“Sólo quien abre su corazón a Dios puede recibir su misericordia”
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
INTRODUCCIÓN:
Dios siempre está a nuestro lado, dispuesto a derramar su misericordia en nuestra vida, pero de nosotros depende abrir confiadamente nuestro corazón a su Palabra.
INTRODUCCIÓN:
Dios siempre nos espera para darnos su abrazo misericordioso.
LA MISERICORDIA
El día al día, le pasa su mensaje.�La noche a la noche se lo susurra.
Tu misericordia, Señor, llena la tierra.�Úsame para llevarla a cada rincón.
Llevaré tu misericordia a la universidad,
y entraré en el corazón de cada amigo,�y con la fuerza del espíritu diré.
La misericordia ha entrado en esta casa.�La misericordia ha entrado en esta casa.�Levántate y anda.
Llevaré tu misericordia a la universidad,
y entraré en el corazón de cada amigo,�y con la fuerza del espíritu diré.
La misericordia ha entrado en esta casa.�La misericordia ha entrado en esta casa.�Levántate y anda.
Dame bendición para cualquiera,�no me importa sangrar solo quiero,
que de tu amor sin límites,
que tu ser nos sane,�úsame para traer hoy tu ternura.
Que mis ojos vean todo belleza�descubriendo el rostro de cada uno.
Que mis oídos escuchen
los gritos mudos del prójimo.�Que mi boca, manos y pies�transmitan tu ternura.
Y que mi corazón (y que mi corazón)�Sienta en carne viva (sienta en carne viva)�Sienta en carne viva (y que mi corazón)�Sienta en carne viva.
La misericordia ha entrado en esta casa.�La misericordia ha entrado en esta casa.�Levántate y anda.
30º Domingo del Tiempo Ordinario
23 de Octubre de 2022
Ciclo C
EVANGELIO: (San Lucas 18, 9-14)
En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás:
Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano.
El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo."
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.”
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Palabra del Señor
Canto de Adoración: LA MISERICORDIA DEL SEÑOR
La Misericordia del Señor,
cada día cantaré. (3 veces)
ORACIÓN:
SENCILLEZ
Tú que prefieres siempre lo sencillo:
haznos, Señor, personas fraternas,�que se saben pequeñas y grandes al mismo tiempo,�que aceptan sus deficiencias como algo humano,�que reconocen sus carencias y sus necesidades�y que saben que dependen de los demás,�igual que los demás necesitan de ellos.
Haznos una gran familia, Señor,�de gente sencilla, que se ayuda,�que se complementa, que se apoya,�que comparte sus riquezas�y se facilita la vida en las dificultades,�que está atenta a lo que necesita el otro�y que sabe recibir con naturalidad y sencillez.�Haznos como tú, Señor,�pequeños por fuera pero muy grandes por dentro. Amén.
Reflexión.-
Canto de Adoración: LA MISERICORDIA DEL SEÑOR
La Misericordia del Señor,
cada día cantaré. (3 veces)
ORACION
DE LOS FIELES
R/. Con humildad te lo pedimos, Señor.
1.- Por los más débiles, los niños, las mujeres maltratadas, los enfermos, los pobres, para que jamás les falte la ayuda amorosa de todos nosotros, sus hermanos. Oremos.
R/. Con humildad te lo pedimos, Señor.
2.- Por todas las vocaciones: al sacerdocio, la vida consagrada, al matrimonio, al trabajo…, para que Dios nos conceda la humildad de ponernos al servicio de Dios y de los hermanos. Oremos.
R/. Con humildad te lo pedimos, Señor.
3.- Por todos los aquí reunidos en Oración, para que sea la humildad la característica principal en el trato con Dios y los hermanos. Oremos.
R/. Con humildad te lo pedimos, Señor.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.