“Renovados en la Esperanza”
Cantemos al Amor de los amores,�cantemos al Señor.�¡Dios está aquí! Venid, adoradores;�adoremos a Cristo Redentor.��¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,�bendecid al Señor.�¡Honor y gloria a ti, Rey de la Gloria;�amor por siempre a ti, Dios del Amor!
Canto: CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
MONICIÓN DE ENTRADA:
Jesucristo proclama la llegada del Reino como un don de salvación y llama a los pecadores a la conversión, revelando a Dios como Padre misericordioso. La conversión es un cambio profundo de la mente y del corazón. El que se convierte se da cuenta de que algo debe cambiar en su vida, y se decide a cambiar.
Convertirse es cambiar de actitud, desandar el camino andado. Es una vuelta a Dios, del que el hombre se aparta por la mala conducta, por las malas obras, es decir, por el pecado. Esa vuelta a Dios, que es fruto del amor, incluirá también una nueva actitud hacia el prójimo, que también ha de ser amado.
ORACIÓN:
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Señor, en esta Cuaresma te pedimos:
decisión para nuestros pasos;
entrega en nuestros gestos;
fortaleza en las decisiones que tomemos;
alegría en medio de las dificultades;
constancia en el cansancio;
capacidad de levantarnos en las caídas;
dejarnos sorprender por ti;
abrir nuestro corazón a tu Palabra;
luz para el camino.
Que seas Tú, Señor, el que acompañe nuestros pasos.
Señor, queremos, esta Cuaresma, caminar CONTIGO. Amén.
3º Domingo de Cuaresma
23 de marzo de 2025
Ciclo C
EVANGELIO: ( San Lucas 13, 1-9 )
En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:
“¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así?
Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo.
Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?
Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera”.
Y les dijo esta parábola: “Uno tenía una higuera plantada en su viña y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador: ‘Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
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Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”.
Palabra del Señor
Reflexión.-
LA HIGUERA SECA
Meditación en imágenes:
Ésta es la Cuaresma que quiero, dice el Señor:
que practiques la justicia, que hagas limosna
y des no simplemente lo que te sobra,
que ayudes al necesitado y compartas
tus bienes con los que no tienen nada,
Oración:
que seas compasivo y solidario
con el próximo y el lejano,
con el amigo y el extraño,
que des de beber al sediento
y de comer al que tiene hambre,
que abras tu casa y acojas
al sin techo y al emigrante,
que derribes las vallas de espino
con las que has rodeado tu corazón,
que seas buen samaritano
y no pases indiferente ante los que yacen
en los márgenes de la exclusión,
que protejas a los desprotegidos,
que defiendas el derecho de los pobres
y te pongas de su parte.
Y quiero que lo hagas sin exageraciones,
sin tocar la trompeta por calles y plazas,
sin anunciarlo en los periódicos ni en la televisión,
sin arrogancia, sin prepotencia, sin interés,
sin sacar pecho ni hacerte el héroe,
sin que tu mano izquierda
sepa lo que hace la derecha,
de manera sencilla y modesta,
con sagrado respeto a tu hermano,
lavando, si es preciso, sus pies.
“PADRE NUESTRO”
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él. (bis)
no adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
Canto:
NO ADOREIS A NADIE
Porque sólo Él
nos puede sostener. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más. (bis)
No adoréis a nadie,
a nadie más que a Él.
BENDICIÓN.-
V. Les diste pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
Oremos: Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.