Oración por las vocaciones sacerdotales
Enero 2024
“Pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá”
Cantemos al Amor de los amores,�cantemos al Señor.�¡Dios está aquí! Venid, adoradores;�adoremos a Cristo Redentor.��¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,�bendecid al Señor.�¡Honor y gloria a ti, Rey de la Gloria;�amor por siempre a ti, Dios del Amor!
Canto: CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
AMBIENTACIÓN:
El Señor está aquí en medio de nosotros. Ha querido quedarse sacramentalmente presente en la eucaristía y está presente en la comunidad y en cada y uno de nosotros.
Es Él mismo quien nos dice: «Donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20). Está en medio de nosotros porque quiere escucharnos y quiere que nosotros lo escuchemos a Él.
Hacemos un acto de fe y de adoración porque Él es nuestro Dios y le decimos con el corazón:
-Señor, creo firmemente que estás presente en la custodia, en la hostia consagrada, y que estás en medio de nosotros.
-Te adoro porque tú eres mi Dios.
-Te doy gracias por tanto amor como me tienes y me das, por todo lo que haces por mí porque, aunque yo a veces te olvide, sigues a mi lado.
-Te pido perdón por mis egoísmos, mis materialismos, mi olvido de ti, porque no vivo como tú quieres y me pides.
-Estoy dispuesto a escucharte porque tú quieres hablarme y yo quiero saber lo que me dices y me pides.
-Te pido que me ayudes en todo cuanto necesite para ser verdadero seguidor y discípulo tuyo.
-Sé que solo no puedo y que te necesito y necesito también a los demás.
-Dame lo que más necesite en este momento para poder servirte más y mejor de lo que lo estoy haciendo.
La palabra de Dios
nos habla:
Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra, y al que llama se le abre.
( San Mateo 7, 7‑12 )
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan ¿le dará una piedra?, y si le pide pescado ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!»
Palabra del Señor
Comentario a la palabra de Dios
Tú, Señor, me llamas.
Tú, Señor, me dices:
Ven y sígueme,
ven y sígueme.
Señor, contigo iré,
Señor, contigo iré.
Canto: TU, SEÑOR, ME LLAMAS
Reflexión personal
Sacerdote:
El Señor está aquí y nos escucha. Estamos reunidos en su nombre y como comunidad le pedimos por todos y por nuestras necesidades, especialmente por las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa.
R/. Danos sacerdotes santos.
ORACIÓN COMUNITARIA
1.- Por el papa, los obispos y los sacerdotes: para que su testimonio de vida desde el sacerdocio vivido con entrega y alegría, animen a aquellos a los que el Señor pueda llamar a través de ellos. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
2.- Por todas las personas consagradas: para que su alegría de vivir la vocación atraiga el corazón de jóvenes por este mismo camino. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
3.- Por las familias cristianas, semillero de vocaciones sacerdotales: para que, viviendo la fe en la familia, puedan animar con su testimonio a que sus hijos se planteen la vocación a la vida sacerdotal y religiosa. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
4.- Por los jóvenes, de nuestras familias y de nuestras comunidades cristianas y parroquias: para que descubran lo necesarias que son las personas que quieran entregarse al servicio del evangelio y de los hermanos. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
5.- Por todos nosotros: para que, desde la vivencia de nuestra fe, ayudemos a las personas a las que el Señor llame a la vida religiosa y sacerdotal a entregarse con generosidad para servirle a Él y a los hermanos. Oremos.
R/. Danos sacerdotes santos.
Oración del Sacerdote:
Padre, que por tu Hijo Jesucristo nos dijiste: pedid y recibiréis; atiende a las necesidades que te hemos presentado y concédenos sacerdotes y religiosos santos.
Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Tú, Señor, me llamas.
Tú, Señor, me dices:
Ven y sígueme,
ven y sígueme.
Señor, contigo iré,
Señor, contigo iré.
Canto: TU, SEÑOR, ME LLAMAS
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.