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“Quién es el Señor para mí”
Canto: PANGE LINGUA
Pange, lingua, glóriosi
córporis mysterium,
sanguinisque pretiósi,
quem in mundi prétium
fructus ventris generósi
Rex effudit géntium.
Nobis datus, nobis natus
ex intácta Vírgine,
et in mundo conversátus,
sparso verbi sémine,
sui moras incolátus
miro clausit órdine.
MONICIÓN DE ENTRADA:
Tenemos que dar cada uno de nosotros una respuesta personal. Y lo que es más importante: tenemos que vivir conforme a esa respuesta. Reconocemos que Jesús es Dios, es Dios entre nosotros, y así lo solemos decir. Pero, ¿lo sabemos reconocer en la sociedad? ¿Lo encontramos y lo vemos en las personas que nos rodean?
Es fácil decir que creemos en Dios, que amamos a Dios, que creemos en Jesús, al que no vemos; pero ¿le queremos ver, le vemos y le respetamos en las personas que nos rodean?
Oración:
¿CÓMO DEBERÍAMOS HABLAR DE TI?
¿Quién decimos que eres, Señor?
¿Cómo te presentamos a los otros?
En este momento de la historia,
donde los dioses son:
el dinero, el prestigio, el viajar…
La gente cree que no te necesita.
¿Cómo deberíamos hablar de Ti?
¿Cómo decir que Tú llenarías sus vacíos,
y calmarías sus ansiedades?
Haznos profetas, Señor,
que sepamos hablar de Ti
con lenguaje de hoy,
como propuesta concreta de vida.
Haznos transmisores de tu tesoro,
contagiadores de tu esperanza,
obreros solidarios de tu empresa,
transformadores de la sociedad
y buenos compañeros de camino.
Haznos personas felices,
trabajadores justos, legales y cálidos,
ciudadanos comprometidos y solidarios,
cristianos abiertos, alegres y profundos.
Sugiérenos la confidencia oportuna,
la palabra adecuada,
el gesto más auténtico,
la caricia más verdadera,
el humor más liberador
y la capacidad de comunicación,
para entusiasmar contigo y con tu Amor.
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
24º Domingo del Tiempo Ordinario
15 de septiembre de 2024
Ciclo B
EVANGELIO: (San Marcos 8, 27-35 )
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?»
Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías». Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Se lo explicaba con toda claridad.
Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!»
Y llamando a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma».
Palabra del Señor
Reflexión.-
Meditación en imágenes:
NO HAY PAREDES
No me pidas demasiado, Señor.
Porque, temo decirte que “te amo”
cuando, tal vez, sin quererlo o sabiendo
me amo demasiado a mí mismo,
alejándome de ti y de tus mandatos.
Oración:
NO ME PIDAS DEMASIADO, SEÑOR
Porque, diciéndote que “te quiero”
me cuesta manifestar públicamente
que, tu camino y mi amistad contigo,
no siempre ha de estar lleno de aplausos,
ni reconocido por los poderes del mundo.
Digo “creo en Ti” y miro hacia otro lado.
Proclamo “espero en Ti”
y me guío por otras estrellas.
Grito “eres lo más grande”
y te dejo, pequeño e insignificante, con mis obras.
Como Pedro, Señor,
yo te digo que tú eres el Hijo de Dios.
Pero, ayúdame, a crecer en mi trato contigo,
a descubrirte como la fuerza más poderosa,
como lo más querido en mi vida y en mi corazón. Amén.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Tantum ergo Sacraméntum, venerémur cernui:
et antíquum documéntum novo cedat ritui;�praestet fides suppleméntum sensuum deféctui.
Genitóri Genitóque, laus et iubilátio;�salus, honor, virtus quoque, sit et benedíctio;�procedénti ab utróque compar sit laudátio.
Canto:
TANTUM ERGO
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.