES PÍRITU
LA PROMESA
DEL PADRE
EXPRESIÓN
DE LA RESPUESTA
LITURGIA DE
CONSAGRACIÓN
NUEVO
PENTECOSTÉS
ESQUEMAS DE LOS TEMAS DEL 2° BLOQUE
1
2
3
6
4
5
ES PARA TÍ,
AHORA
INVITACIÓN
RENOVACIÓN
DE LA
CONFIRMACIÓN
SEGUNDA
PARTE
EVALUACION
EL SEÑORÍO DE CRISTO
JEFE, SEÑOR, PRESIDENTE, REY. EMPERADOR, CAPITÁN.
2. COMPARTIR:
Preguntamos a los presentes, ¿Qué significan estas palabras y cuándo las usamos?
• Hech 2, 36; Flp. 2, 9-11; Zac 9, 9; Mt 21, 5; Jn 12, 13;
3. ILUMINACIÓN:
El título Kyrios o Señor, en un ambiente Judío, sólo era atribuido a Dios directamente. Después de su resurrección y exaltación, Jesús recibe "el Nombre que está sobre todo nombre": Kyrios -Adonai- el Señor, que alude únicamente a Yahveh.
El Nuevo testamento da como título propio a Jesucristo el Nombre de Señor "Si confiesas con u boca que Jesús es Señor, tendrás salvación (Rm 10,9) "pero nadie puede decir: ¡Jesús es Señor!, sino con el Espíritu Santo" (1 Cor. 12,3). Rey Señor no es un simple título; significa Jefe, centro, cabeza, punto de referencia y convergencia, principio y fin, alfa y omega.
Hay una pregunta de fondo para esta catequesis:
¿ES JESÚS TÚ SEÑOR?
Tenemos que decir, que muchos han encontrado a Jesús, han experimentado el nuevo nacimiento y tienen vida nueva. Jesús es su salvador, pero es necesario que sea también su Señor.
Jesús, para muchos, ya está dentro de su vida, ya lo han aceptado y lo conocen; pero no es el centro, no es el Señor. Hacer a Jesús, Señor y centro de nuestra vida, es la manera concreta de amar a Dios sobre todas las cosas y vivir el reinado de Dios en espíritu y verdad. Sólo el Espíritu Santo nos hace capaces de reconocer y proclamar a Jesús como Señor; y sólo el Espíritu de Dios hará que esto vaya siendo más y más real y efectivo en nuestra vida.
¿CÓMO HACER A JESÚS EL SEÑOR DE TU VIDA?
• Primero debes conocerlo como Señor, reconocer su Señorío. Aceptarlo por la fe y desde una sincera conversión del corazón.
• Después de haberlo aceptado debes reconocer que es Dios, que él es el centro y el Jefe, el camino, la verdad y la vida; reconocer que él es la clave de la historia y de la realización del hombre, el único salvador de la sociedad y del mundo.
• Debes luego aceptarlo como Tu Señor, acogerlo en tu corazón y en tu vida, invitándolo expresamente a que sea el centro de tu vida.
• Luego debes confesar con tus labios, consagrar y rendir cada área de tu persona y de tu existencia a su señorío; es entregar las llaves de cada apartado de tu persona y de tu vida y llegar así a decir con el apóstol Pablo: "Ninguno de nosotros vive para sí mismo; como tampoco muere nadie para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ya vivamos ya muramos, del Señor somos. Porque Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos."
(Rm 14, 7-9).
Para que Jesús sea más y más el Señor de nuestra existencia no basta haber renacido sacramentalmente una vez por el agua del bautismo, ni haberlo aceptado inicialmente en un acto explícito y consciente como el Señor. Es necesario dar muerte al pecado y al egoísmo todos los días y permitir que Él sea de hecho, el centro de todo, en un proceso que es obra del Espíritu.
Con respecto a tu vida: ¿Cómo se encuentra el Señor Jesús, está fuera, rechazado o está en el centro de tu vida?
Yo
Yo
Yo
EL
SEÑORÍO DE
JESÚS
4. CELEBRACIÓN DE LA PALABRA:
Para iniciar hacemos la oración de la mañana, haciendo una pausa donde se dice: "te reconozco como mí Salvador".
Ven, Señor Jesús: Necesito tu salvación. Me reconozco pecador ante ti y me arrepiento. Te Abro la puerta de mi corazón y de mi vida. Te acepto personalmente como mi Salvador. Concédeme experimentar tu amor, tu salvación, tu liberación: dame tu vida en abundancia, límpiame, purifícame, libérame, renuévame. Entra en mi corazón y en mi vida y llénala de ti. Haz de mí lo que quieres que sea. Espíritu Santo, cámbiame el corazón y hazme experimentar un nuevo nacimiento para una vida nueva. María mi buena madre, que como Jesús reciba yo vida de tu seno maternal.
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Explicar cómo sería el hacer a Jesús Señor en las diferentes áreas de la vida.
Señor de mi tiempo.
Señor de mi trabajo y de mi descanso.
Señor de mi dinero (como uso de el).
Señor de mis relaciones interpersonales.
Señor de mi salud y de mi enfermedad.
Señor de mi vida y de mi muerte
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Yo
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Esquema de continuidad
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