CONDICIONES PARA RECIBIR EL ESPÍRITU SANTO
Lucas 11:9
PRIMERA CONDICIÓN: PEDIR
El verbo “pedir” proviene del latín petere, y significa solicitar porque se necesita o se requiere formalmente. Implica dependencia e interés.
“La oración no consiste tanto en persuadir a Dios a que acepte nuestra voluntad en cuanto a algo, sino en descubrir cuál es su voluntad al respecto. Él conoce nuestras necesidades antes de que la pidamos, y más aún, sabe qué es lo que nos conviene”
“Cuando nos hayamos consagrado plenamente y de todo corazón al servicio de Cristo, Dios lo reconocerá por un derramamiento sin medida de su Espíritu; pero esto no ocurrirá mientras que la mayor parte de la iglesia no colabore con Dios”
SEGUNDA CONDICIÓN: BUSCAR
En la Biblia, “buscar” significa confianza y propósito. Indica una relación continua con Dios, en la que se busca su voluntad y se confía en su provisión.
“El hombre debe despojarse de sí mismo antes que pueda ser, en el sentido más pleno, creyente en Jesús. Entonces el Señor puede hacer del hombre una nueva criatura. Los nuevos odres pueden contener el nuevo vino. El amor de Cristo animará al creyente con nueva vida. En aquel que mira al Autor y Consumador de nuestra fe, se manifestará el carácter de Cristo”
En la parábola de la dracma perdida, se evidencia el gran esfuerzo que hizo la mujer para encontrar la moneda (Lucas 15:8–10). En lugar de ignorar la pérdida, se esforzó al máximo hasta hallarla. Así como ella no desistió de su búsqueda, nosotros tampoco debemos desistir de buscar al Espíritu Santo.
TERCERA CONDICIÓN: LLAMAR
El verbo “llamar” indica acción y compromiso. El texto bíblico que mejor nos ayuda a entender su importancia es Apocalipsis 3:20:
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.
El Padre está ansioso por conceder “el Espíritu Santo a los que se lo pidan”, y nosotros debemos estar ansiosos por recibirlo.
Estas tres condiciones para recibir el Espíritu Santo miden nuestro interés. Pedir, buscar y llamar son acciones complementarias que representan niveles de esfuerzo y relación.
Lucas 11:9 y 13 nos anima a ser persistentes y confiados al orar y pedir el Espíritu Santo. Dios está dispuesto a responder a las peticiones sinceras.