1 of 9

PALABRAS de VIDA

2 of 9

Jesús llama para compartir su experiencia �de la irrupción del Reino de Dios �y, juntamente con él, �participar en la tarea de ayudar a la gente a acogerlo.

José Antonio Pagola

“Jesús: aproximación histórica”

Mateo 9, 9-13

X domingo Tiempo Ordinario -A-

3 of 9

9Cuando se marchaba de allí, vio Jesús a un hombre que se llamaba Mateo, �sentado en la oficina de impuestos, y le dijo:�-Sígueme.�Él se levantó y lo siguió.

Jesús pasa, nos mira, nos urge al seguimiento a tod@s, �todos los días, a todas las horas, dentro de nuestra vida cotidiana, �de nuestras relaciones profesionales, sociales, familiares, eclesiales...

Espera que nos levantemos, nos pongamos en movimiento, �con una respuesta rápida y sin condiciones.

4 of 9

10Después, mientras Jesús estaba sentado a la mesa en casa de Mateo,� muchos publicanos y pecadores vinieron �y se sentaron con él y sus discípulos.

Mateo necesita celebrar, con un banquete, la invitación al seguimiento.

Jesús comparte mesa con personas de mala reputación, lo que supone acogida, cercanía, amistad, perdón, fraternidad..., con ellas. �Compartir la mesa equivale a compartir la vida.

5 of 9

11Al verlo los fariseos, preguntaban a sus discípulos:�-¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y los pecadores?

Jesús responde a la pregunta dirigida a los discípulos.�Los publicanos son considerados paganos, impuros y pecadores. �No es extraño que los fariseos se escandalicen. �Las palabras y actuaciones de Jesús tiene mucho de provocación �para las personas que se creen justas, de todos los tiempos.

El Dios de Jesús está con las personas mal vistas, la gente sencilla y pobre,�Sus comidas son Buena Noticia, anticipación del Reino: una mesa abierta a tod@s.

6 of 9

12Lo oyó Jesús y les dijo:�-No necesitan médico los sanos, sino los enfermos.

La misión de Jesús no tiene como destinatarias a las personas que se sienten autosuficientes y se creen en posesión de la verdad, sino a quienes reconocen su situación de “enfermedad”. �El Dios de Jesús acoge, comprende, �está cerca, transforma en discípul@s.�Es el Dios-compasión, el Dios-Médico, que sana al ser humano en su totalidad. Jesús, con sus palabras y sus obras, �nos da una nueva definición�de la divinidad: �Dios es Médico, el que se dedica �a curar y a salvar.

7 of 9

13Entended lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios;

Jesús repite una vez más que lo que agrada a Dios no es el culto vacío,

ni los ritos externos,�sino la práctica compasiva del amor y la justicia con l@s demás. �El camino para llegar a Dios es la ternura y la misericordia.

8 of 9

yo no he venido a llamar a los justos, �sino a los pecadores.

Podemos tener la tentación de pensar que el pecado es algo que aleja a Dios de nosotr@s. El Dios en quien creemos viene, está más cerca de nosotr@s �cuando nos ve más desorientad@s y necesitad@s de vida y felicidad. �Nuestro pecado no ha de ser nunca un impedimento para acercarnos a Dios.�La enfermedad no aleja al médico de la persona enferma.�Al contrario, pocas veces estaremos más cerca de Él como cuando nos sentimos necesitad@s de su acogida, perdón y fuerza renovadora.�Jesús no acusa, nos libera, nos devuelve a la vida, a la paz, �nos invita a la transformación.

9 of 9

Yo no llamo a los buenos. Yo llamo a los malos.

Los buenos ya tienen bastante con su bondad.

Tienen virtudes, valores, méritos, un historial de compromiso y una colección de sacrificios que almacenan ufanos y muestran a menudo, por si acaso...

Tienen una conciencia perfecta y una armadura sin defecto.

El horizonte de su vida claro, sus necesidades bien cubiertas,�y el precio a pagar por el Reino tasado, de antemano, �a espaldas del convenio por mí firmado.

¿Para qué me quieren a mí?

Yo sólo puedo dar algo a los malos, a los que no pueden hacerse a sí mismos,

a los que andan vacíos, a los que siguen haciendo pecados después de haber�prometido mil veces que quieren ser hombres y mujeres nuevos,�a los que se sienten lejos del Reino...

Yo les ofrezco mi compañía; les doy todo lo mío.

Y Jesús, cuando el murmullo enmudece, dice con voz clara y fuerte:

El que quiera oír que oiga: Misericordia quiero, estoy harto de sacrificios�y de que me devolváis lo que siempre fue mío”.

Ulibarri Fl.